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Aristóteles, un sabio todoterreno

Sin duda, una de las mentes más curiosas y completas de la historia que nació en el año 384 a.C. en Estagira (Grecia) y, desde joven, discípulo de Platón en Atenas, mostró una inclinación insaciable por el conocimiento

School of Athens. Painting by Raphael. BPA2# 3669 / Bettmann

Si hoy tuviéramos que definir a Aristóteles, lo llamaríamos “polímata”, es decir, alguien que sabe de todo. Y no es exageración porque escribió sobre lógica, biología, ética, política, poesía, física… prácticamente cualquier campo del saber de su época. Entre sus aportaciones más importantes destacan que fue el primero en organizar el razonamiento de forma sistemática con su método conocido como silogismo. Aristóteles proponía que la virtud está en el equilibrio. ni exceso ni defecto, en el punto justo. Defendía que el ser humano es un “animal político”, es decir, social por naturaleza. Al final chocó en algunas ideas con su maestro. A Aristóteles se le atribuye la frase: “Soy amigo de Platón, pero más amigo de la verdad”.

Durante varios años, se encargó de educar al joven príncipe macedonio Alejandro Magno e intentó inculcarle amor por la filosofía y la ciencia. Aunque, viendo la trayectoria de Alejandro (más centrado en conquistar medio mundo que en filosofar), no está del todo claro cuánto caso le hizo. Aristóteles se casó con Pythias, quien además era sobrina (o hija adoptiva, según algunas fuentes) de su amigo y protector Hermias de Atarneo. Tras la muerte de su esposa, mantuvo una relación con Herpyllis, con quien tuvo a Nicómaco. En su testamento dejó instrucciones bastante claras para que Herpyllis estuviera bien cuidada, lo que indica que también fue una relación importante en su vida, no algo secundario.

Tras su etapa con Alejandro Magno, Aristóteles regresó a Atenas y fundó su propia escuela, el Liceo. A diferencia de la Academia de Platón, allí se enseñaba caminando. Sí, literalmente. Por eso a sus discípulos se les llamaba peripatéticos, que significa “los que pasean”. Cuentan que Aristóteles tenía la costumbre de escribir muchísimo, pero no todo estaba destinado al público. De hecho, muchas de sus obras eran apuntes de clase, algo así como borradores. Por eso algunos textos son difíciles de entender hoy en día, porque no estaban pensados como libros “bonitos”, sino como material de trabajo.

Durante siglos, su pensamiento dominó la filosofía en toda Europa y en el mundo islámico. Se preocupó por la amistad y la felicidad del ser humano diciendo que “la felicidad depende de nosotros mismos”, porque para Aristóteles, no es algo que simplemente ocurre, sino algo que construimos con nuestras decisiones y hábitos. Su gran mérito no fue solo dar respuestas, sino enseñar a hacer preguntas de forma rigurosa.