Viernes, 04 de Diciembre de 2020

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Primer test para el nuevo Pablo Casado

Sería de desear que Casado no quiera hacer demostraciones de contundencia opositora resistiéndose a un estado de alarma que dé cobertura legal a un toque de queda gestionado y matizado por cada comunidad autónoma

La voz de Iñaki Gabilondo | 26/10/2020 | Primer test para el nuevo Pablo Casado. / VÍDEO: ROBERTO CUADRADO

¿Qué puede cambiar tras el discurso de Pablo Casado? Comienzo por lo que acostumbra a ir al final, la fe de erratas, las rectificaciones. Casado me pareció siempre un político menor y sin sustancia y ahora pienso que me equivocaba.

El pasado jueves se exhibió una notable personalidad política, y no lo digo por su no a Vox, que me resultó obvio, y más después de la intervención enajenada de Abascal, sino porque el discurso de Casado, en forma y fondo, mostró rasgos de estadista que yo no había descubierto.

La demoscopia no tardarán en decirnos que ganó y que perdió en ese latifundio que es la derecha, desde el extremo extremo hasta Ciudadanos. Por el momento, lo inmediato es saber si habrá cambios de fondo en las relaciones PP-VOX en las comunidades en las que son aliados activos y PP-Gobierno en los temas institucionales y asuntos de Estado. Mi impresión es que no mucho o no, por ahora. Intuyo que Casado, para ganar su batalla en la derecha, se va a mover entre el reflujo y la sobreactuación, reflujo que es muy frecuente en política después de un golpe de audacia. Eso que la sabiduría popular describe como arrancada de caballo y parada de burro y sobreactuación, arreciando en sus críticas al Gobierno para reafirmarse, para que nadie se llame a engaño, para que nadie le llame traidor.

Lo veremos pronto, como digo en los asuntos institucionales, atascado. Pero antes, lo primero, lo inmediato, en su respuesta al COVID-19, que se propaga de forma alarmante. Éste es el primer test para el nuevo Casado. Sería de desear que no fuera en este capítulo en el que Casado quisiera hacer demostraciones de contundencia opositora, resistiéndose a un estado de alarma que dé cobertura legal a un toque de queda gestionado y matizado por cada comunidad autónoma.

Francamente, si a pesar de ser España uno de los cinco países del mundo con más de un millón de infectados, siendo así que los otros cuatro (Brasil, China, India y Rusia) son gigantes superpoblados, si Casado creyera que la lucha contra el virus puede continuar siendo escenario de una batalla política, querrá decirnos que aún le falta mucho más de un hervor para estar cuajado como gobernante. Yo espero que no. Aunque finalmente todos estamos en manos de lo que nadie puede imponer el civismo.

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