Jueves, 22 de Octubre de 2020

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Gimnasios gratuitos que venden la energía producida en los ejercicios

Un modelo de negocio consistente en ofrecer a los usuarios servicios gratuitos encontrando otros valores más allá del dinero

¿Y si existiera un gimnasio en el que aprovechar la energia generada en ejercicios?

¿Y si existiera un gimnasio en el que aprovechar la energia generada en ejercicios?

Millones de personas en el mundo, decididas a consagrar su existencia más terrenal a la perfección anatómica en la búsqueda de un apolíneo torso y unos fornidos brazos -o simplemente para encontrarse mejor-, acuden a los gimnasios y entrenan durante horas en pro de su anhelada meta. Para ello, además de esfuerzo, dedicación y sacrificio invierten dinero.

Pero, ¿y si existieran gimnasios gratuitos de alto nivel y gran calidad? Gimnasios en los que los usuarios no pagan ninguna contrapartida más allá de acudir y subirse encima de una cinta a correr o tumbarse en un banco a levantar pesas. ¿Sería estupendo, no?

La siguiente pregunta que aparece es, ¿quién podría estar dispuesto a montar un negocio así si no iba a percibir dinero? ¿Cómo rentabilizaría su inversión en el local, máquinas, monitores... si sus clientes no pagan ni un euro? ¿Insidiosa publicidad? No. "Convirtamos en electricidad toda la energía liberada por la gente en sus entrenamientos en las máquinas y vendámosela a las compañías eléctricas". ¡Eureka! La clave del negocio.

Podría ser una novedosa manera de explotar esta actividad si no fuera por dos grandes obstáculos que explica Luis Von Ahn en una entrevista concedida al programa 'Mira lo que está pasando' de la Cadena SER: "Es una mala idea por dos razones: los humanos somos muy malos para generar electricidad y la segunda es que el secreto del beneficio de los gimnasios es que hacen dinero porque la mayoría de la gente que paga, no va.".

Lo del gimnasio que vende electricidad y a cambio deja usar sus instalaciones gratuitamente es solo un ejemplo que el propio Von Ahn ha puesto a modo ilustrativo. Lo que él ha hecho es aún mejor, más complicado y generador de un bien mucho más alto y preciado que la electricidad: el conocimiento.

Luis Von Ahn es una de las mentes más brillantes del universo de internet. Metido en la treintena de años, bien podría pasar el resto de su existencia en un paradisiaco enclave, alejado de números, balances, desarrollos, despachos... Ha vendido a Google algunos "inventos" como el famoso Recapcha, del que es creador, y ahora está ante el que puede ser el mayor reto de su carrera y un tremendo paso para la sociedad: enseñar a las máquinas cómo enseñar a los humanos. Explotar la inteligencia humana a través de inteligencia artificial.

¡No! No hay que huir. No es una hecatombe. Es la democratización del saber. Así lo entiende Luis. "Yo creo que vamos a poder lograr con los ordenadores que cada uno pueda tener su propio tutor personalizado". Acceso personalizado, fácil y barato al aprendizaje para todos los individuos gracias a internet y las nuevas tecnologías. Y como en el caso del gimnasio, la pregunta que ronda la cabeza es la misma: ¿Pero cómo es posible? ¿Cómo alguien va a dedicarse a enseñar a otros a cambio de nada?

Lo que Luis lleva haciendo durante toda su carrera es girar en torno a una máxima: que el valor de algo no sólo se puede traducir en dinero; o mejor dicho, que no solo el dinero posee valor. "Estamos identificando algo que la gente quiere hacer, como ir al gimnasio o aprender un idioma y estamos encontrando maneras de extraerles valor en lugar de cobrarles", ha explicado Luis a Montserrat Domínguez y Juan Carlos Ortega, conductores de 'Mira lo que está pasando'.

Identificar la necesidad de aprender idiomas y ofrecerles la oportunidad de hacerlo gratis a miles y miles de personas. Concretamente a más de 30 millones de usuarios que gracias a Duolingo, la plataforma online creada por Luis, han aprendido algún idioma o lo están aprendiendo en estos momentos. "En EEUU hay más personas aprendiendo en Duolingo que en todo el sistema educacional público", apunta este genio de las matemáticas y la informática nacido en Guatemala y cuya carrera está labrando en EEUU.

No solo es interesante Duolingo porque es gratuito -no tiene publicidad ni tampoco hay versiones premium de pago-, sino que su atractivo reside igualmente en su eficiencia: "Un estudio midió que si usas Duolingo durante 34 horas, aprendes lo mismo que en un semestre universitario, que toma más de esas 34 horas", afirma.

Igual que en la parábola del gimnasio gratuito, en Duolingo se usa el trabajo y los ejercicios de los usuarios para obtener un valor y vender "electricidad". En este caso, el modelo de negocio es que los usuarios de Duolingo, mientras van aprendiendo sus lecciones tiene la oportunidad de poner a prueba lo aprendido a través de tareas de traducción de breves textos. Esos textos traducidos son oro para Duolingo. Como bien explica su creador, los auténticos clientes de Duolingo son empresas que les pagan, como CNN, para que sus textos en inglés sean traducidos en distintos idiomas. Y Duolingo, con sus más de 30 millones de usuarios, constituye un ejército de traductores. Ahí está la "electricidad" que vender.

Pero lo que este guatemalteco y su equipo -de unas treintena de personas- hacen es llevar a cabo un proceso de estudio del ser humano y de la manera en la que aprende. Esa es la genialidad. Con Duolingo, están enseñando a una máquina cómo enseñar a millones de individuos de una forma personalizada... Algoritmos que sustituyen a profesores.

"Cuando ya tuvimos muchas personas estudiando idiomas en Duolingo, nos dimos cuenta de que podíamos mejorar nuestro método de enseñar idiomas basándonos en lo que la gente estaba haciendo", explica su creador, "por ejemplo, al principio enseñábamos plurales antes que adjetivos. Para comprobar si era mejor enseñar adjetivos primero, a las siguientes 50.000 personas que se registraron, a la mitad les enseñamos primero adjetivos y a la otra mitad primero plurales. Y de ahí medimos quiénes aprenden mejor".

No solo es enseñar, es obtener y procesar en cada usuario su evolución en el proceso de aprendizaje. Como el propio Luis afirma entusiasmado:"Por primera vez existe la oportunidad de tener datos de millones de personas para mejorar el aprendizaje",

Y en ese estudio de cómo aprenden los seres humanos y cómo es más fácil adquirir conocimientos -teniendo en cuenta, por supuesto, que aprender va más allá del mero almacenaje de información- Luis y su equipo han constatado algo en lo que ya, en la década de los ochenta, insistía Asimov: se aprende de una manera más eficiente si se hace a través del entretenimiento.

Por eso Duolingo está constituido como un juego en el que entrar desde el ordenador de casa durante media hora, por ejemplo, o desde nuestro smartphone mientras se viaja en metro: "La gamificación ayuda a aprender a todos: niños y adultos. Les preguntamos a los usuarios de Duolingo por qué lo usaban. Esperábamos que nos dijera que era porque querían aprender idiomas, pero esa fue la segunda respuesta más común. La respuesta más popular fueron personas que dijeron que usaban Duolingo porque les parecía entretenido y no perdían el tiempo" ha confesado Luis Von Anh a los oyentes de 'Mira lo que está pasando'.

Con Duolingo, se abren de par en par las puertas del gimnasio gratuito del aprendizaje de idiomas. Pero un tipo como Luis es aún más ambicioso y posee una meta clara en su cabeza: que este aprendizaje individualizado sea posible para cualquier disciplina, que todo el que esté interesado en algo saque un móvil de su bolsillo y tenga ante sí en esa máquina a un tutor personalizado. ¿No es esto mucho mejor que un gimnasio gratuito?

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