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Lunes, 21 de Octubre de 2019

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"Hay que cambiar hábitos, pero se puede vivir sin plásticos"

Patri y Fer - así prefieren que se les llame - son una pareja que lleva más de cuatro años alejados de los plásticos. Sin generar residuos plástico en casa. Compran productos a granel, no adquieren nada que esté envasados en plástico, ni productos de aseo o belleza, ni detergentes, ni geles, ni comida...

Aseguran que no es complicado. Nosotros estuvimos haciendo la compra con ellos en varios establecimientos con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente y nuestro especial de SER Consumidor

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- No es complicado vivir sin plástico, se puede vivir sin plásticos, pero hay que cambiar hábitos y rutinas. Cuando lo haces, te das cuenta que se puede hacer perfectamente, nos dice Patri.

Nuestra primera parada con Patri y Fer, que han sacado incluso un libro y tienen su propia web, Vivir sin plásticos, fue en una tienda a granel. Allí compran muchos productos, como legumbres, pastas, etc.

- Aquí venimos con nuestras propias bolsas de tela, de diferentes tamaños y así no generamos residuos. Cuando llegamos a casa lo metemos en tarros de cristal, por ejemplo, a veces reciclados de uso de otros productos o comprados, nos dice Fer. ¿Ventajas? No generamos residuos, ayudamos a la economía local, porque los productos de estas tiendas suelen ser de agricultores de la zona…

Otra ventaja que nos hacen ver: “al comprar las cantidades justas de lo que vamos a consumir, no generamos desperdicio alimentario”.

Realizada la compra de legumbres, frutos secos, etc, nos vamos a un supermercado cercano, donde se me antoja que la compra “sin” es más complicada.

Lo primero que nos encontramos son todo tipo de panes envasados en una estantería.

- Nosotros no compramos esto, el pan lo compramos en la tienda tradicional, sin bolsas ni nada, dice Patri.

Poco más allá, verduras envasadas, todo tipo de frutas… “Nosotros compramos las verduras sueltas y, por ejemplo, diferentes lechugas y luego hacemos las mezclas, insiste ella.

- ¿No se estropean antes?
- Calculamos lo que necesitamos, controlamos su estado en la nevera para nada, dice categórica.

A lado hay frutas envasadas en bandejas, con 3, 4, incluso una pieza… Lo miran mal.

- Lo de la fruta - dice Fer - metida en plásticos es ridículo. ¡Hasta una sola pieza envuelta con lo cual está la bandeja de poliespan, la bolsa…! Ridículo.
- ¿Y los brick? ¿Tampoco entren en vuestras compras? Patri lo explica: “al principio creíamos que el único problema eran los tapones de plástico, pero es que llevan un 20% de plástico y tampoco los utilizamos”.

Pasamos por los embutidos - jamón, chorizo, jamón york, etc - precortados y envasados al vacío y ni los miran. Pero les pregunto:

- ¿Y esto?
- Nosotros no comemos estos productos porque somos vegetarianos, pero tenemos amigos que van a la tienda con sus envases y se lo ponen ahí para evitar plásticos.

Uno creía que estarían “pillados” cuando llegamos a la zona de aseo y belleza. Por ejemplo, con la pasta de dientes: ¡Esto si hay que comprarlo!, les digo. Sorpresa: pues tampoco. “No, nos lo hacemos casero”

- ¿Cómo?, les pregunto sorprendido…
- Con arcilla blanca, tomillo y aceite esencial de menta.
- ¿Y el gel?
- Lo mismo, nos lo hacemos nosotros. Pastilla de jabón natural, que además pesa menos.

Nos vamos a la zona de productos para lavadora y lavavajillas. ¡Tampoco nada envasado! Me cuentan que hacen sus mezclas (bicarbonato, jabón solido, vinagre y limón…) “y se puede limpiar de todo”.

- ¿Y cuando las machas son persistentes…
- Ahí es verdad que podemos tener que tirar de otros productos, pero los hay. Y con el lavavajillas, algo parecido. Está todo inventado.
- ¿Cuánto envases de plástico habréis evitado?
- Calcula al menos 1-2 bolsas de residuos plásticos cada semana, por cuatro años… No hemos contabilizado, pero una barbaridad…

¿Cuánto tardan en descomponerse alguna objetos habituales?

  • Una botella de vidrio, hasta 4.000 años
  • Una pila, entre 500 y 1.000
  • Una botella de plástico, 700
  • Una bolsa de plástico, 100 años
  • Una colilla, 2 años
  • La piel de una fruta, 6 meses
  • Un cartón, 3 meses

¿Quieres conocer algunas razones para adquirir productos de cercanía?

  1. El consumo de productos de cercanía ayuda a los negocios locales a subsistir.
  2. Se genera menos desperdicio de alimentos.
  3. El producto es más fresco y, por lo tanto, más nutritivo.
  4. Conlleva menos tiempo de desplazamiento y se evita el consumo de combustible y más contaminación.
  5. Es un imán para los curiosos y turistas…
  6. Ayuda al concepto de "comunidad" y el sentimiento de pertenencia a la misma.
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