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Martes, 21 de Enero de 2020

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¿Podría una tormenta solar acabar con la vida en la Tierra?

Héctor Socas-Navarro, investigador del Instituto Astrofísico de Canarias y director del Museo de la Ciencia y el Cosmos de Tenerife nos explica la relación entre el apagón que se produjo en la isla canaria el pasado mes de septiembre y las tormentas solares

La distancia que separa el Sol y la Tierra es de 150 millones de kilómetros /

Mucho se habla de los avances en ingeniería espacial, de las investigaciones en Marte, las misiones en la Luna o los exoplanetas. Sin embargo, hay un astro al que parece que la divulgación científica dedica menos atención: el Sol.

De él depende la vida en la Tierra y su comportamiento afecta a nuestra especie de forma directa. Hace apenas unos meses la isla de Tenerife se quedó sin luz durante 9 horas y ahora los científicos barajan la posibilidad de que se trate de una tormenta solar.

“La forma más sencilla de entender qué es una tormenta solar es imaginárnosla como una serie de erupciones de escalas descomunales que tienen lugar en el Sol y que son provocadas por la interacción de campos magnéticos muy potentes”, explica Héctor Socas-Navarro, investigador del Instituto Astrofísico de Canarias y director del Museo de la Ciencia y el Cosmos de Tenerife.

El Sol, un gran desconocido para la ciencia

Según la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, los efectos de una gran tormenta solar podrían causar daños “por unos dos billones de dólares”, en otras palabras, 20 veces más perjuicio económico que el huracán Katrina. “Algunos gobiernos ya son conscientes de este riesgo y han establecido protocolos. Sin embargo, los estudios que existen actualmente son muy estimativos e inciertos porque no tenemos experiencia en este tipo de catástrofes. Ni siquiera sabemos con qué probabilidad ocurren”, apunta Socas-Navarro.

La mayor tormenta solar registrada hasta el momento sucedió en 1859 y tumbó el servicio de telégrafo en zonas de Estados Unidos y Reino Unido. Además, provocó auroras boreales en lugares tan atípicos como Cuba o, precisamente, las Islas Canarias. El Sol todavía es una estrella muy desconocida para ciencia. Hace apenas un año, la sonda Parker de la NASA fue la primera en atravesar la atmósfera del Sol sin morir en el intento. Entre los objetivos de la misión están entender ese viento solar, o por qué la atmósfera solar alcanza el millón de grados cuando la superficie está “solo” a 5.000 grados.

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