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Martes, 07 de Abril de 2020

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Las langostas abocan a la hambruna a más de 13 millones de personas en África

Ahmed Khalif, responsable de Acción contra el Hambre en Somalia, explica la amenaza que suponen las enormes langostas que comen tanta comida en un día como la que consumirían 5.000 personas, arrasando los cultivos y pastos. Asegura que la financiación es la principal limitación para controlar la plaga

El Cuerno de África es una de las zonas del planeta más castigadas por la hambruna y ahora se enfrenta a una plaga de langostas de enorme tamaño que está diezmando las cosechas del país. Desde allí, el director de Acción contra el Hambre en Somalia, Ahmed Khalif, nos ha contado que calculan que hay 13 millones de personas amenazadas por las langostas.

“Las langostas son lo peor que nunca ha visto nuestro equipo. La amenaza realmente se ha expandido. Estamos hablando de la plaga migratoria más peligrosa del mundo de los últimos tiempos. Son insectos del tamaño de una mano y pueden cubrir un kilómetro cuadrado y consumir tanta comida en un día como la que consumirían 5.000 personas. Así que va más allá de nuestra imaginación y de nuestro conocimiento, y la amenaza simplemente se está expandiendo”, alerta.

Khalif asegura que la infestación es la peor en 25 años en Somalia y es una verdadera amenaza para la ya frágil situación alimentaria en el país. Se ha extendido a largas zonas de Somalia, forzando al Gobierno de Somalia a declarar la emergencia Nacional el 22 de febrero. “Las langostas destruyen los cultivos y pastos para el ganado porque no dejan absolutamente nada en el suelo cuando se posan. Esto hará que la gente pase hambre cuando no tengan cultivos y los animales no tengan suficientes pastos”, alerta.

Según los datos con los que cuenta la organización, se estima que 180.000 hectáreas de pastos y tierras de cultivo requieren control e intervención, incluyendo zonas donde el acceso es limitado y el control es un reto. Por eso trabajan con las comunidades y el Ministerio de Agricultura en la mayoría de las regiones afectadas, tratando de construir con ellos los conocimientos y habilidades para fumigar. Sin embargo, “hay retos por la accesibilidad en muchas partes del país que están en manos de milicias, lo que dificulta mucho los controles”.

“En medio de esta crisis creo que hay esperanza”, dice Khalif, porque estamos “mejor equipados que nunca para llegar a los grupos vulnerables y por lo tanto podremos proporcionar asistencia, dinero para cubrir las necesidades alimentarias… también estamos intentando posicionar suministros alimentarios en caso de que los niños caigan en riesgo de malnutrición” y de cara a la próxima temporada de lluvias, que también esperan que haga crecer el hambre.

Esta crisis es claramente resultado del cambio climático, y todos entendemos que no es una cosa de ahora. Más específicamente, la situación climática actual en varios países del este de África, incluyendo Somalia, ha creado condiciones que favorecen la rápida reproducción de las langostas”, denuncia.

Kkalif destaca que “la mayor limitación para controlar la plaga de langostas son los problemas de financiación para poner en marcha medidas de control”.

En Somalia mucha gente seguía recuperándose de la pérdida de comida e ingresos durante las severas sequías de 2016, 2017 y 2019. Además, hay 2.600.000 personas desplazadas por conflictos, sequías, inundaciones y otros factores, por lo que esto solo va a empeorar la situación y puede crear las condiciones para una crisis humanitaria.

La deuda ahoga a los países del sur

Iolanda Fresnillo, de EURODAD, experta en el estudio de los países del sur lamenta que la plaga haya llegado a “los países más afectados por las vulnerabilidades climáticas y financieramente tienen muy poco margen”.

En el informe “Fuera de servicio: Cómo amenaza a los servicios públicos y los derechos humanos la creciente crisis de la deuda”, se explica cómo los niveles de deuda han ido creciendo cada vez más y ha ido fluyendo mucho el crédito barato en los países de sur. Fresnillo asegura que “esto está llegando a niveles muy insostenibles y está empezando a repercutir en los servicios públicos”.

Hay países como Angola o Sri Lanka que han destinado hasta el 40% de sus ingresos a pagar la deuda y los intereses.

A quienes más afectan los recortes en los servicios públicos y las medidas de austeridad, explica Fresnillo, es a las mujeres, que asumen los cuidados no pagados y suelen tener los empleos públicos.

También porque la recomendación en estas situaciones “es la privatización de servicios, y esto lleva a una bajada de calidad, un aumento de tasas, y ahí también como usuarias son las mujeres y las niñas las más afectadas”. Hasta el punto de que las madres con educación básica tienen muchas más posibilidades de que sus hijos sobrevivan a los cinco años que las que no la tienen.

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