¿Esta sociedad va a aceptar que la xenofobia y el racismo acaben teniendo rango de ley?
Todo el mundo sabe lo que hay, pero creo que la pregunta como ciudadanos es pertinente hacérsela y ojalá algún día no tengamos que avergonzarnos de la respuesta

Tengo una duda. Bueno, tengo muchas dudas. Pero hay una en concreto que estos días me ronda mucho por la cabeza, porque además como todo va tan deprisa, pararse un momento no es fácil, pero creo que lo he conseguido. Vamos a ver, yo ya sé cómo está el mundo. Ya conocemos los vientos que soplan de intolerancia, de autoritarismo, de antifeminismo, así como aires de contrarreforma, de guerra incluso.
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Ya sabemos cuál es el panorama, pero ahí viene mi duda: si la sociedad española puede presumir, y con razón, de ser solidaria y empática; si es capaz de movilizarse en tragedias como la DANA, que en mitad del drama y de la incompetencia extendieron una sensación de orgullo, de orgullo civil descomunal; si es capaz de prestar ayuda al exterior en grandes catástrofes, como el terremoto de Haití, por ejemplo. De manifestarse masivamente contra el genocidio en Gaza. Si somos líderes mundiales en donación de órganos para trasplantes desde hace un montón de tiempo; si disponemos ya un tejido de ONG y voluntariado espectacular... Bueno, y más que podríamos decir...
Pero ahí va la duda o la pregunta. ¿Esta misma sociedad va a aceptar como si tal cosa que la xenofobia y el racismo, que son primos hermanos, no es lo mismo, pero son primos hermanos, acaban teniendo rango de ley? Yo no voy a entrar en más detalles. Todo el mundo sabe lo que hay, pero creo que la pregunta como ciudadanos es pertinente hacérsela y ojalá algún día no tengamos que avergonzarnos de la respuesta.




