Viernes, 27 de Noviembre de 2020

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Fray Junípero Serra

Un franciscano mallorquín que llegó a santo en 2015 y que en los últimos meses se ha puesto de moda por las pintadas y derribo de algunas de sus estatuas, tanto en su isla natal como en algunas zonas de California

¿De qué se le acusa? A su fallecimiento en Monterrey (Alta California), una región a la que había dedicado su salud y sus esfuerzos, no constaba en ninguna parte que fray Junípero hubiera contribuido a la muerte de ningún ser humano. En cambio, en las nueve misiones franciscanas que había fundado salvaron a miles de personas del hambre, la marginación y de los colonos más depredadores. Fue el creador de las primeras vías de comunicación y asentamientos estables en la región de California y su efigie está presente en el Salón Nacional de las Estatuas representando a este estado en el Capitolio de Washington. El único español que tiene ese honor.

Lo cierto es que, tras la expulsión de los jesuitas en 1767, fray Junípero acometió la tarea de ocupar aquellas misiones para no dejarlas desabastecidas y además fundar nueve misiones (ocho en California) con el objeto de poblar el norte de esta región. Con una salud quebradiza y una edad avanzada, Junípero Serra sentó las bases en la urbanización hispánica. Fundar misiones era una tarea en la que se buscaban fines múltiples no solo evangelizar, sino también poblar, organizar, enseñar y para eso se buscaba que los propios nativos colaborasen en la construcción de las poblaciones en las que iban a vivir.

Muchas de las grandes ciudades del estado de California, como San Francisco, San Diego, Santa Bárbara, Monterrey o Los Ángeles, tienen su origen en esas misiones. El mallorquín incluso se llegó a enemistar con el gobernador (pidiendo su dimisión al virrey de Nueva España) y también con muchos de sus compatriotas, más ávidos de codicia y de métodos crueles, por su excesivo celo a la hora de proteger los derechos de los indígenas. Al mismo tiempo que los misioneros franciscanos catequizaban a los indígenas, les enseñaban nociones de agricultura y ganadería, les proporcionaban semillas y animales y les asesoraban en el trabajo de la tierra. Algunos de ellos aprendieron también las técnicas de la carpintería, la albañilería o la herrería, como puede verse en las ruinas de una forja que todavía existen en la Misión de San Juan Capistrano. Las mujeres recibían adiestramiento en las labores de cocina, costura y confección de tejidos.

Según la biografía de Sylvia L. Hilton, cuando murió Serra en 1784, en ese mismo año las cosechas de cereales y legumbres ascendían a un total de 15.00 fanegas en las nueve misiones. Su gran labor fue reconocida por los propios nativos hasta el día de hoy…

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