¿Qué son y qué beneficios tienen las bombas de calor que quiere impulsar Bruselas?
La carrera por desligarse de los combustibles fósiles, relanzada desde que comenzó el conflicto en Irán, ha hecho que las instituciones traten de impulsar la renovación de la climatización en los hogares
España acelera el adiós a las calderas de combustión: ayudas a la aerotermia y horizonte 2050 sin gas ni petróleo
Madrid.
Entre las recomendaciones que la Comisión Europea ha puesto sobre la mesa para afrontar la crisis energética derivada del conflicto en Oriente Próximo, está el impulso de las bombas de calor, una tecnología que sustituye a las tradicionales calderas de gas y cuya implantación generalizada permitirá incrementar la electrificación y desligar la climatización de los hogares de los precios de los combustibles fósiles.
Una medida que tanto el Gobierno central como distintas administraciones autonómicas y locales vienen impulsando en los últimos meses porque, según los últimos datos disponibles, la mitad de los hogares españoles todavía tiene calderas de combustión, y todas ellas tendrán que haber desaparecido antes de 2050, en virtud de la normativa europea, que busca tener un parque edificatorio totalmente descarbonizado para esa fecha.
"Una bomba de calor, simplificándolo mucho, lo que hace es coger aire del exterior a la temperatura ambiente, la que sea, y la calienta o la enfría para climatizar espacios. Lo bueno es que, además, es capaz de calentar agua hasta la temperatura que necesitemos para nuestra calefacción" explica Pablo Collado, director de A Tu Aire.
Este tipo de tecnología, explican los expertos, permite lograr varios objetivos a la vez: además de contribuir a la electrificación -algo que, según ha constatado FEDEA en su 'Observatorio para el seguimiento de indicadores del PNIEC', avanza a una velocidad muy inferior a la esperada-, a la descarbonización y también a la independencia energética.
Ventajas y desventajas de las bombas de calor
Para los hogares, la principal ventaja de una bomba de calor, es el ahorro que deja en la factura energética. "Es un sistema mucho más eficiente que cualquier caldera de combustión, de gas o de gasóleo, y esto al final lo que genera es un ahorro que puede estar en torno al 40 o 50% de la factura energética", explica Collado. "La segunda gran ventaja es que es eléctrica y por lo tanto nos aísla de todos los ruidos y volatilidades del mercado del gas y la tercera es que la casa en la que vivimos se revaloriza, porque estás teniendo una solución energética totalmente al día según el estándar de calidad que marcan las regulaciones", concluye.
Pero también tiene una gran desventaja: la inversión inicial que se requiere, un desembolso de dinero al que quizá muchas familias no estén dispuestas a hacer. "El gran inconveniente que tiene la aerotermia a día de hoy es que la inversión inicial es elevada. Esto ya ha pasado con el coche eléctrico, hace unos años, comprar un coche eléctrico era más caro que comprar un coche de combustión, aunque luego con el coche eléctrico te ahorras en el uso y cuanto más utilizadas el coche, más sentido tenía pasarte al eléctrico. En este caso, pasa exactamente lo mismo, hay que hacer una inversión inicial elevada, podemos estar hablando de entre 10.000 y 15.000 euros, según el hogar, el tamaño..." explica Daniel Pérez, director de L'Energética.
Y es precisamente para salvar este escollo para lo que las administraciones están poniendo en marcha incentivos. "Para empezar, los hogares van a contar una deducción en el IRPF, que puede ser del 40% y hasta del 60% en ciertos casos. Luego además suele haber bonificaciones del IBI, y en tercer lugar están los conocidos como Certificados de Ahorro Energético (CAE)" desgrana Pérez, que estima que "estamos hablando de una subvención superior al 50% de la inversión que hay que realizar".
¿Y qué son los Certificados de Ahorro Energético?
"Si una comunidad de propietarios, por ejemplo, lleva a cabo una actuación en esa comunidad que implica una ahorro energético, es decir, si el sistema que implanta consume menos energía que el sistema que tiene hoy, a esa comunidad se le va a abonar un porcentaje de la inversión porque sí. Es un sistema que premia el ahorro energético y lo premia con una ayuda sobre la inversión inicial" explica Collado.
En la práctica, el CAE es un documento que acredita que una obra -por ejemplo un cambio en la iluminación, un refuerzo del aislamiento...- ha generado un ahorro de energía. Es un documento que reciben los propietarios del edificio y que, vendiéndolo a las empresas que han hecho la obra, les permitirá reducir la inversión inicial en torno a un 10-15%, o incluso más, porque todavía está pendiente de aprobar el coeficiente multiplicador, una medida que, previsiblemente, elevará ese retorno.