Arcimboldo, el Leonardo da Vinci de la Corte de Bohemia
Hay artistas y científicos que se adelantan a su tiempo, revolucionan al mundo y lo pagan caro. Es el caso del pintor e inventor milanés Giuseppe Arcimboldo que trabajó para tres emperadores.

Giuseppe Arcimboldo was an Italian painter best known for creating imaginative portrait heads made entirely of objects such as fruits, vegetables, flowers, fish, and books. Rudolph II of Hapbsburg asVertumnus. (Photo by Giuseppe Arcimboldo/Buyenlarge/Getty Images) / Buyenlarge

De joven empezó a trabajar con su padre Biaggio, en el Duomo de Milán, como maestro vidriero. Sus primeros trabajos artísticos fueron el diseño de los cartones para luego ser reproducidos en los tapices y las vidrieras de la catedral milanesa con las escenas de la vida de santa Catalina de Alejandría. Pero un giro radical en su vida se produce cuando goza de la protección del emperador y soberano de Bohemia, Maximiliano II de Habsburgo. Tanta estima llegó a tener a Arcimboldo que en 1565 le nombró pintor de la corte. Fueron años de gran tranquilidad y creatividad. El monarca falleció en 1576 sin que nadie intuyera que, a partir de ese momento, su reino viviría una de las épocas más prolíficas de su historia al coger las riendas del mismo su hijo y sucesor Rodolfo II (nieto del rey Carlos I de España), personalidad un tanto contradictoria, estrafalaria y desequilibrada, pero un extraordinario mecenas de las artes y las ciencias.
Durante esta época, nuestro artista vive en Praga e hizo algo más que pintar retratos vegetales, uno de ellos al propio monarca hecho con hortalizas, frutas y flores de otoño, no con intención caricaturesca, sino simbólica, identificándolo con la divinidad latina Vertumno, el dios que representa la abundancia de frutos en la naturaleza. Estos retratos gustaron tanto al emperador que Arcimboldo recibió el título honorífico de Conde Palatino, cumbre de los honores a que podía aspirarse en aquellos tiempos y que sólo pudo disfrutar dos años antes de morir. Creó y fabricó también para Rodolfo II ingeniosas máquinas y autómatas animados por juegos y engranajes hidráulicos. Por ejemplo, inventa un método para cruzar los ríos sin puente ni embarcación y lleva a Praga los primeros fuegos artificiales.
La más sonada de sus proezas fue organizar un gran torneo para celebrar el matrimonio de la princesa Elisabeth de Austria (considerada una de las mujeres más bellas de su época) con el rey de Francia, Carlos IX, el 26 de noviembre de 1570. Entre sus artilugios mecánicos se le debe la invención de un órgano o clavicordio de colores, que fundía sonidos y tonos luminosos coloreados, basado en su particular teoría de la relación entre las escalas musicales y los distintos colores del arco iris. Por todas estas razones, algunos biógrafos le consideran el "Leonardo da Vinci" de la corte bohemia. Otra de las labores que ejercía Arcimboldo era la de consejero en asuntos artísticos y musicales y también como agente de compras de las infinitas curiosidades que el emperador atesoraba en su Gabinete de Maravillas. Vamos, que valía para todo.
Tras su muerte en 1593, a los 67 años, pasaron siglos en los que Arcimboldo fue casi olvidado. Su estilo no encajaba del todo con los gustos posteriores. Pero en el siglo XX volvió con fuerza y sus obras fueron fuente de inspiración para pintores de la talla de Salvador Dalí, Magritte o Escher, entre otros.




