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Lunes, 18 de Noviembre de 2019

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Silvestre II. El Papa del año 1000

El escritor Jacques Bergier le consideró "uno de los hombres más misteriosos de Occidente". Nacido en Auvernia sobre el año 945, Gerberto de Aurillac fue joven inquieto y monje benedictino

Se dice que a la edad de 20 años escapó del convento para estudiar en España, donde aprendió matemáticas y astrología con los maestros de la Escuela de Vich y casi seguro que en el Monasterio de Ripoll. Menéndez y Pelayo dijo: "Silvestre II se había educado en escuelas cristianas de Cataluña". Luego llegó a Córdoba y aquí se empapó con los libros de su fastuosa biblioteca y hasta sedujo a la hija de un famoso sabio al que, valiéndose de ciertas argucias, consiguió robar un valioso manuscrito titulado Abacum, que pretendía explicar los secretos del Universo a través de los números.

Se hizo amigo de grandes personajes, entre ellos del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, y a partir de ese momento, su carrera eclesiástica fue meteórica. De humilde pastor de Auvernia y monje de Cluny, pasó a ser sucesivamente profesor y Arzobispo de Reims, luego de Rávena, por la gracia del emperador Otón III, y finalmente papa en Roma. En una célebre carta animó a los príncipes de la Cristiandad para que fueran a liberar los Santos Lugares.

Silvestre II tuvo fama de mago. El hecho de ser el primer papa francés que accedía a la Silla de San Pedro y que tuviera conocimientos de astronomía y ciencias ocultas, le granjeo una cierta mala fama. Escribió un Tratado del astrolabio y construyó una esfera armilar que reproducía el movimiento de los astros. Gracias a sus extensos conocimientos, sus biógrafos aseguran que fue capaz de construir una asombrosa cabeza de bronce que respondía "sí" o "no" a las preguntas que le hacían sobre la situación general de la cristiandad y vaticinaba el futuro de los presentes. Según Silvestre II (volumen CXXXIX de la Patrología latina del padre Migne), el procedimiento era muy sencillo y correspondía al cálculo con dos cifras. "Gerberto, utilizando secretos árabes, fundió en cobre una cabeza cuando todos los cuerpos celestes estaban al principio de su curso". El Liber Pontificalis o compendio biográfico de todos los papas hasta el siglo XVIII, conservado en la Biblioteca Vaticana, recoge la misma historia añadiendo otros detalles: "Gerberto fabricó una imagen del diablo con objeto de que en todo y por todo le sirviese". Es de señalar que los templarios honraban la memoria de Gerberto y en sus Estatutos incluyeron una extemporánea alusión a la "Iglesia del verdadero Cristo en tiempos del Papa Silvestre".

Murió en el año 1003 y está enterrado en la archibasílica de San Juan de Letrán, en Roma, la morada eterna de algunos papas medievales, a cuya tumba se le atribuye el poder de predecir la muerte del próximo Papa. Dicen que el sepulcro destila agua y registra ruidos de huesos cuando el fallecimiento del pontífice es inminente. La leyenda le persigue incluso muerto...

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