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Jueves, 12 de Diciembre de 2019

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Santa Elena, Patrona de la arqueología

Madre del primer emperador cristiano. De oscuro origen, probablemente nacida en una ciudad de Bitinia -actual Turquía, cerca del Mar Negro o en Tapani (Sicilia)- hacia el año 248 de nuestra era, poco se sabe de su infancia y juventud. Hay que acudir a Eusebio de Cesarea para saber que ejercía de stabulariaes, es decir, trabajaba como moza de cuadra, sirvienta de posada y de placer en una hospedería que regentaba su madre

Constancio Cloro, un alto militar del ejército romano, se fijó en ella y Elena se convirtió en su concubina, una relación muy común en la época pues el matrimonio entre altos oficiales y la población del lugar no estaba autorizado por las leyes romanas. En el 272 dio a luz a un hijo varón en Naissus (actual Nis en Serbia), a quien llamaron Constantino. Era una época tormentosa y el imperio romano corría el riesgo de deshacerse en pedazos por razón de las luchas internas entre Oriente y Occidente. Baste decir que en 15 años habían sido asesinados 12 emperadores legítimos e ilegítimos. En ese contexto de inestabilidad, Constancio Cloro avanzó rápidamente en su carrera militar y política.

A la muerte de Constancio en una expedición contra los pictos en Caledonia (año 306) y pese a que éste había tenido seis hijos legítimos con su esposa Teodora, Constantino fue proclamado emperador por los propios soldados en julio de ese año en Britania. Una de las primeras preocupaciones de Constantino cuando toma el título de Augusto (307) fue llevar a palacio a su madre a la que da el título de Augusta o Emperatriz. Poco a poco el cristianismo va ganando más adeptos en el imperio sobre todo a raíz de la batalla del Puente Milvio (312) donde se derrota a Majencio, ocurre un supuesto milagro y se incorpora el lábaro en sus estandartes. Y también con el edicto de Milán al año siguiente.

Elena se refugió en la religión cristiana y tuvo la idea de visitar los Santos Lugares a modo de peregrinaje y búsqueda de reliquias. Corría el año 325 (tendría unos 75 años), año del primer concilio de Nicea donde se da legitimidad al cristianismo en el imperio y se empieza a expandir por el orbe. Tradicionalmente es conocida por encontrar las reliquias de la Vera Cruz, el titulus crucis, los restos de los Reyes Magos y otras reliquias de renombre vinculadas a Cristo. En su periplo le acompañó el obispo Macario. Según cuenta la leyenda, Elena identificó el Gólgota y el lugar exacto de la crucifixión, donde había un templo dedicado a la diosa Venus. Hizo excavar allí mismo y encontró no sólo las tres cruces, sino también la esponja con la cual le ofrecieron a Cristo agua y vinagre, dos clavos y parte de la corona de espinas.

Debido a esta circunstancia con el tiempo se le nombró santa y patrona de los arqueólogos. Cincuenta años después, una dama gallega o leonesa llamada Egeria, algunos dicen que era monja, recorrió los lugares de Tierra Santa y se convirtió en la primera viajera española y la que escribió la primera guía turística por estos enclaves

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