La cara oculta del Coachella y por qué no todo es tan bonito como te lo pintan las influencers
Marta Carrillo nos cuenta qué hay realmente detrás del festival de música más viral

La cara oculta del Coachella y por qué no todo es tan bonito como te lo pintan las influencers
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Madrid
California ha celebrado este fin de semana el famoso festival de música de Coachella. Un evento multitudinario al que han acudido 125.000 visitantes procedentes de todo el mundo y también algunas de las voces más representativas de las nuevas generaciones. Desde Sabrina Carpenter o Karol G hasta un Justin Bieber muy nostálgico que ha vuelto a estar en el centro de la polémica después de una actuación que ha dejado mucho que desear en todos los sentidos. Pero este festival es mucho más que un evento musical. Es fiesta, diversión y, sobre todo, mucho pero que mucho postureo en redes sociales.
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Si eres usuario activo de redes como Instagram o TikTok lo más probable es que te hayas encontrado con los outfits de las influencers que se han desplazado hasta el valle de Coachella para celebrar esta fiesta. Desde Marta Díaz hasta Marina Rivers, Lola Lolita o Sofía Surfers, quienes llevan meses trabajando en este evento. ¿Pero es todo tan idílico como parece? En el último programa del Si Amanece nos hemos hecho esta misma pregunta... y no es oro todo lo que reluce. Así nos lo ha explicado Marta Carrillo, quien nos ha mostrado la cara 'B' de este fenómeno cultural.
Un viaje realmente caro
En primer lugar, porque las entradas son bastante caras, pues oscilan entre los 300 y 500 euros. Pero la cosa no queda ahí. A esta entrada principal hay que sumarle los vuelos hasta California, el alojamiento en algún hotel cercano y también los looks superplanificados de las creadoras de contenido. Por suerte, a ellas suelen invitarlas tanto las marcas como sus propias agencias. Sin embargo, no se van a librar de pagar por todo lo que pasa en el interior del Coachella, que no es poco: "Y no, no me refiero a los 28 dólares que te clavan por cada copa".
En declaraciones a la Cadena SER, Marta Carrillo nos explica que el festival nos ofrece un sinfín de sorpresas para nuestra tarjeta de crédito desde que entramos por la puerta del recinto. Algo que ha descubierto este fin de semana mientras hacía scroll por TikTok, cuando se ha encontrado con el vídeo de una creadora de contenido que no ha podido acudir al evento este año: "El recinto en general del Coachella es como mi ciudad de grande. Elche podría ser el recinto del festival. Entonces, hay un tuk-tuk que te lleva desde la entrada hasta los distintos escenarios".
"Te vas a quedar sin un riñón"
Y no son precisamente baratos. Según cuenta esta creadora de contenido, cada uno de estos tuk-tuk tiene un coste de 15 dólares por persona para un trayecto de apenas 30 segundos. Y vas a tener que coger varios si quieres llegar rápido a tu destino: "Cuando terminas este primer trayecto, tienes que bajarte, coger otro tuk-tuk y pagar otros 15 euros. Y así hasta cinco. Entonces, si quieres tardar poco en entrar, te vas a quedar sin riñón".

Un testigo muy poco protegido (II)
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A esto hay que sumarle que el evento se celebra en pleno desierto, por lo que hace un calor terrible durante todo el fin de semana, y que las condiciones del evento no son las mejores. Y para rematar la jugada, los baños parecen ser de todo menos higiénicos. Por lo tanto, y rascamos un poco en las fotos de las influencers, nos encontramos con un festival de música más en el que vas a tener que pagar por todo y en el que vas a acabar disfrutando de una experiencia similar a la de cualquier otro evento que se celebre en nuestro país.

David Justo
(Astrabudua, 1991) Periodista especializado en tecnología que aborda la vida digital desde otro punto...




