Viernes, 27 de Noviembre de 2020

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INGRID BETANCOURT

“La paz es que los colombianos sepamos la verdad”

La política, secuestrada durante seis años, valora el acuerdo entre el Gobierno y las FARC

Ingrid Betancourt se reencuentra con sus hijos tras su liberación en 2008

Ingrid Betancourt se reencuentra con sus hijos tras su liberación en 2008 / REUTERS

El líder máximo de las FARC, Rodrigo Londoño, declaró definitivamente el alto al fuego este domingo y, con él, puso fin a 52 años de guerrilla en Colombia. En Hoy por hoy con Macarena Berlín hemos conversado con Ingrid Betancourt, exsenadora y candidata a la presidencia de Colombia que fue secuestrada durante seis años por el grupo armado.

Se encontraba en París cuando recibió la noticia del acuerdo de paz con las FARC e inmediatamente decidió acudir con varios amigos a un monumento emblemático de la ciudad para compartir la emoción con otros colombianos. Allí comprobó el calado de la noticia, porque decía que "se está sintiendo". "Es un día grande para Colombia, para mí, para mi familia y para todos aquellos que hemos sido víctimas del conflicto", declaraba entusiasmada.

Betancourt destaca que el acuerdo de paz es fruto de todo un proceso que comenzó con el cambio de actitud en la gente, y "en los corazones". "Recuerdo cuando se iniciaron las negociaciones entre el gobierno de Santos y la cúpula de las FARC. Éramos todos muy escépticos, teníamos dudas, y una sensación de desconfianza frente a lo que podía ser la realidad de las intenciones de las FARC". Desde aquel primer momento, sucedieron cuatro lentos años que fueron dejando pequeños resultados, aunque el pueblo colombiano no terminaba de confiar.

"Teníamos la sensación de que las FARC manipulaba a la opinión y ganaba tiempo para reforzarse para la guerra". Poco a poco fueron viendo cómo cambiaba "el lenguaje y las exigencias" y que finalmente llegó "un resultado que demuestra la generosidad por ambas partes".   "Yo creo que es la primera vez que se da en el mundo un acuerdo con un grupo rebelde que no ha sido derrotado militarmente y que tiene como resultado que estas personas estén dispuestas a pagar con justicia por los hechos cometidos en la guerra".

Sin embargo, aún queda un último movimiento que se deja en manos del pueblo de Colombia. Es él quien debe decidir el dos de octubre mediante un referéndum si avala el acuerdo de paz. Betancourt explica que hay tres tercios posicionados alrededor de esta cuestión. Uno a favor del sí, otro del no y otro que permanece en duda. Los que votarán no son aquellos que se benefician de la guerra una u otra forma."La guerra es un gran negocio que ha permitido crear fortunas y situaciones de poder", relataba refiriéndose no solo a poderes políticos sino también a la red de narcotráfico.

Betancourt manifestaba la necesidad de conectar con la parte del pueblo que tiene dudas. Explicaba que la guerra es un concepto abstracto para muchos colombianos que lo vinculan demasiado a la política y a la ideología. Decía que en el plebiscito se decidirá lo que los colombianos quieren ser, porque tiene que ver con "lo emocional, lo cultural y con lo que sentimos que tenemos derecho a ser", declaraba. Y hacía hincapié en intentarlo: "Es menos grave volver a la guerra después de haberlo intentado que cerrarle la puerta a la paz y no haberlo hecho".

El objetivo esencial, dice, es conseguir una justicia constructiva y no vengativa, ya que hasta ahora ha sido "inoperante" dando como resultado un 99 % de impunidad. "Si sigue la guerra, seguirá la impunidad, y no solo para la guerrilla, sino para todos aquellos que se benefician de ella", detallaba como víctima de la falta de justicia."La paz es que los colombianos sepamos la verdad", reiteraba.

Han sido 52 años en el que el conflicto ha dejado más de 220.000 muertos y 45.000 desaparecidos. Y ahora se exige que los colombianos puedan perdonarlo. "Lo que a mí me parece fundamental es que las personas que firman están expresando su comprensión por el daño que le hicieron a Colombia y la necesidad de rectificar". Betancourt hacía hincapié en que se deje ver el arrepentimiento. "Ese sufrimiento que causaron tiene que ser reparado con la verdad y con acciones que permitan a millones de colombianos sentirse seguros para volver a lo que les pertenece".

El perdón, decía, ha sido esencial en su lucha interna y ha constituido el eje central para su recuperación del trauma del secuestro. Sin embargo, las emociones, que son incontrolables, a veces han jugado en contra de su lucha para conseguirlo. "El perdón es muy difícil de lograr. Pero lo he visto en el pueblo. Los que más han sufrido y los que menos tienen son los más generosos a la hora de perdonar", destacaba."Si ellos, que lo han perdido todo, están dispuestos a perdonar, yo también", añadía.

Ingrid Betancourt se despedía de Macarena Berlín compartiendo con ella un momento emocionante. Se encontraba acompañada por su familia y su nieto recién nacido al que habían puesto el nombre de su padre, Gabriel. Y expresaba con gran emoción cómo se sentía ante la vida: "Gratitud, gratitud a la vida".

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