Lunes, 30 de Noviembre de 2020

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Gerónimo, el apache

Los marines, como los paracaidistas de medio mundo, gritan todavía hoy su nombre para insuflarse valor antes de saltar. Su figura forma parte del imaginario de las grandes llanuras y el sudoeste de Estados Unidos, junto a los lakotas Nube Roja, Toro Sentado y Caballo Loco. A diferencia de ellos, Gerónimo no fue un jefe, sino un chamán y curandero con indudable carisma entre su pueblo

Su vida fue contada por él mismo, aunque tuvo un amanuense, un escritor estadounidense llamado S.M. Barrett que puso en inglés lo que le contaba este indio apache en español (que en España se ha publicado con el título “Gerónimo, historia de su vida”). En esa autobiografía habla acerca de la cultura, costumbres, persecución y resistencia de su pueblo y relata cómo asesinaron a su madre, su esposa y sus tres hijos el ejército mexicano. Fue el detonante que hizo que Gerónimo, el legendario líder de los apaches chiricahua, sembrara el terror en vastos territorios de lo que hoy es Chihuahua, Sonora, Nuevo México y Arizona.

La mayoría de sus biógrafos describen a Gerónimo batallando contra mexicanos y estadounidenses, buscando la venganza: “He matado a muchos mexicanos; no sé cuántos porque muchas veces no los contaba. Algunos de ellos no eran dignos de que se les contara”, dicen que dijo.

Para capturar a Gerónimo, que abandonó la reserva india en 1881, se buscó al veterano de las guerras indias, al general George Crook, quien reforzó el control militar en las reservas y dividió a los chiricahuas al ofrecer a muchos el puesto de scout según su lema: “sólo el apache puede captar a otro apache”. El general Crook lo calificó de “tigre humano”. Para el general Nelson A. Miles, que logró su rendición definitiva en 1886, era “el peor y el más salvaje de los indios”.

Gerónimo al final accedió a rendirse porque el general Miles, además de muchas otras mentiras, le prometió una vida en paz en Arizona después de cumplir dos años de castigo en la prisión de Florida. Desde ese momento, como prisionero de guerra en la reserva de Fort Sill (Oklahoma), empieza una nueva etapa para él. El nombre de “Gerónimo” se convirtió en una leyenda y en una pacífica atracción de feria para los turistas estadounidenses durante sus estancias en diversas exposiciones internacionales a las cuales el líder apache era invitado y se le permitía hacerse fotos y firmar autógrafos. Estuvo presente en las exposiciones de Omaha, en 1898, y Búfalo, en 1901. En 1904, con su familia, llegó a Saint Louis (Missouri) para formar parte de la exposición Universal donde, en su propio stand, vendía arcos y flechas artesanales y fotografías de sí mismo.

En marzo de 1905, una comitiva de jefes indios a caballo, encabezados por el propio Gerónimo, estaba en el desfile inaugural ante el presidente Theodore Roosevelt en Washington D.C. Al final, debido a su adicción a la bebida y a su avanzada edad, murió en febrero 1909, en Fort Sill, a causa de una neumonía que contrajo por caerse del caballo y dormir borracho a la intemperie.

 

 

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