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Alivio

Dentro de poco olvidaré que la oscuridad empuja hacia la luz, pero ahora el mundo ha estallado: no tiene límites ni los necesita

'Alivio', por Leila Guerriero

'Alivio', por Leila Guerriero

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Buenos Aires

Y de pronto, el alivio. Después de peregrinar durante semanas en valle de sombra de muerte, de pasar horas inmensas cocidas al fuego lento del sinsentido, de beber sin ganas, de limpiar sin ganas, de caminar sin ganas, de pronto, caprichoso y sin por qué, el alivio. Fue un domingo. Un domingo de titanio, el sol humedeciendo el cielo y una luz celeste y rubia colándose entre las hojas de las plantas, los insectos brillando como chispas sobre la tierra de las macetas, el aire transformado en pura arquitectura transparente. Un domingo con los vidrios limpios, con el cuerpo limpio, con la ropa limpia, con la cabeza como una bandeja de plata, lustrada y ejemplar. No pasó nada. Fue, simplemente, como pasar al otro lado del espejo. Me desperté tarde, a las diez. Caminé hacia el estudio y, como hacía frío, aumenté la temperatura de la calefacción. Miré por la ventana, vi la terraza de los vecinos, que estaba igual que siempre, y el edificio de la esquina, que estaba igual que siempre, y la ventana en la que suele aparecer un hombre joven hablando lenguaje de señas, y de pronto sentí que me deslizaba hacia el centro del día como una fuerza benigna, nadando en luz azul con la fluidez del agua. Sentí en el cuerpo el tiempo frondoso de la infancia, acaudalado en horas, ampuloso y lento: sentí el fulgor del pasto, el sonido del agua de las zanjas, el contacto esponjoso de las ruedas de la bicicleta con el polvo, el ardor áspero del verano. Los días como estos son peligrosos, porque se terminan. Uno se aferra a ellos con la voluntad de un náufrago sabiendo, a medida que transcurren, que quedarán atrás. Dentro de poco olvidaré que la oscuridad empuja hacia la luz, pero ahora el mundo ha estallado: no tiene límites ni los necesita. Hay un verso del argentino Arnaldo Calveyra que dice: "Cosas que me pasaron durante la infancia me están sucediendo recién ahora". Hoy, ahora, nada se ha ido lejos. Todo lo que soy lo llevo conmigo. Y, por unos días, es indestructible.

 

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