Miércoles, 14 de Abril de 2021

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Turquía

Del golpe a la purga

El fallido intento de derrocar a Erdogan ha dejado a más de 250 muertos y cerca de 1.500 heridos. Desde entonces, han sido destituidos 44.600 funcionarios relacionados con el alzamiento

Simpatizantes del presidente turco, Reep Erdogan, sostienen banderas turcas durante una manifestación en Estambul.

Simpatizantes del presidente turco, Reep Erdogan, sostienen banderas turcas durante una manifestación en Estambul. / SEDAT SUNA

Poco antes de la medianoche del pasado viernes 15 un grupo de militares turcos cortaban dos puentes de acceso a Estambul. En ese mismo instante, y tras 15 alertas de posibles golpes de Estado en los últimos seis meses, el presidente turco, Erdogan recibía el aviso definitivo: la Organización Nacional de Inteligencia le avisó en torno a las 15:00 de la tarde del viernes que el Ejército se había alzado. Erdogan y los suyos llamaron a la población a salir a la calle para detener el golpe y no abandonar las plazas ocupadas. El intento de golpe fracasó y llegaron las consecuencias: más de 250 personas, entre civiles, policías, militares leales y golpistas, han fallecido y cerca de 1.500 personas heridas.

Viernes, 15 de julio: El primer ministro de Turquía, Binali Yildirim, confirma sobre las 22:20 horas que se está produciendo un “aparente” golpe militar en la capital del país, Ankara. El diario digital T24 asegura, minutos después, que el cuartel de los servicios secretos turcos había sido tiroteado desde un helicóptero. Una presentadora de la televisión pública turca lee un comunicado emitido por el Ejército en el que se afirma que los militares han tomado el poder en el país, acto seguido, el presidente turco, Recep Ergodan, se comunica a una emisora de TV vía FaceTime, una aplicación de videollamada. Erdogan dice que su gobierno sigue en el poder e invita a los ciudadanos a salir a la calle: "Convoco a nuestro pueblo a congregarse en las plazas y el aeropuerto".

Sábado, 16 de julio: Los militares alzados declaran a las 00:24 el toque de queda en todo Turquía. Los turcos hacen oídos sordos y miles de personas ocupan las calles en Estambul con banderas turcas. El primer ministro turco asegura horas más tarde que algunos de los líderes golpistas ya han sido arrestados. Las imágenes de tropas golpistas rindiéndose se suceden. La policía ha sido fiel al Gobierno y participa en las detenciones. Erdogan envía un mensaje de texto a todos los móviles turcos: "Levántate por la democracia". Aún no está claro quién está detrás de la intentona de golpe de Estado, se contabilizan más de 200 personas muertas y 1.440 heridos. Más de 2.800 militares son arrestados, entre ellos varios oficiales de alto rango.

Domingo, 17 de julio: El ministro de Justicia, Bekir Bozdag, eleva a más de 6.000 la cifra de detenidos en relación con el fallido levantamiento militar. Entre los detenidos se encuentran altos mandos del Ejército —como el coronel Alí Yazici, asistente militar personal del presidente—, así como jueces, fiscales y altos funcionarios del Estado. Muchos de los soldados que participaron en el golpe afirman que sus oficiales les dijeron que se trataba de unas maniobras. Los gobiernos de Estados Unidos, Alemania y Francia expresan su inquietud ante la magnitud de la ola de arresto.

Lunes, 18 de julio: Más de 8.500 policías turcos son suspendidos de sus funciones por su supuesta relación con el fallido golpe. La Policía detiene a 103 generales y almirantes de las Fuerzas Armadas turcas bajo la acusación de haber estado involucrados en la intentona del golpe militar. El Ministerio de Justicia turco pide a EE. UU. la extradición del clérigo Fethullah Gülen, sospechoso de preparar el golpe de Estado. Turquía se replanta la implantación de la pena de muerte: “La calle lo está pidiendo y lo que quiere el pueblo es una orden para nosotros”, puntualiza el ministro de Justicia. Pocas horas después, la representante para la Política Exterior Europea, Federica Mogherini, declaraba su negativa: “Seré muy clara: ningún país puede convertirse en miembro de la UE si introduce la pena de muerte”.

Martes, 19 de julio: El primer ministro turco, Binali Yildirim, reclama a EE. UU. la extradición del clérigo Fethullah Gülen: “Estados Unidos: dejen de proteger a este terrorista, no les conviene ni a ustedes ni a la Humanidad”. Este martes fueron destituidos de sus cargos 40.000 funcionarios, la mayoría ligados al Ministerio de Educación, aunque también fueron cesados e investigados 100 funcionarios de los servicios secretos, 257 de la oficina del primer ministro, 393 del Ministerio de Familia y Políticas Sociales y 492 de la Dirección de Asuntos Religiosos. El director de Amnistía Internacional para Europa, John Dalhuisen, ha definido como “alarmante” el elevado número de detenciones y ceses de funcionarios de sus puestos.

Miércoles, 20 de julio: Debido a la “amenaza latente” de otro golpe de Estado, el Consejo de Ministros turco ha declarado el Estado de Emergencia en todo el territorio turco durante tres meses. El objetivo de esta decisión es controlar la situación tras el golpe de Estado, y para garantizar la estabilidad económica, según ha anunciado este miércoles el presidente turco, Recep Erdogan. La medida implica la autorización para hacer registros sin autorización judicial previa y obliga a las personas que quieran trasladarse a diversos puntos del país a solicitar un permiso especial. Las autoridades tendrán potestad de prohibir o censurar publicaciones de prensa, radio y televisión.

Jueves, 21 de julio de 2016: El Gobierno turco anuncia la suspensión de la Convención Europea de Derechos Humanos mientras dure el Estado de Emergencia. Con esta medida el Gobierno turco facilita reinstaurar la pena de muerte si lo cree necesario sin necesidad de rendir cuentas a la Unión Europea. En declaraciones a los medios de comunicación en Ankara, Kurtulmus, vicepresidente del Gobierno, dice que el Gobierno tiene como objetivo que el estado de emergencia se prolongue durante 40 o 45 días, y no los tres meses anunciados por el presidente Erdogan.

Viernes, 22 de julio de 2016: El Gobierno turco insiste en que el debate parlamentario sobre la reintrodución de la pena de muerte. Alegan que es una cuestión nacional y que no le preocupan las posibles reacciones de la Unión Europea. Esta decisión puede bloquear la entrada del país en el grupo comunitario. El presidente de provincia de Siirt, al suroeste de Turquía, confirma el suicidio de varios militares y policías turcos desde el fallido golpe de Estado, el último de ellos un teniente coronel que se quitó la vida el viernes y del que se ha informado estaba deprimido por no haber podido impedir la intentona de golpe.

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