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Viernes, 10 de Abril de 2020

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El coronavirus empieza a estallar en África entre una enorme preocupación

Con un sistema sanitario deficiente y ya golpeado por otras epidemias y sin acceso a agua en muchas zonas, una explosión de casos de COVID-19 en África como la de Europa sería catastrófica, por eso muchos países han tomado medidas con mucha previsión

La pandemia del COVID-19 ha tardado más en llegar a África que al resto de continentes. Hay alrededor de un millar de casos en total. Sin embargo, es muy preocupante cómo podría evolucionar allí la crisis sanitaria con la debilidad del sistema de salud africano.

El periodista José Naranjo nos explica desde Senegal que en pocos días ha ido creciendo la curva de casos de coronavirus en África. “Al principio era un pequeño goteo de casos importados de italiano y español y ahora ya vemos transmisión local, que es lo que creo que más inquieta”.

Muchos países africanos ya ven el potencial riesgo de la pandemia y han tomado algunas medidas, más restricciones de movimiento. Han tomado conciencia de la gravedad de la pandemia antes de que hubiera casos significativos en el continente e incluso hubo países que cerraron fronteras antes de que se detectara un solo caso, recuerda Naranjo.

El cierre de fronteras es brutal, hay países que se han aislado totalmente del exterior cerrando puertos, aeropuertos… Al principio se empezó aplicando cuarentenas a los que llegaban, controles de temperatura y algunas limitaciones de viajes, pero en este momento una treintena o una cuarentena de países ya han cerrado sus fronteras totalmente”, explica el periodista.

Al haber tomado estas medidas con rapidez se espera que la pandemia tenga un impacto menor, sin embargo, se teme por el grave impacto económico de estas medidas que afectan a los comercios y el turismo.

Egipto y Sudáfrica son los países más afectados y en los que se dan cerca de un tercio de los casos. En Egipto han cerrado todo, siendo un país que vive del turismo, relata Naranjo. “Ahora mismo hay como una especie de vuelta a la Edad Media en la que cada uno está en su castillo y hay unos límites muy claros”.

El gran riesgo es que la incidencia del virus en áfrica tenga la misma intensidad que está teniendo en Italia, en España o en los países más afectados por esta pandemia porque muchos de los países africanos no tienen la infraestructura sanitaria que tenemos en Europa, donde, aun así, ya estamos pasando dificultades por la saturación de los hospitales.

“Hablamos de países en los que a lo mejor hay un médico por cada cien mil habitantes, donde hay doce camas de aislamiento para veinte millones de personas o donde hay veinte respiradores”, alerta el periodista. Por eso una explosión de casos allí desbordaría en poco tiempo los sistemas de salud condenando a mucha gente a no acceder a esos servicios.

Naranjo recuerda que además el sistema de salud africano ya se encuentra sometido a una gran presión por otras epidemias como el ébola, la meningitis, la tuberculosis o la malaria. Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud han urgido a tomar medidas para evitar la expansión de la epidemia en el continente africano porque las consecuencias son inimaginables.

Otro dato relevante es que el 63% de la población del África subsahariana no tiene acceso al agua, con lo cual no puede cumplir la recomendación de prevención que lanza la OMS de lavarse las manos.

“Si el virus entra por ejemplo en la en los slams africanos, en el barrio de chabolas de Nairobi, en los campos de refugiados de Burkina Fasso, Sudán del Sur o de RDC y del Chad en dónde la situación es precaria… donde hay riesgo de hambruna por el tema de langostas como por ejemplo en Senegal, Somalia y Etiopía, si a todo esto además le añadimos el coronavirus, ese es el gran miedo de todos, de ahí lo drástico de las medidas”, asegura José Naranjo.

La situación en Senegal de momento es casi de normalidad. “La gente sale y va a trabajar”, cuenta Naranjo, aunque se han suspendido las clases y las reuniones multitudinarias y se han cerrado las fronteras. “Se habla cada vez más y empieza a haber inquietud”, pero no ha llegado a los niveles de Europa. Solo en Marruecos se ha establecido un confinamiento.

“La vida en comunidad y visitando a la familia es el eje central de esta sociedad”, explica el periodista, lo que dificultaría mucho el cumplimiento de una cuarentena si se impusiera en África.

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