Domingo, 09 de Agosto de 2020

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Coronavirus Covid-19

Cuando el hambre es peor que el virus

El confinamiento total de Nepal, con cerca de 100 casos de Covid-19 confirmados y ningún muerto, está llevando al límite a millones de personas que dependen de ingresos diarios para sobrevivir

En las calles semidesiertas de Katmandú, cientos de personas hacen cola para recoger su ración de comida. Son personas sin trabajo, mujeres con niños y ancianos a los que el confinamiento decretado en Nepal el pasado 24 de marzo ha llevado al borde del abismo. Al frente de la fila se encuentran los voluntarios de Hugging Nepal, una ONG española que trabaja en el país desde 2015, cuando un terremoto lo devastó por completo. Ahora su labor es repartir, junto con otra ONG española, Karuna Social Programme, cerca de 700 comidas diarias a aquellas personas que dependen de ingresos diarios en el sector informal para sobrevivir.

Sus fundadores, Álvaro Quintana y María Vives, no han tardado en reaccionar tras comprobar las consecuencias que el cierre de la actividad económica está dejando entre los más vulnerables. "Hay que tener en cuenta que en Nepal no existen las ayudas económicas públicas, las subvenciones por desempleo ni las prestaciones sociales. Esto deja a los trabajadores en una situación de vulnerabilidad", explica Quintana. El cierre de las fronteras decretado por el Gobierno y la prohibición de los desplazamientos entre ciudades está poniendo a prueba a los más necesitados.

Hace pocas semanas, la ONG puso en marcha las instalaciones de un hotel -ahora en desuso- para cocinar cerca de 400 raciones diarias que posteriormente reparten en tres puntos diferentes de la ciudad.  Además, han habilitado un comedor social en el que reparten otras 300 raciones, en turnos de mañana y tarde. "Contamos con la ayuda un grupo de voluntarios locales y extranjeros para preparar y servir las comidas. Cocinamos a primera hora de la mañana para 150 personas, y para otras 150 a partir de las cinco y media de la tarde", explica Vives.

Una de ellas es Hari, un vendedor de pinturas que desde que se paró el turismo no ha tenido ingresos. "Muchas personas dependen de ingresos diarios, si no trabajan no comen. La situacion es muy difícil, a mi no me gusta venir aquí pero a veces no hay opción", explica. Sanjiv, uno de los voluntarios, lo corrobora. "La gente que viene es muy pobre, no tienen trabajo o tienen trabajos pequeños. No tienen suficiente dinero para pagar el alquiler y ni siquiera pueden conseguir comida. No hay alternativa", asegura.

Más del 90% de los trabajadores en Nepal lo hacen en el sector informal, según datos de la Organización Internacional del Trabajo. Una situación que eleva el riesgo de inseguridad alimentaria. "Pueden morir más personas por el impacto económico del Covid-19 que por el propio virus", aseguró el director del Programa Mundial de Alimentos, David Beasley. Según la misma organización, de los cerca de 30 millones de habitantes en Nepal, casi cinco ya estaban en una situación de inseguridad alimentaria antes de la crisis. Una cifra que puede aumentar debido al precio de los alimentos, que ha crecido por el cierre del transporte público. La falta de autobuses impide a los agricultores llevar sus productos desde los pueblos hasta Katmandú y les obliga a contratar a intermediarios. 

El peligro en las zonas aisladas

A cientos de kilómetros al noroeste del país, en la remota región de Humla, Marc Boix decidió establecer un pequeño centro médico con su ONG, Health Us Nepal. Nacido en Nepal y catalán de adopción, a Boix el anuncio del confinamiento le cogió en Nepalgunj, una ciudad al suroeste del país cercana a la frontera con India. De allí emprendió un viaje con otras casi 200 personas hasta Humla. Hicieron un primer tramo en autobús y después caminaron durante cuatro días, con 6.000 metros de desnivel acumulado, sin apenas comida, bajo el frío y la amenaza de las autoridades. Finalmente consiguieron llegar a sus casas, en una región que se ha visto más aislada si cabe por el confinamiento. "Los pueblos están aislados y la gente no puede viajar de forma natural para ir a trabajar. El hecho de que no llegue nada en avioneta ha provocado escasez de productos básicos, además de medicamentos. La falta de alimentos matará a más gente que el propio virus", asegura Boix, médico de profesión. 

El Gobierno ha extendido el confinamiento hasta el próximo 18 de mayo a pesar de las críticas de algunos sectores, que consideran que estas medidas traerán consecuencias catastróficas para la población. Por ahora, hay poco más de 100 casos confirmados en el país y ningún fallecido, aunque la falta de test impide saber si la cifra es mucho mayor. Sin datos fiables, las autoridades se fijan en la situación en la vecina India para valorar el posible impacto que la pandemia puede tener en el país. Unos datos que han ido en aumento en los últimos días y que hacen pensar que la situación podría empeorar. Por eso Boix trata de concienciar a la población sobre la importancia de mantener una buena higiene y del lavado de manos. Además, también trata de evitar la desinformación. "La gente vive con miedo. Cada uno explica su historia sobre el virus y esto provoca que un vecino desconfíe más del otro vecino".

La prevención y la información son las mayores armas de Health Us Nepal, ante la falta de material médico. Las organizaciones Transparencia Internacional y Human Rights Watch han exigido transparencia al Gobierno en la gestión de los recursos y han recordado que la corrupción impidió el acceso a ayudas a los más necesitados tras el terremoto de 2015. Ahora, la tarea de las autoridades es evitar que esta situación se repita y garantizar que millones de personas consigan escapar del virus y del hambre.

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