Me pasa una cosa
Gente

Las técnicas extremas que tuvo que hacer la locutora de Google Maps para grabar la voz del GPS

Un trabajo reconocido, pero también arduo

Nikki García en 'Me pasa una cosa'

En Me pasa una cosa se pasó recientemente Nieves García, popularmente conocida como Nikki García, una voz muy familiar para prácticamente todo el mundo hispanoparlante, porque es la locutora que grabó los diálogos e indicaciones en español del GPS de Google Maps, además de la información en castellano e inglés que se escucha en Renfe Cercanías. Habiendo participado en doblajes de distintos y numerosos materiales audiovisuales y anuncios, su profesión se ha convertido en una pasión que, además de reportarle muchas satisfacciones, también le ha generado cierta obsesión y algún que otro condicionante para su vida diaria. Se ha especializado tanto que sin darse cuenta es una analista del sonido en potencia durante 24 horas, habiendo desarrollado un trastorno que se caracteriza por tener reacciones emocionales, y en algunos casos extremos hasta físicas, ante sonidos cotidianos específicos. Así se define la misofonía, que es lo que hace que sea la invitada de este último episodio.

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Ha desarrollado tanto el sentido del oído que es capaz de captar cosas que pasan desapercibidas para el público general, pero eso no es todo, sino que puede realizar ciertos análisis mentales casi sin proponérselo. Esto le viene dado por su profesión, pero se agudizó más aún por el trabajo más reconocido que ha tenido hasta la fecha, el del GPS. Para poner en contexto de todo, García nos explicaba algunos tecnicismos de su sector para que nos demos cuenta de hasta qué punto su percepción auditiva está optimizada. Nos habló sobre los clics, que son "ruidos que tenemos todos en la boca al hablar", unos que son comunes pero que ella tiene menos porque se define como una loca de su labor, así que intenta cuidarse de no tener demasiados, y aún así los tiene porque es inevitable. Es más, decía que conforme estaba llevando a cabo la conversación con Manuel Burque, estaba captando muchísimos.

En el plano profesional, decía que "normalmente todos tenemos clics al hablar, entonces, cuando grabas un anuncio, antiguamente se limpiaban a mano borrando en la onda de sonido", un trabajo que se podía hacer a mano a través de un software específico que daba una onda en una gráfica, la cual se parece a "una raspa de pescado", en donde aparece "como una línea que de repente no viene a cuento". Ahí hacía un paréntesis para dejar constancia hasta qué punto es "tan friki" de su labor, porque dice que es capaz de distinguir sus eses o sus as con solamente ver dicha gráfica. Así pues, "en una raspa de sonido, de repente, hay como una línea muy evidente y eso es un clic", explicaba para introducirnos en la locura que fue ser esa voz que nos lleva a todos los lugares.

Un trabajo con consecuencias

Nikki contaba que, aunque este tipo de fluctuaciones se pueden "limpiar" con programas, "este trabajo no admitía audios editados, entonces yo no podía tener clics", algo sumamente complicado. "No poder tener clics es como decirle a una persona que no puede tener un corazón latiendo porque se escuchan los latidos", por lo que no duda en calificar ese trabajo con Google como "una cosa absolutamente loca", hasta tal punto que tuvo que recurrir a técnicas de lo más inusuales para reducir el número de interferencias sonoras de la dicción. Entre ellas, la locutora destaca que incluso tuvo que untarse manteca de coco por dentro de la boca, puesto que esto ayudaba a que "la lengua resbalase muy bien por el paladar y por los dientes para tener los menos clics posibles", pero a pesar de los esfuerzo, "aun así salían", porque "también el líquido genera otros clics distintos". Parecería un cosa anecdótica, pero esta fue solo una de tantas cosas que tuvo que hacer en una grabación que duró un año, trabajando cinco horas al día durante cinco días a la semana.

Esto provocó que saliera de allí "como un soldado sale de la guerra", hasta el punto de manifestar que se sentía casi como una máquina. "Yo iba a otra grabación después, de lo que fuera, y aunque estuviera grabando un anuncio le decía al técnico 'hay como 30 clics, espera que te los quito' y el técnico decía 'que no, Nikki, esto lo puedo hacer yo', y yo le decía 'no, no, no, esto lo hago yo porque es mi vida, yo tengo que hablar sin clics'". Y no es una cosa exclusiva de su trabajo, sino que esa obsesión la ha llevado a cuestas también en el plano personal hasta día de hoy. "Esto ya se extendió al resto de mi vida y cuando quedaba con alguien para tomar algo tenía que luchar muy fuerte", se sinceraba una Nikki que decía que es como si su mente se dividiera en dos. "Había una parte que conectaba con la historia de mi colega y otra que veía, en mi cabeza, la onda de él con sus clics. Y pienso: 'Madre mía, lo que habría que limpiar aquí'", afirmaba la famosa voz que tantas veces hemos escuchado, una que para llegar a nosotros ha tenido que hacer cosas casi contrarias a la condición humana.

Escucha el programa completo

Este es un fragmento de Me pasa una cosa, con Manuel Burque. Puedes escuchar el programa completo aquí:

Nikki García lo escucha TODO | Me pasa una cosa 2x27

Miguel Muñoz

(Linares, 1992) Periodista, SEO y redactor digital...