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Martes, 28 de Enero de 2020

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Cuerpo Genovés de Policía

En este país hay agentes que frecuentan más la sede del Partido Popular, el partido en el poder, que las propias comisarías, y por tanto no se sabe si están más al servicio de la seguridad de los ciudadanos que de sus políticos

Una de las primeras tentaciones que los ministros de Interior tienen al llegar al cargo es hacerse con un cuerpo de policía propio. La tentación la tienen todos y algunos benditos caen de lleno. Que uno de esos benditos que haya caído en la tentación líbranos del mal haya sido un ultracatólico no debería sorprendernos, entre otras cosas porque ante la tentación no se atiende a la razón científica y sí a la razón de fe. Así que Jorge Fernández Díaz metió la cabeza en las alcantarillas no para limpiarlas sino para alquilar una propia, y como siempre que la política ha querido manejar la policía, hoy el agua desborda. Como ya le desbordó a él en el asunto de sus filtraciones.

Las declaraciones del exjefe de la llamada policía patriótica son precisamente eso, patrióticas. De la patria de él y de los suyos, que es la patria a la que siempre se dedican los que esgrimen intereses nacionales en sus actos para justificar su naturaleza. La ignorancia en los tribunales es prestigiosa y suele dar resultado, pero esas vaguedades e idioteces no deberían esconder el fondo de la cuestión, que es muy sencilla: en este país los fiscales se sienten presionados por el Gobierno para actuar dependiendo del delito que se trate, y la policía actúa sobre ciudadanos concretos siguiendo órdenes políticas. Inventa informes a la carta para desmontar partidos o ideas que se consideran contrarias a la unidad o estabilidad de España, como la cuenta falsa del alcalde de Barcelona o la financiación de Podemos. Agentes que frecuentan más la sede del Partido Popular, el partido en el poder, que las propias comisarías, y por tanto no se sabe si están más al servicio de la seguridad de los ciudadanos que de sus políticos.

De ahí que haga falta una "imaginación poderosa", como dice el policía Pino en su declaración judicial, y que le dé crédito a los rumores. Hay dos oficios en los que la imaginación se deja en casa: uno es el de periodista y otro es el de policía. Dos oficios en los que se persiguen hechos y se llega a ellos siguiendo un proceso lógico, fantasioso. Dos oficios en los que un rumor no es noticia, por un lado, y no es delito por el otro. Por eso que este agente de policía se justifique en su imaginación para atribuir un delito es grave, casi tanto como admitirlo.

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