Viernes, 27 de Noviembre de 2020

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Los avances sociales y grandes retos de la década

La restricción de libertades amparada en la lucha contra el terrorismo, el discurso del odio que crece entre los Gobiernos y la olvidada crisis de los refugiados son los grandes retos de la década en materia de derechos humanos que repasamos con Estaban Beltrán, director de Amnistía Internacional

La tecnología en los derechos humanos es uno de los ámbitos que en esta década han sido más relevantes para millones de personas, en opinión de Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España. Gracias a Edward Snowden hemos descubierto lo amenazado que está un derecho fundamental de cualquier ser humano como es el derecho a su intimidad.

“Snowden refleja y denuncia que su Gobierno espía a 180 Gobiernos y a millones de ciudadanos, y eso muestra que en realidad en el duopolio que es la red de Facebook y Google estamos sometidos a una enorme violación, a una desnudez de lo que somos”, explica Beltrán. Eso nos hace susceptibles a vigilancias o a sufrir violaciones de los derechos humanos, por eso el modelo de almacenamiento de datos “tiene que cambiar”.

Esta trama de espionaje se ha desarrollado al amparo del gran paraguas con el que los líderes mundiales han amparado otros recortes de derechos y libertades fundamentales como es la guerra contra el terrorismo. Esta es para Beltrán una de las grandes amenazas a la libertad de expresión y de reunión. “El terrorismo nos han vendido que es una medida excepcional que sólo se da en determinadas circunstancias, que todo está bien para proteger a los ciudadanos”, como ocurrió en el caso del Charli Hebdo en Francia, cuando se restringieron libertades, algo que está “dentro del marco aceptable”, pero “el problema del terrorismo es que empieza como algo excepcional y luego se queda”.

Un discurso del odio que se expande

En paralelo al desarrollo de esta guerra emergió en todo el mundo con fuerza el discurso del odio que representan figuras como Trump, Bolsonaro, Matteo Salvini o Vox en España. Beltrán cree que el final de la década ha sido especialmente preocupante en este ámbito porque “siempre ha habido violaciones de derechos humanos, pero los Gobiernos nunca se sintieron orgullosos de violar los derechos humanos, ni siquiera en las dictaduras” y ahora sí lo están y además lo publicitan.

El discurso del odio es muy simple, pone el énfasis en el otro. El inmigrante generalmente, o la mujer, y es un discurso muy simplificado que atrae por intentar resolver cuestiones muy complejas de forma simple”, explica Beltrán. “Ese discurso de odio se basa en el miedo, y el miedo es poderoso. Esa parte del discurso de odio lo que cuestiona es que los humanos somos libres e iguales no importa la nacionalidad, la raza, y eso fue un aprendizaje de la segunda guerra mundial que hoy está en riesgo”.

Para combatir las mentiras de estos líderes políticos se debe “dar una batalla a las ideas”, dice el director de AI. “Es importante explicar que los derechos humanos no afectan solo a las minorías, sino que son para mayorías, y que los países más estables son los que respetan los derechos humanos en su totalidad, donde se respeta derecho a la vivienda, la salud, la educación…”

Los refugiados, grandes olvidados de la década

La crisis de los refugiados es otro de los grandes retos de la década que iniciamos y otro gran drama de la década que dejamos atrás. Una crisis que todavía sigue sin resolverse.

Aunque haya sido una crisis muy visible, la respuesta ha sido casi inexistente, denuncia Beltrán. “El gran reto es cómo hacer entre todos que esa población de refugiados y migrantes llegue y aprovechemos lo mejor posible la buena capacidad que mucha gente tiene”.

La movilización es la gran esperanza

Una de las buenas noticias de esta década es el avance en la lucha contra la pena de muerte. “Hay una combinación de sociedad civil y Gobiernos que estamos por ello, y eso hace que se reduzca”, explica Beltrán.

Pero para Beltrán la otra gran noticia de la década es que “la gente no se aguanta”. “Esta situación de desigualdad entre ricos y pobres, de que los servicios públicos no funcionan… solo en este final de década hemos hablado de que la gente no se aguanta en veinticinco países a la vez. Y esa es la gran noticia, porque en el fondo ahora no hay un contrapeso de Gobiernos que me tengan derechos humanos como frontera en su política, pero está la gente, y la gente se la juega”.

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