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Jueves, 24 de Octubre de 2019

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Falsos Mesías

El mesianismo es un fenómeno del que se han beneficiado o perjudicado todas las épocas históricas. No hay cultura o civilización que no haya tenido uno o varios mesías predicando un mundo mejor o un terrible apocalipsis para aquellos que no hicieran caso a sus consejos y enseñanzas. En épocas de crisis muchos falsos mesías o impostores de verdades divinas proliferan por doquier

En nuestra cultura occidental ya no se les llama mesías ni místicos sino profetas, iluminados, adivinos, videntes, e, incluso, magos y caraduras.

¿Quiénes son estos falsos mesías?

Según el estudioso Christophe Bourseiller, autor de la obra Los falsos Mesías (1993), que llegó a contabilizar 160 entre el último siglo antes de la era cristiana y el año 1993, eran disidentes de las tres religiones principales (cristianismo, islam y judaísmo) que no tuvieron la suerte de marcar la historia fundando cultos universales.

Etimológicamente, la palabra "mesías" procede del término hebreo mashiah que significa ungir. Por lo tanto, mesías es aquel que ha sido ungido por la divinidad. No sabemos si hubo muchos mesías en la época del Antiguo Testamento. Seguramente cientos de ellos, siendo uno de los más destacados Zorobabel, gobernador de Judea en 520 a.C. un Ungido de Yahvé que reconstruyó el templo de Jerusalén. Pero el primer "mesías histórico" del que tenemos constancia documental no aparece hasta la era cristiana en el siglo I. En los Hechos de los Apóstoles (5, 34-37) el fariseo Gamaliel, discípulo de Hillel y maestro de Pablo. Compara a Jesucristo con dos personajes de la misma naturaleza: Teudas ("se le adhirió un número de unos 400 hombres, cayó muerto y todos lo que le obedecían se disolvieron y acabaron en nada") y Judas el Galileo ("también él pereció y todos lo que le obedecían se dispersaron").

Según refiere Flavio Josefo, en La guerra de los judíos, Judas el Galileo era un revolucionario fundador de los zelotes (una secta judía ultranacionalista que defendía al mismo tiempo la liberación social y la sumisión plena a Dios). Judas incitó a la rebelión a los habitantes de Palestina, acusándoles de cobardía si aceptaban pagar tributos a los romanos. Por consiguiente, este judas era muchas cosas a la vez: un mesías que se creyó ungido por Dios, un revolucionario, un libertador y un bandolero.

¿Y Teudas? Poco sabemos de él, aunque el Nuevo testamento le coloca en la misma categoría que Judas el Galileo y también contemporáneo de Jesucristo. Es un agitador judío con ínfulas de mago. Teudas se cree portador de un mensaje religioso y convence a unos 400 hombres que le sigan hasta el río Jordán porque allí quiere repetir la salida de Egipto afirmando que el Jordán se abrirá ante él como el mar Rojo se abrió ante Moisés. Pero el procurador de Judea, Cuspio Fado, envía al lugar un escuadrón de caballería y hacen una escabechina mientras los seguidores de Teudas esperan infructuosamente que el río se abra a sus pies. El falso mesías muere decapitado frente a su querido río Jordán. Luego llevan su cabeza a Jerusalén donde es expuesta al público.

Aunque quizá el que más preponderancia mediática llegó a tener en esa época fue Simón el Mago, pródigo en prodigios de toda clase.

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