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Lunes, 26 de Agosto de 2019

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Series y nostalgia: no todo vale

Con motivo del regreso de 'Las chicas Gilmore', analizamos los elementos necesarios para que una serie de televisión resucite con éxito y atrape de nuevo al público que emocionó

Lorelai y Rory, en uno de los capítulos especiales de 'Las 4 estaciones de Las Chicas Gilmore' /

Ya sea una percepción personal o un sentimiento compartido, vivimos en una época impregnada de aires de nostalgia. Algunos políticos recuerdan melancólicos el bipartidismo, las marcas de ropa se inspiran en los 80, en el cine se anuncian películas Disney con personajes de carne y hueso, las redes se colapsan con el reencuentro de OT... Las series no son ajenas a este fenómeno y en 2016 los revival se han consolidado como una tendencia. La ficción ha encontrado un poderoso aliado en el pasado con producciones llenas de referencias a nuestra infancia. No es nada nuevo en el ámbito cultural, pero sí suscita varios interrogantes sobre cómo funciona esta estrategia en la industria.

Escucha la sección completa de series en 'La Script'

Durante este año, los espectadores han visto renacer Expediente X’ o Madres forzosas’ (evolución de ‘Padres Forzosos’), han disfrutado de los 80 con ‘Stranger Things’ y esperan con ansia la vuelta de ‘Twin Peaks’. Ahora Netflix juega con los recuerdos de la generación millenial y nos devuelve a ‘Las chicas Gilmore’. Estrenada en el 2000, la ficción logró crear un vínculo muy fuerte con su audiencia tras siete temporadas. Lorelai, Emily y Rory recuperan ese mundo entrañable e ingenioso de Stars Hollow. Sin misterios ni grandes giros, la serie se asienta en unos personajes bien construidos, unos discursos ágiles y un sinfín de referencias a la cultura popular. El revival son cuatro episodios de 90 minutos ambientados en cada una de las estaciones del año y, en él, han conseguido reunir a 37 personajes de la serie original. Un chute de nostalgia y café que nos hace reflexionar sobre esta tendencia.

Mar Rubio, doctora en Comunicación y licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad de Sevilla, e Irene Raya, también doctora y licenciada en Comunicación Audiovisual de la misma facultad, desgranan la esencia de esta deriva. No todo vale, recurrir al pasado no es tan sencillo. Ambas forman parte de la Liga de Investigadores en Comunicación y ésta es su visión ante seis cuestiones:

Diálogo entre presente y pasado, ¿repetición y cansancio?

"Si pensamos en el proceso creativo y cómo funcionamos a la hora de crear nuevas narrativas, nuevas ficciones y nuevos mensajes que intenten conectar con el público, realmente el hecho de basarnos en cosas anteriores, en elementos ya conocidos, es una técnica muy utilizada. Simplemente se tienen que combinar de una forma diferente y, evidentemente, ofrecer algo distinto. No pueden ofrecer siempre y siempre lo mismo porque no funcionaría"

¿Cómo afecta a la creatividad y a la innovación?

"Tenemos que quitarnos etiquetas. Los remakes, las secuelas, las prolongaciones dietéticas no son sinónimo de falta de originalidad, sino que esa referencialidad a textos anteriores le da un valor añadido. Hay una mayor implicación emocional de la audiencia, que reconoce esos guiños y siente una conexión distinta a la que existía antes. Por ejemplo, en el caso de ‘Jurassic World’ es a la vez secuela y remake de la primera película, una especie de recuela. Es un homenaje constante a la primera película y a esos niños que disfrutamos tantísimo. Es una forma de volver a traer a esos personajes y esas historias, pero actualizando el contexto. No significa ausencia de originalidad"

¿Se puede resucitar todo?

"No puede volver cualquier cosa, tiene que significar algo para una generación, un sentimiento compartido, pero es curioso como en estos casos hay una conciencia a posteriori del evento. Cuando pasan los años, te das cuenta de lo importante que fue en la infancia. No todo lo que consumimos en la infancia fue significativo afortunadamente. Necesita una calidad de origen, un carácter innovador, para que pueda actualizarse en el futuro de forma satisfactoria, sino poco recorrido tiene"

¿Una apuesta conservadora de las cadenas?

"La nostalgia no es una garantía ni un sinónimo de éxito. Por utilizar esta técnica no se van a conseguir resultados de forma directa, pero si se hace bien, de una forma eficaz, sí. No se trata solo de repetir. Hay que utilizar esos guiños para crear el vínculo emocional con la audiencia, el público, el consumidor pero ofreciéndole algo más. Ese público también ha evolucionado y ha madurado y no nos podemos quedar anclados en el pasado, sino adaptarnos a ese nuevo contexto, a la tecnología y a los cambios que se han producido"

Los cuatro protagonistas de 'Stranger Things' / NETFLIX

Los 80, los 90... ¿un movimiento generacional?

"Estamos en un momento en que los millennial se están haciendo ya adultos. Las generaciones que nacieron a finales de los 80 y a principios de los 90 empiezan ahora a tener un poder adquisitivo para invertir, por ejemplo, en la compra de determinados productos que se convierten en algo muy icónico, relacionándolos incluso con el coleccionismo. Teniendo en cuenta que desde una perspectiva más de adulto tendemos a idealizar más el pasado, la niñez y la juventud son habitualmente épocas muy felices en las que productos culturales, las series con las que hemos crecido, nos marcan mucho. A la hora de pensar en esas personas o esa generación adulta, tiene un significado más fuerte"

¿Y las generaciones sin nostalgia?

"Si la serie tiene una mala narrativa y no se ajusta a las expectativas, da igual que provenga de otro producto. No seguirá hacia adelante. La calidad sigue siendo el valor importante para reconocer el producto. La serie puede ser muy diferencial y no tener nada más. ‘Stranger Things’ no solo recuera a 'ET', tiene una buena estética, referencias y calidad narrativa. No todo vale ni todo va a funcionar porque apele a un tiempo pasado. En determinados contextos o el momento actual, la idea de lo antiguo, la tradicional, toma nuevos valores y se revaloriza. Y nos lo llevamos a conceptos como lo auténtico y lo genuino. Es añadir el enfoque de que lo de épocas pasadas es bueno, y no siempre rechazar todo lo anterior. Si se hace bien, funciona"

Actualización, calidad y recuerdos compartidos. La fórmula mágica

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