Jueves, 28 de Enero de 2021

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Lo que aprendimos del ébola

El primer caso de ébola en el mundo se registró en Guinea en 1976. Desde entonces ha habido 25 epidemias. La última de ellas, que sigue activa en Liberia, ha afectado a cerca de 29.000 personas en el mundo, de las que más de 11.000 han muerto

Lo que aprendimos del ébola

Getty Images

Los tres casos registrados en Liberia hace unos días, o la recaída de la enfermera escocesa Pauline Cafferkey, que ha superado la enfermedad por segunda vez, demuestra hasta qué punto el ébola no se ha extinguido, por mucho que los países se declaren libres de ébola transcurridos los periodos de incubación y de vigilancia especial. Se trata de un virus que permanece activo en reservorios naturales una vez que ha afectado a una zona, y en cualquier momento puede reactivarse si no se dan las condiciones adecuadas para su control.

En España hubo dos muertes por ébola: los misioneros Miguel Pajares y Manuel García Viejo (contagiados en Liberia y Sierra Leona, respectivamente). Además, en nuestro país se produjo el primer contagio fuera de África, el de Teresa Romero, enfermera del hospital Carlos III de Madrid. Los tres casos sirvieron para crear una mayor concienciación de lo que implica el ébola, incluso a escalas de contagio reducidas. Esto ha favorecido que mejore la financiación a las organizaciones que trabajan en los países endémicos. Y también se ha aprendido mucho sobre el virus, especialmente en las unidades específicas que se abrieron en los hospitales Carlos III y Gómez Ulla, de Madrid. "Hemos aprendido que hay que estar mejor preparados", señala José Félix Hoyo, responsable de Operaciones Internacionales de Médicos del Mundo. "En líneas generales, podríamos haber aprendido más. Tenemos, todavía, la oportunidad de aprender más, de compartir los conocimientos adquiridos al haber tratado miles de casos en África, con los que hemos obtenido al tratar los casos en España. Deberíamos aprovecharlo en el futuro, y no volver a dejar pasar 40 años para poder aprender más".

Investigación, prevención y control

La actual epidemia se originó en una región al sur de Guinea, en diciembre de 2013, aunque no se supo hasta marzo de 2014. Y entonces, con 60 casos, ya era tarde para atajarla. "Los mecanismos de alerta temprana no funcionaron, porque no existían", asegura José Félix Hoyo. Tal vez hubo exceso de confianza en que los brotes iban a ser tan controlables como los anteriores pero, en este caso, los países no estaban preparados: no tenían experiencias previas, y los contagios se dieron, sobre todo, en entornos urbanos. En diciembre de 2014 ya se producían 600 casos a la semana en Sierra Leona, lo que suponía toda una alerta mundial.

Por eso, ahora que el brote está prácticamente controlado, todo el mundo hace balance de las lecciones aprendidas. "Hemos aprendido que la seguridad, en salud, es global. No depende, únicamente, de que unos países estén muy bien preparados y otros que no estén preparados", señala el responsable de Operaciones Internacionales de Médicos del Mundo. "Pero tenemos que trabajar para que los organismos que controlan esta seguridad tengan una capacidad de respuesta más rápida, y para mejorar los sistemas sanitarios de los países que no tienen esa capacidad de respuesta".

El paradigma de Sierra Leona

Sierra Leona ha sido el país más azotado por la actual epidemia de ébola. Ha habido más de 14.000 infectados y casi 4.000 víctimas mortales. El pasado 7 de noviembre fue declarado libre de ébola por la Organización Mundial de la Salud, aunque aún no ha concluido su periodo de vigilancia especial.

Se trata de un país sin agua, sin cables, sin acceso a los medios elementales de protección de la población. Es uno de los países con la expectativa de vida más baja del mundo, y uno de los que presenta peores índices de mortalidad infantil. 1 de cada 9 niños no alcanza el año de edad, y 1 de cada 6 no llega a cumplir los cinco años. 1 de cada 91 mujeres muere durante el parto, y sólo cuenta con un médico por cada 50.000 habitantes. El país tiene un gasto sanitario de sólo 9 dólares por persona y año (en España se invierten unos 1.400 dólares por persona y año).

El sistema de salud de Sierra Leona quedó muy dañado tras la guerra civil o guerra de los diamantes (1991-2002). Era terreno abonado para que el ébola hiciera estragos. Médicos del Mundo considera que la epidemia no se hubiera extendido con esa virulencia en otro país, puesto que el sistema sanitario era extremadamente débil.

La ONG lleva años concentrándose en la reconstrucción del sistema sanitario de Sierra Leona, en atención primaria, salud sexual y reproductiva, y el objetivo, ahora, es incidir en el refuerzo de la vigilancia epidemiológica y en la cobertura sanitaria universal. La intención es lograr que el gasto sanitario alcance los 90 dólares por persona y año, lo que facilitaría que el país tenga un sistema de salud público suficiente para afrontar este y otros retos que se sitúan por detras de la epidemia de ébola.

Hasta que se produjo esta epidemia, no se había invertido lo suficiente en investigación sobre el ébola. Se ha avanzado más en un año que en los 39 anteriores. Así que avanzar en el estudio del virus se antoja esencial para conseguir erradicarlo. "El ébola no se ha extingido", advierte José Félix Hoyo. "Hay grandes avances, como una vacuna. Pero seguirá habiendo riesgos mientras no haya vacunas y tratamientos que sean eficaces, estén testados y funcionando a gran escala. El virus no ha terminado. Está allí todavía. Es endémico. Podría ocurrir otro brote en cualquier país. De hecho, hay una veintena de países en África que cumplen las mismas condiciones para que se produzca un brote de similares características".

Decisiones erróneas

"Esto no hubiera ocurrido". Así de tajante se muestra el responsable de Operaciones Internacionales de Médicos del Mundo. La Comunidad Internacional ha invertido más de 6.000 millones de euros en combatir esta epidemia de ébola. Reformar los sistemas sanitarios de los tres países de África occidental más afectados hubiera costado 1.500 millones. "Al principio de la epidemia costó muchísimo trabajo obtener financiación para seguir trabajando en prevención, porque la prevención no parecía ser lo importante. Todavía sigue costando. Podemos dejarlo otra vez de lado, pero está claro que tenemos que trabajar en esos países, que tienen sistemas de salud pública muy débiles, porque de otro modo, en un mundo globalizado, esto nos afecta a todos", concluye José Félix Hoyo.

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