
La pildora de Leila Guerriero
La periodista argentina se aproxima mediante la palabra a un presente distópico
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"No pasó nada", por Leila Guerriero
"Hubiera querido contagiarme del agua mojada por las luces, hubiera querido ser eléctrica, sentir fuerte, pero no, sentí apenas una emoción tenue"
17/01/2021 | 03:35
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00:00:0003:35'El cansancio', por Leila Guerriero
"Al final de la tarde, a veces, mi madre decía "Ay, me cansé", y se sentaba a la mesa de la cocina a hacer un crucigrama y correrse las cutículas"
10/01/2021 | 03:33
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00:00:0003:33Al otro lado
"Ahora, de cara a los próximos meses, me repito esa frase: "Ya vas a ver lo que pasa". Porque eso sembró mi padre en mí. No la esperanza sino la curiosidad. No la certidumbre sino la entereza para aguantar lo que suceda".
03/01/2021 | 04:12
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00:00:0004:12'Poco más', por Leila Guerriero
"Cuando veo que nadie sabe qué hacer, que confinan y desconfinan y vuelven a confinar, y que un día está mal lo que el día anterior estaba bien y que está bien todo lo que no podía hacerse, me rindo".
27/12/2020 | 03:14
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00:00:0003:14'Historia de un contacto pagano', por Leila Guerriero
"Extraño un cuerpo, no el mío, ni el cuerpo del hombre al que conozco. Extraño un cuerpo ajeno. Un cuerpo cualquiera. Algo peligroso y resistente"
20/12/2020 | 03:35
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00:00:0003:35'El silencio', por Leila Guerriero
"Siento cada cosa que pasa y, a la vez, no siento nada. Es una vida a todo volumen dentro de un monasterio vacío"
13/12/2020 | 03:55
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00:00:0003:55'Mundo rugby, valores de autoconsumo', por Leila Guerriero
El 14 de noviembre, la selección argentina de rugby, conocida como Los Pumas, le ganó a los All Blacks, la selección de Nueva Zelanda, por primera vez en la historia y en el marco del campeonato Tri Nations. El 25 de noviembre falleció Maradona. El 28 Los Pumas volvieron a enfrentar a los All Blacks, que hicieron un homenaje al futbolista –colocaron sobre el césped una camiseta negra con su nombre y el número 10-, pero los Pumas no hicieron nada, salvo ponerse un diminuto brazalete negro que pasó claramente desapercibido. Llovieron críticas, Los Pumas pidieron disculpas y se pusieron un brazalete más grande. Algunos usuarios de twitter escarbaron en el bajo fondo de esa red social y encontraron que tres miembros de esa selección, Guido Petti, Santiago Socino y el capitán, Pablo Matera, habían publicado entre 2011 y 2013 una serie de tuits contra judíos, negros, empleadas domésticas y bolivianos entre los que decían cosas como “¿Qué es una empleada embarazada de trillizos? Un kit de limpieza” o “Linda mañana para salir en coche a pisar negros”. Hubo escándalo, los jugadores volvieron a pedir disculpas, la Unión Argentina de Rugby le quitó la capitanía a Matera y suspendió a los tres indefinidamente. Pero, ante la suspensión, se levantaron oleadas de protesta por parte de ex jugadores y clubes de rugby y, en solidaridad con sus compañeros, el equipo en pleno de Los Pumas amenazó con no presentarse al siguiente partido, con las consiguientes pérdidas millonarias en derechos de televisación. Entonces, la Unión Argentina de Rugby dio marcha atrás y levantó las penas. Porque, se dijo, era injusto culparlos ahora por algo que habían hecho en 2011 o 2013, cuando eran muy chicos. Porque, se dijo, no debía juzgárselos ahora como miembros de la selección nacional, cuando eso lo habían hecho sin ser parte de ella. Porque, se dijo, en los años transcurridos desde entonces habían demostrado ser sujetos íntegros. Los argumentos son raros: en 2011 o 2012 no eran chicos -tenían e
06/12/2020 | 05:31
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00:00:0005:31Visiones de visones
"El gobierno dinamarqués, solidario con la raza humana, dispuso la matanza de los 15 millones de visones criados en granjas de ese país, que de todas maneras iban a morir para alimentar la industria de las pieles".
29/11/2020 | 04:10
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00:00:0004:10'Héroes', por Leila Guerriero
En 2008 me topé por primera vez con la obra de la poeta norteamericana Louis Glück. Fue como ser embestida por un oso. Se volvió parte de mi panteón de héroes literarios y cada vez que abro un libro suyo vuelvo a sentir una suerte de insurrección química que me produce ganas de escribir o de gritar. No sé qué sintió Manuel Borrás, el fundador de la editorial valenciana Pre-Textos, cuando en los primeros años de este siglo leyó el libro Iris Salvaje, de Glück, durante una estadía en Nueva York. Pero algo debe haberle sucedido porque regresó a España con la convicción de publicarla. Justo entonces la agencia literaria Wylie, una de las más poderosas del mundo y representante de Glück, se contactó con él para ofrecerle su obra. La sincronía tiene explicaciones: Glück había estado por esos días en la casa de Mark Strand, donde había visto un libro editado por Pre-Textos, y había preguntado: “¿Qué hay que hacer para que a una le editen algo tan bello?”. Strand le respondió: “Nada más que ofrecerles uno de tus libros”. Ese cruce de caminos fue el comienzo de una historia que duró catorce años a lo largo de los cuales Borrás publicó, en ediciones bilingües y con algunos de los mejores traductores de habla hispana, siete de los once libros de Glück. Fuimos muchos los que la conocimos por él, que fue el único editor europeo interesado en su obra (en Alemania, Italia o Francia apenas se la tradujo). En octubre pasado, Glück ganó el premio Nobel. Me regocijé al escuchar cómo trataba con reticencia levantisca al tipo de la Fundación que la llamó para hacerle el anuncio, de qué manera tan humana le decía cosas como “Mire, es demasiado temprano, necesito tomarme un café”, o “Hay algunos ganadores del Nobel a los que no admiro en absoluto”. Un registro genuino de esa mujer parca que escribía versos encandilados por una lucidez que, intuyo, a veces debe resultarle dañina. Borrás se puso muy feliz y dijo que el premio era un acto de justicia poética. Pero
22/11/2020 | 06:27
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00:00:0006:27'El combustible', por Leila Guerriero
Acabo de ver en la tele a una señora repetir eso que siempre se ha escuchado mucho pero que ahora, en este mundo pandémico, se escucha más: que el ser humano es una lacra y que, si nuestra especie desapareciera, en tres días todo estaría regenerado, y las aguas, los bosques, los animales recobrarían su esplendor. He escuchado eso -el exterminio como solución- cientos de veces, casi siempre de boca de personas partidarias de la paz y de la convivencia armónica con el medio ambiente. Me pregunto si quienes dicen esto se sienten parte de la lacra que supuestamente somos; si son portadores de algún salvoconducto que, en caso de que se produjera, los eximiría de la aniquilación; o si tienen la generosidad tan encendida que son capaces de anhelar un planeta sano, pero sin ellos. Últimamente pienso mucho en los años de los que venimos, todo el siglo veinte y los comienzos del veintiuno. Han dado monstruos, claro. Pero también unas cuantas vacunas memorables contra pestes como la polio, cosas como los transplantes de órganos y el by pass, Le Corbusier, Cartier-Bresson, Glenn Gould, Lorrie Moore, los Rolling Stones, Scott Fitzgerald, Jackson Pollock, Paul T. Anderson, Amy Winhouse, Ella Fitzgerald, Hugo Pratt, Art Spiegelman, Juan Rulfo, Manuel Chaves Nogales, Kieslowski, Bergman, Almodóvar. Todos ellos nacieron en estos siglos que, parece, son un embrión inseminado por el diablo. El combustible que los hizo –el aire que respiraron, el agua que bebieron, las cosas que comieron, las guerras que contemplaron- es el mismo que nos trajo hasta estos años brutales. Yo no amo a mis semejantes como a mí misma, pero no los odio ni quiero que se extingan. En cualquier caso, somos animales desorientados, y los mejores de la especie intentan encontrar sentido a lo que parece no tenerlo. A veces con el arte, a veces con la ciencia, a veces levantando un ruedo de manera extraordinaria. O escribiendo cosas como esta: ·”Estas mañanas con suelos fríos y ventanas calientes y luz despiadada, con la certidumbre en
15/11/2020 | 04:47
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