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Jueves, 17 de Octubre de 2019

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Por qué 'Dolor y gloria' es la mejor película de Almodóvar desde 'Volver'

El director manchego regresa a lo grande con 'Dolor y gloria', una película que resume lo mejor de su cine y en el que el director se desnuda de la mano de Antonio Banderas, Penélope Cruz y Julieta Serrano

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Las películas de Almodóvar están construidas por varias voces. Entre ellas, el teatro suele tener siempre un espacio. Por ejemplo, a todos nos viene a la memoria ese personaje transexual de Carmen Maura en La ley del deseo, o La Agrado, Antonia San Juan, con su monólogo en Todo sobre mi madre.

En Dolor y Gloria hay otro monólogo, La Adicción, un texto que el protagonista, un director de cine sumido en el dolor físico y psíquico regala a un actor con el que se enemistó en los 80 y que interpreta con éxito. Antonio Banderas se ha convertido en el mejor álter ego de Pedro Almodóvar en esta autoficción donde todos los elementos narrativos, todas esas voces que componen el cine del director manchego ya nos suenan. Y Asier Etxeandia un actor que triunfó y que quiere volver a relanzar su carrera.

Dolor y gloria

Duración

108 min.

Dirección

Pedro Almodovar

Guión

Pedro Almodóvar

Reparto

Antonio Banderas, Asier Etxeandia, Penélope Cruz, Leonardo Sbaraglia, Julieta Serrano, Nora Navas, Asier Flores, César Vicente, Raúl Arévalo, Neus Alborch, Cecilia Roth, Pedro Casablanc, Susi Sánchez, Eva Martín, Julián López, Rosalía, Francisca Horcajo

Es el contrapunto cómico de un personaje taciturno. También quién le introduce en la heroína, porque este director dolido y avejentado empieza a coquetear con la temida droga de los ochenta, como explicaba Almodóvar. "La heroína fue para los jóvenes de los 80 como su guerra del Vietnam. Pero yo entiendo la época, me alegro enormemente de haber vivido en ella. Hay que acercarse a ella teniendo en cuenta todo lo que fue. Un camino, que dejó a mucha gente en él".

La movida no aparece en la película, solo a través de referencias. Sí aparece la infancia. El primer amor, la pulsión sexual. Recuerdos que plasma en unos flashbacks muy estudiados y luminosos, en una fotografía que vuelve a firmar Alcaine con esa escena de inicio donde aparece Rosalia como una de las mujeres del pueblo lavando en el río.

El director manchego ha configurado en Dolor y gloria una obra de autoficción, donde cuenta parte de sus recuerdos, de sus vivencias y donde está presente todo su cine. "La ficción tiene unas reglas que fagocita el origen por el que empiezas a escribirla. Me pasa conmigo y con cualquier otra ficción. Para mí, la inspiración siempre viene de la realidad, del exterior, de algo que leo, algo que veo, que escucho, un libro, algo que me inspira. Eso proporciona las primeras líneas del guion. En este caso, esa parte exterior resulta que soy yo mismo, pero en el momento de escribir la ficción va fagocitándose y convirtiéndose en otra cosa. Hay que cosas que son reales y hay otras que surgen. Las reales tienen que ver con las cosas de la madre, que interpreta maravillosamente Julieta Serrano".

Banderas interpreta a Almodóvar en un trabajo que evita el manierismo y la imitación, como explicaba el actor malagueño. " Me daba mucho miedo acercarme al pastiche con las imitaciones, así que fuimos al guion, a lo que estaba escrito. Ahora bien le conozco desde hace 40 años y hay muchas cosas, muchos detalles que se te pegan y van saliendo. Entonces hay pildoritas de Pedro. El trabajo ha sido similar al de coser los mantos de las vírgenes de Málaga, hay que ir poco a poco, puntada a puntada, hasta el resultado final".

Desde La Ley del Deseo, donde ya participaba Banderas, a La mala educación. Como el papel de Fele Martínez, aquí hay un creador al borde del abismo, del que solo saldrá con el recuerdo de su infancia, del primer deseo, del primer amor, y con el recuerdo de su madreLas madres. Uno de los grandes temas del cine de Almodóvar. Personaje que vimos tantas veces en Chus Lampreave y que aquí se torna más oscuro, no es un ajuste de cuentas, pero sí hay dolor y amor en el recuerdo. Penélope Cruz es la madre joven y luminosa, en los recuerdos del personaje, Julieta Serrano, una mujer que nunca entendió la sexualidad y la rebeldía de su hijo.

"Esa esencia de las dos mujeres existe. Lo que pasa es que el niño recuerda a su madre como un personaje bellísimo, jugoso, divertido, fuerte. Luego ya la madre está en declive, en una situación más sombría", explicaba Julieta Serrano. Sin embargo, Penélope Cruz decía que lo que tienen en común sus trabajos de este mismo personaje es haber seguido una directriz importante de Almodóvar: "Nos frenaba mucho a las dos porque nos pedía ni ser cariñosas... bueno, usaba otras palabras, en mi caso decía 'esta madre no es empalagosa como tú".

Decía Penélope, que vuelve a trabajar con el director manchego que para ella Almodóvar siempre fue un referente político. El cine de almodovar siempre ha tenido un compromiso, con las historias de mujeres, de todos los tipos de mujer y también de todos los hombres que se sienten mujeres.

Entre tinieblas, Kika, Átame o Hable con ella escandalizaron en su momento a una sociedad timorata. Almodóvar siempre normalizó cualquier sexualidad. Por eso Dolor y Gloria tiene un gran mensaje político en los tiempos de Vox: la normalidad conseguida. Si hay algo que en este momento político puede provocar es la naturalidad con la que se habla de la sexualidad. Cuando el personaje habla de que tiene pareja chica y que antes tuvo como pareja un chico, se hace con gran naturalidad, como en la vida real. Y eso, a algunos, hoy en día les puede molestar", decía Banderas.

Lo queer ha sido su territorio. El cine, las pasiones y los deseos sus grandes temas, a los que en Dolor y gloria incorpora la muerte, la soledad, el paso del tiempo, en una obra redonda que nos devuelve al mejor Almodóvar.

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