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Domingo, 08 de Diciembre de 2019

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David Verdaguer: "Si no entras en el sistema, las vas a pasar muy putas"

El actor protagoniza junto a María Rodríguez Soto 'Los días que vendrán'. La tercera cinta de Carlos Marqués-Marcet es un retrato intimista del proceso de embarazo y de las relaciones condicionadas por el entorno sociopolítico

Si hay un director que ha sabido hacer una radiografía de los millennials españoles es Carlos Marqués-Marcet. Habló de las relaciones a distancia de los jóvenes que por la crisis huían a otros países en 10.000 kilómetros, habló del vértigo a sentar la cabeza entre los treinteañeros en Tierra firme y ahora lo hace sobre compaginar pareja, embarazo y trabajo precario en Els dies que vindran (Los días que vendrán). Su tercera película es un juego entre ficción y realidad en el que ha seguido el embarazo de la actriz María Rodriguez Soto y de su pareja, el actor David Verdaguer. “Yo me tiré a la piscina bien rápido, él estaba más reticente. Carlos quería hacer una película sobre el proceso de embarazo. A mí también, me apetecía mucho trabajar embarazada”, recuerda la intérprete, una de las sorpresas más gratas del cine español en este 2019.

El proceso no fue fácil. Una película en continua creación, hecha en presente, dice Verdaguer, un experimento personal y artístico durante 50 semanas de rodaje. “Teníamos que alejarnos de nosotros mismos para hablar desde la verdad absoluta. Si haces una especie de reality y te ponen una cámara, te lo callas todo, porque el pudor sí te ataca. En cambio, si trabajas desde la creación y ensayar desde un personaje, yo con Carlos, David con Carlos, y luego nuestra relación nueva, por así decirlo, puedes ahondar mucho más en los temas de los que queríamos hablar”, explicar María Rodríguez. “Fue un rodaje atípico, se escribía, se rodaba, todo durante la marcha, teníamos menos de nueve meses, había poco tiempo”, remata el actor.

Al joven realizador catalán le interesaba cómo profundizar en el proceso de embarazo. Contar cómo nos afecta. “Con el documental puedes llegar a sitios donde no llega la ficción, pero en la ficción los embarazos siempre son una excusa para algo. Era muy liberador ir probando cosas y ver que funcionaban. Todo iba en paralelo a la barriga de María, nunca hubiera sido tan bueno si hubiéramos escrito antes un guion. Esa ficción tenía vida en sí misma”. Todo cambió cuando apareció el vídeo real del nacimiento de la intérprete. Los padres iban a estar inicialmente fuera de campo, pero conectar los nacimientos hizo que Marqués-Marcet encontrara la clave para estructurar la película y que todo tomara sentido.

Defensor de que todo su cine es político por su anclaje a la realidad, huye de cualquier activismo o hacer sentencias. “Me interesa lo que dicen del mundo las relaciones. El amor nunca es atemporal e histórico. Los afectos nos condicionan nuestras maneras de querer. El entorno social y las condiciones económicas condicionan cómo nos relacionamos”. A esos personajes tan reconocibles también los sitúa ante un espejo con la generación anterior. “Dice mucho de dónde venimos y adónde vamos, es el ciclo y seguirá pasando una y otra vez”, apunta.

Son personajes inventados pero hay algo de una generación enfrentándose a sí misma y al sistema. Verdaguer es un padre que saca su ladro protector, su instinto primario de alimentar a la familia. “No hay nada que te dé más realidad que un hijo. Tiene unos ideales y los tira a la basura, el futuro padre se busca un trabajo menos feliz pero que le dé más dinero. Al perder los ideales, también pierde de lo que se enamoró su pareja. El problema es del sistema. El sistema está hecho de una manera que o entras ahí o las vas a pasar putas. Está muy bien ser hippie, pero al final acabas pasando por el tubo”, sentencia.

En ese contacto con la realidad, la cinta expone la normalidad de los usos lingüísticos en Cataluña, el despido de una mujer embarazada –María Rodríguez pasó por ello cuando no la contrataron en una obra que tenía apalabrada- y también muestra los roles masculinos y femeninos de gente que se cree muy moderna frente a la maternidad. “El feminismo está replanteándose eso, y ahora queremos hablar de nuevas masculinidades, hablemos de los hombres, hablemos de nosotros. Pues no, es interesante pensarse desde la periferia, reflexionar, encontrar nuevos caminos y tener un espíritu crítico”.

En un ejercicio sincero, honesto, de dos actores entregados, Marqués-Marcet construye un retrato intimista y universal. Su obra más madura es una delicada radiografía de la maternidad, las relaciones y una sociedad, como dice él. obsesionada con la realización personal. Los días que vendrán ganó la Biznaga de Oro en el pasado Festival de Málaga.

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