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Viernes, 29 de Mayo de 2020

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¿Por qué era tuerta la princesa de Éboli?

Buena pregunta, aunque de muy difícil respuesta porque es uno de los grandes misterios que rodean a la vida de doña Ana de Mendoza. Para muchos investigadores debió de ser en sus años de adolescencia y juventud cuando sufrió un accidente, si es que éste existió, que la hizo perder su ojo derecho. Sin embargo, los documentos de la época no hablan de nada de eso

Tuerta o no, la princesa fue considerada en su época una mujer muy hermosa. Antonio Pérez dijo de ella que era una “joya engastada en tantos y tales esmaltes de la naturaleza y de la fortuna”.

La tradición, que no la Historia, cuenta que la pérdida de su ojo debió de producirse con un accidente sufrido, supuestamente, entre los catorce y los dieciocho años. La historia del duelo de espadachines es una leyenda que no va más allá del siglo XIX en el seno de la casa del Infantado.

Una segunda hipótesis que ha tenido cierto eco entre los historiadores es la del caballo. Según esta teoría, doña Ana estaría cabalgando y se cayó dañándose el ojo. Otro sinsentido

La tercera hipótesis que conozco es la de la carretilla. En una lucha de chiquillos con un paje, éste la zarandea y cae sobre una carretilla y unos aperos de labranza, clavándosele una de las varas en su ojo derecho y haciendo que éste saltara de la cuenca como si se tratara de un fruto maduro.

Una cuarta versión de la leyenda, relata que un día doña Ana se escapó de la casa de sus padres, cansada de permanecer ociosa en el palacio las veinticuatro horas del día. En su huída por las cuadras del casón se golpeó el ojo con una guadaña.

¿Qué le pasó en el ojo?

Mi propia opinión es que sin conocerse la causa, la princesa de Éboli sufría algún tipo de enfermedad degenerativa en el ojo que con el paso del tiempo empeoró hasta llegar al punto de impedirle la visión por completo y tener, además, una aspecto feo, seguramente blanquecino. Esto no descarta las leyendas nacidas en el seno de la casa del Infantado sobre las luchas de esgrima, los caballos, etcétera.

¿Cuándo sucedió esto? No lo sabemos. Pero debió de ser hacia mediados de la década de 1560, o un poco antes. Quizás el empeoramiento del ojo la llevó a utilizar el parche a modo de juego o disfraz en las abundantes fiestas de disfraces que había en la época. Y del disfraz pronto pasaría a la vida diaria como un complemento más de su indumentaria habitual. Es una posibilidad más con el mismo peso y argumentos que las otras que se han presentado hasta ahora.

 

 

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