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La música que sonaba cuando se aprobó la Constitución del 78

El político Patxi López y el periodista Diego A. Manrique recuerdan lo que escuchaban cuando España votaba en el referéndum. Para ambos, el 78 fue uno de los mejores años para la música

The Who, Camilo Sesto, The Rolling Stones, Umberto Tozzi, The Cars, Aute, Serrat, Bruce Springsteen y The Talking Heads, fueron algunos de los protagonistas del 78 /

En el 1978, Patxi López tenía 19 años, ya militaba en las Juventudes Socialistas de Euskadi y estaba empezando la Universidad. Reconocido melómano, confiesa que ese año fue muy importante para él: "Hasta entonces escuchar música era algo mancomunado en mi cuadrilla. No teníamos dinero para comprarnos discos más que uno cada tres meses y entonces nos repartíamos quién compraba cada cosa. Hasta entonces éramos monotemáticos: todo lo que sonaba duro". Duro como Made in Japan de Deep Purple, un disco en directo de Status Quo "que sonaba muy cañero" o el Captured Live! de Johnny Winter que dieron paso a Neil Young, Bob Marley, Kraftwerk, Boston o Bruce Springsteen. "En aquel tiempo, Springsteen era totalmente minoritario. De hecho los dos primeros discos tardaron muchísimos años en salir en España y nos los comprábamos fuera, éramos fans a distancia", cuenta Diego A. Manrique. Él era algo mayor que Patxi, tenía 28 años, ya trabajaba como periodista musical y viajaba siempre que podía para descubrir nuevos sonidos: "Eran tiempos de voracidad, de ver uno de los primeros conciertos del punk rock en Londres y quedarte muy noqueado".

Escucha la entrevista completa con Patxi López

Patxi recuerda que cada vez que uno de esos discos llegaba a sus manos era como un tesoro: "Los estrujabas. Era vuelta y vuelta, y vuelta… Ahora me parece que las canciones son de consumo rápido y lo que has escuchado la semana pasada, ya no la escuchas ésta". Lo cierto es que uno de los éxitos de ese año, Vivir así es morir de amor, de Camilo Sesto, no ha envejecido nada mal. Sigue sonando en los karaokes y las fiestas 38 años después, pero a ni a López ni a Manrique les convenció en su momento. Para el político, "todo lo que tenía un violín y un sintetizador ya no era música", no era lo suficientemente "cañero". Para el periodista, ocurría con Camilo Sesto lo mismo que con Nino Bravo: "A todos estos cantantes melódicos les considerábamos traidores porque venían de grupos de rock y se iban a otro tipo de música. Evidentemente estábamos siendo cegatos porque lo que hacían era por derecho propio algo muy valioso, pero sí que teníamos una sensación de desamparo, teníamos muchos prejuicios con este tipo de artistas", reconoce.

Serrat publicó este año un disco llamado 1978, Aute sacó Albanta, que incluía Al Alba, y Sabina grabó su primer álbum en solitario, Inventario. "Antes, para los mítines, se contrataba artistas y Juventudes Socialistas de Euskadi contrató un par de veces a Joaquín Sabina. Recuerdo perfectamente un pedazo de concierto en el frontón de Sestao", rememora Patxi, que también se acuerda de ver en directo a grupos como Asfalto, Leño, Moris, Mermelada y Cucharada.

Según Manrique, "en el 77 ocurrió una cosa mágica: aparecen exiliados argentinos que entendían que el rock se cantaba en tu idioma". Destaca a Moris "porque es el primero que ve la belleza de Madrid, una actitud contraria a la que tenía Leño". Recuerda el hedonismo de Tequila, los retratos marginales de Burning, el germen de la rumba catalana con Gato Pérez y la irrupción de Triana: "Crearon algo que tuvo un impacto comercial muy fuerte que es el rock andaluz. Con ellos nació el rock con raíces en todas las regiones". Pero Manrique insiste en que también pasaron "cosas horripilantes" como el lanzamiento de Miguel Bosé: "Era un absoluto producto de laboratorio al que ponen en manos de productores italianos y le hacen cantar canciones italianas. Un gran falsario".

Y es que la música italiana estaba muy de moda. De hecho, el número uno de Los 40 principales aquel 6 de diciembre de 1978 era , de Umberto Tozzi. "¡Canción de guateques! Para los viajes de estudios, los institutos de Portugalete hacían guateques todos los sábados y algo de lo que caía siempre era Umberto Tozzi y Sex Pixtols, así que era una mezcla…”, se ríe Patxi, que ahora comparte sus descubrimientos en Tumblr y habla a menudo de música con su compañero Edu Madina.

La música tenía una presencia social enorme. "De alguna manera, cuando entramos en democracia había como un acuerdo implícito de que la música es una señal de modernidad del país y hay que cuidarla", señala Manrique que nunca olvidará cuando El País sacó la sección de música de Espectáculos y la llevó a Cultura. "Cada visita de los Rolling era un acontecimiento sociopolítico". Por aquel entonces formaba parte del equipo de Popgrama, un espacio de La 2 que dedicaba hora y media a la música. "Era un tiempo de apertura en el que las reglas se estaban reescribiendo" -recuerda- "cuesta mucho decirlo pero la realidad es que había más programas musicales en la televisión franquista que en todas las televisiones que emiten ahora".

En un 6 de diciembre en el que un sector importante de la sociedad quiere volver a reescribir esas reglas, le pedimos a Patxi López que ponga banda sonora a este día de la Constitución y elige The Times They Are A-Changin' de Bob Dylan: "Tiene una letra magnífica. Habla de los senadores y los congresistas, de que abran las ventanas y las puertas porque, si no, serán arrollados por los nuevos tiempos. Uno no quiere más la Constitución porque la ponga en un altar y la haga intocable sino porque la adapta".

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