Viernes, 27 de Noviembre de 2020

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"Estamos viendo aumentar los casos de trabajo infantil o de matrimonio infantil"

Unicef teme por el impacto de la pandemia de coronavirus en la salud, la educación y la protección de la infancia

“Desde la llegada del coronavirus, los bares han cerrado y apenas hay gente en la calle. Algunos días no tenemos nada para comer y a menudo nos vamos a dormir hambrientos”.

Isaac apenas consigue subsistir en las calles de Kinshasa, en República Democrática del Congo. A sus 13 años, come de lo que pide en la calle y la pandemia de coronavirus le ha dejado en una situación de extrema vulnerabilidad.

Como él, los niños inmigrantes, que viven en conflictos o viven situaciones difíciles de exclusión o pobreza extrema están sufriendo una amenaza enorme a consecuencia de la COVID19, como alerta la jefa de programas de Unicef en España Blanca Carazo: “Cuando pensamos que ya antes de esto el 32% de los niños que tenían síntomas de neumonía no recibía atención médica o que el 40% de los centros de salud ni siquiera tienen agua y jabón para lavarse las manos, nos podemos hacer una idea de lo que significa en muchos países una pandemia como esta”.

Con sistemas de salud frágiles, centros mal equipados y escasez de personal y medios, Unicef teme por el impacto negativo de la pandemia en la infancia que ya sufría esa mala situación tratando de enfrentarse a otras enfermedades como la malaria.

El acceso al agua, al saneamiento y la promoción del lavado de manos son prioridades para la organización. “Dos de cada cinco personas en el mundo no tienen lo suficiente para lavarse las manos”, recuerda Carazo, por ello están distribuyendo suministros en países como Níger, Somalia o Jordania.

Educación y nutrición comprometidas por la pandemia

La educación de los menores es otra de las áreas en las que la pandemia de coronavirus ha tenido un impacto muy negativo, especialmente en los niños de familias vulnerables. “Los niños se quedan en casa porque las escuelas han cerrado” y pese a los esfuerzos por impulsar la educación a distancia, Carazo asegura que “eso no es suficiente y hay muchos niños que no tienen acceso a esas tecnologías o no tienen en casa a nadie que les pueda ayudar.

Además, para muchos niños dejar de ir a la escuela supone “perder la única comida diaria o estar expuestos a violencia”, alerta Blanca Carazo, y reclama una “respuesta adaptada” del sistema educativo ante la diversidad de familias y situaciones.

Unicef estima que hay 370 millones de niños que han perdido las comidas escolares. Además, les preocupa la pérdida de ingresos de muchas personas a raíz del confinamiento y el cierre de la economía que elevarán los niveles de hambre y desnutrición.

Mayor exposición a la violencia

La situación de tensión en las familias vulnerables que están viendo caer aún más sus ingresos y crecer la incertidumbre sumada a la falta de acceso de los niños a otras redes de apoyo como la escuela o el centro de salud está haciendo aumentar la violencia.

Estamos viendo aumentar los casos de trabajo infantil o de matrimonio infantil”, asegura Carazo.

La jefa de programas de Unicef en España insiste en la necesidad de continuar con la labor de ayuda humanitaria y desarrollo de los países más frágiles ya que de ello depende la capacidad de todos de vencer esta pandemia, y por ello reclama una visión global de todos los países.

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