Domingo, 25 de Octubre de 2020

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Miguel Ángel y el ombligo de Adán

Miguel Ángel Buonarroti (1475-1564) es uno de los más grandes artistas del Renacimiento. Su influencia posterior es espectacular y solamente puede ser comparada, quizá no superada, por algunos de sus contemporáneos como Leonardo o Rafael.

La expulsión de Adán y Eva del Paraíso, en la CApilla Sixtina del Vaticano.

La expulsión de Adán y Eva del Paraíso, en la CApilla Sixtina del Vaticano. / Miguel Ángel.

El origen del hombre ha sido un tema que ha fascinado a todos los seres humanos desde el comienzo de los tiempos. Pero quizás sean más interesantes los problemas teológicos que ha arrastrado consigo tan punzante cuestión. La idea de si fue antes el huevo o la gallina tiene su transposición al hombre en lo que respecta al ombligo. Adán y Eva no debieron de tenerlo ya que, según la Biblia, no tenían padres. Sin embargo Miguel Ángel representó a Adán con ombligo, ¿por qué?

A decir de las leyendas más antiguas sobre el origen del hombre, todos los pueblos coinciden en que está relacionado de una u otra forma con el elemento tierra y la mano de la divinidad creadora y superior que le da forma. Según la tradición que podemos en los primeros pasajes de la Biblia y del Corán, Adán y Eva fueron en ambos casos los primeros seres humanos creados por Dios. Adán, en hebreo adam, quiere decir “hombre” y fue creado a imagen y semejanza de Dios a partir de una porción de polvo: “Entonces Yavé Dios formó al hombre con polvo del suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente” (Génesis 2, 7). Por su parte, Eva, en hebreo javá, significa “la que vive” o “la viviente” y hace alusión al hecho de que la mujer procede del hombre, en este caso de una costilla: “Entonces Yavé Dios hizo caer un profundo sueño sobre el hombre, el cual se durmió. Y le quitó una de las costillas, rellenando el vacío con carne. De la costilla que Yavé Dios había tomado del hombre formó una mujer y la llevó ante el hombre” (Génesis 2, 21-22).

Miguel Ángel el transgresor

A lo largo de la Edad Media y del Renacimiento muchos pintores han retratado la imagen de Adán y Eva sin ombligo dejándose llevar por un indefinible ciclón teológico. Sin embargo, la mayor parte de los pintores posteriores a Miguel Ángel siguieron su misma representación. En la Capilla Sixtina del Vaticano podemos ver a Adán luciendo un espectacular ombligo. Quizá puede resolverse el enigma señalando que la imagen de Dios que hay a su derecha en el momento de otorgarle la chispa de la vida, parece tener también ombligo bajo los blancos ropajes que lo cubren. Pero eso es otra historia. Miguel Ángel pintó desnudas a todas las figuras de la Capilla Sixtina. Solo después, Daniel Volterra, fue contratado para cubrir con paños de pudor allí donde el ojo no podía mirar. Al pobre Volterra le apodaron desde entonces "il Braghettone".

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