Miércoles, 28 de Octubre de 2020

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Elizabeth Báthory: La Condesa Sangrienta

"Tu, Elizabeth, eres como un animal salvaje. Estos son tus últimos meses de vida. No mereces respirar el aire que hay en la tierra, no mereces ver la luz del Señor. Desaparecerás de este mundo y nunca volverás. Las sombras te envolverán y te arrepentirás de tu bestial vida. Yo te condeno Lady de Cachtice, a una prisión en vida en tu propio castillo..."

Estas duras palabras son las que le escribió el Conde Thurzó a su prima Erzsébet (Elizabeth) Báthory, apodada la “Condesa Sangrienta”, donde se desprende los atroces crímenes que cometió en sus últimos años.

Hay mucha leyenda alrededor de esta perversa mujer, como que se bañaba en la sangre virginal de las muchachas que torturaba y luego mataba. Lo cierto es que el día 30 de diciembre de 1610, el conde Thurzó y sus hombres entran en el castillo de Cachtice por orden del rey Matías II de Hungría, por los rumores que circulaban sobre la desaparición de tantas jóvenes de aldeas cercanas y de las que nunca más se volvía a saber nada. Lo primero que notan estos hombres al entrar en el castillo es un fuerte olor a muerte y sangre y lo que ven les dejan los pelos como escarpias: adolescentes torturadas, mutiladas, desangradas, muchas en estado agónico. En la mazmorra, descubren máquinas de tortura y varias mujeres con miembros perforados y cortados. En los subterráneos del castillo desenterraron otros 50 cadáveres en distintos grados de putrefacción.

También hallaron toneladas de ceniza y serrín por todas partes, usados para recoger la sangre que se vertía tan abundantemente en aquel lugar. La condesa y sus criados fueron conducidos a prisión. Oficialmente, Elizabeth Báthory nunca fue juzgada por sus crímenes ni declarada culpable con sentencia firme (como se hizo con sus ayudantes), aunque si se adoptó una medida ejemplarizante y fue la de encerrarla de por vida en una torre del castillo. El cuarto que le servía de prisión fue tapiado con ladrillos y custodiado por oficiales sordos. Se la emparedó y tan solo se dejó una rendija para pasarle los alimentos. Así transcurrieron los últimos cuatro años de su vida, hasta que murió a sus 54 años.

Sin duda, Erzsébet Báthory fue una de las mujeres más perturbadas y aterradoras del siglo XVI. Para muchos estudiosos del tema encarna el prototipo de la vampiresa insaciable que busca, de manera morbosa, la eterna juventud recurriendo a la magia negra y la magia roja. Obsesión que se repite en incontables relatos y novelas; influencia que no es del todo inmerecida ya que los investigadores más audaces le atribuyen al menos 650 víctimas, es decir, la mayor asesina en serie de toda la historia. Triste récord.

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