Directo La sesión de control al Gobierno, con los analistas de 'Hoy por Hoy'

Internacional

España invitará a Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, a la Cumbre Iberoamericana de noviembre

Albares, ministro de Asuntos Exteriores, está redoblando esfuerzos para conseguir atraer a la trigésima Cumbre que se celebra en España al mayor número de mandatarios posibles

El presidente de la Cámara Española de Comercio en México (Camescom), Antonio Basagoiti Pastor (d), llega con el ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, a una reunión con empresarios en la Cámara de Comercio de España este martes, en Ciudad de México (México). EFE/José Méndez / José Méndez (EFE)

Ciudad de México (México)

España está echando el resto —en términos de diplomacia política— para atraer al mayor número posible de dirigentes de Latinoamérica y el Caribe a la trigésima Cumbre Iberoamericana, de la que este año somos anfitriones en Madrid. Y es que este foro, que nació hace casi 30 años, fue durante sus primeros años de vida uno de los principales encuentros de dirigentes latinoamericanos junto a España y Portugal, en los que se debatían problemas sociales, educativos y estructurales, y se proponían ideas que muchos luego implementaban. La Cumbre era un evento de carácter anual.

Pero empezaron las sanciones contra Cuba, los bloqueos contra regímenes que no cumplían las reglas del juego democrático. En un determinado momento se juntaron líderes populistas como Fidel Castro y Hugo Chávez, y muchos de ustedes aún recordarán aquel «¿por qué no te callas?» que soltó el monarca español, Juan Carlos de Borbón, ante una de las diatribas verbales del líder del chavismo venezolano.

Ahora ese mismo chavismo, que dirige Delcy Rodríguez tras la detención de Nicolás Maduro y apadrinado con el visto bueno de Washington, ha comenzado incluso a recibir visitas de Estado. José Manuel Albares se está trabajando a nivel diplomático las diferencias políticas para atraer a Madrid al mayor número de mandatarios, independientemente de sus ideologías. El lunes estuvo en Puerto Rico y, aunque no es un Estado independiente como tal, ha invitado a su gobernadora a que asista a la Cumbre. Al día siguiente viajó a República Dominicana, donde entregó la invitación a Luis Abinader, el presidente, y le confirmaron in situ que asistirá. Y solo 12 horas después viaja a México con el mismo objetivo: invitar a Sheinbaum al encuentro de Madrid. A todos los recibirá con la alfombra roja desplegada.

Quiere devolver a las Cumbres Iberoamericanas el verdadero poder que tenían antes y por eso confirma que se invitará a todos, incluida Delcy Rodríguez. Y si se les invita, es para que vengan. Obviamente habrá ausencias ya declaradas, como la de Daniel Ortega, de Nicaragua, cuya deriva dictatorial le ha convertido en un paria internacional. Tampoco es factible que Díaz-Canel, el presidente de Cuba, vaya a aterrizar en Madrid, aunque se le garantice el acceso. Hace muchos años que el mandatario del castrismo ya no acude a estos eventos.

El ministro español de Exteriores ha desvelado que están tratando de encontrar una nueva fórmula de consenso que no bloquee los acuerdos que se consigan por mayoría representativa, para que las Cumbres Iberoamericanas no sean como el Consejo de Seguridad de la ONU, donde uno bloquea y los acuerdos no se aprueban.

Albares hoy se reúne con las autoridades de México. Tiene un encuentro con su homólogo y, aunque la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a Barcelona hace diez días derritió el enfriamiento de las relaciones bilaterales, desde hace diez años estas estaban sensiblemente tocadas. Todo ello desde que el entonces presidente López Obrador escribiera una carta al rey Felipe VI exigiendo disculpas al Reino de España por los abusos, los robos y la violencia que, según él, desataron contra los pueblos indígenas los conquistadores españoles hace más de 500 años.

El Gobierno español lo ha hecho ya dos veces: una el propio Albares y otra el rey Felipe, asumiendo que hubo daños irreparables y abusos y entonando una disculpa oficial. Así que esta parada en México de la visita que está realizando el ministro Albares es la que tiene mayor contenido político, económico y diplomático. Aunque el jefe de la diplomacia española da por finiquitado el problema —no reconoce que hubiera tal y asegura que las relaciones siempre fueron buenas—, Claudia Sheinbaum ha reconocido que es un paso adelante, pero no ha confirmado que sea el último que esperan por parte de España.

Victoria García

En la SER, desde hace casi tres décadas, con...