El indecente electoralismo del PP
José María Izquierdo reflexiona sobre la reforma del Tribunal Constitucional promovida por el Partido Popular que permitiría sancionar a Artur Mas si incumple sus sentencias

Madrid
No es aficionado este humilde Ojo al feo ejercicio del “Ya lo dije”. Pero es que apenas hace 48 horas que aquí mismo les conté que el suicida enfrentamiento del PP y La Moncloa con Artur Mas se debía, sobre todo, al indecente cálculo de una deliberada estrategia para obtener réditos electorales. Y ayer lo ratificaron con alevosía y premeditación.


Esa absurda y atropellada reforma del Constitucional, sin contar con el resto de partidos ni con los propios jueces, amén de ser innecesaria, no es más que un ardid de trilero para aparentar la fuerza del macho alfa. Para colmo, la acción la escenifica el candidato de su partido a las elecciones del 27-S en el mismísimo Congreso, en otra utilización todavía más vergonzosa de las instituciones. Y lo hacen, además, en solitario, cual llanero justiciero, para hacer creer al respetable que son ellos los únicos que defienden la integridad de España. Rajoy ha hecho de la locura de Mas un duelo en OK Corral. Parece que la campaña del asesor áulico de Rajoy, Jorge Moragas, va a incluir cualquier tipo de mercancía de matute, por muy indigna que ésta sea. Nada extraña, porque ya utilizaron a ex novias y a falsos policías en otras campañas electorales. Todo, menos la búsqueda de soluciones que han despreciado en sus cuatro años de Gobierno.
Electoralismo, electoralismo y electoralismo.




