De Buenas a PrimerasUn mal día lo tiene cualquiera
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Un mal día lo tiene cualquiera

La mala suerte de Francisco José I

Se puede decir que el emperador Francisco José I de Austria no fue un tipo con suerte. Es cierto que reinó durante 68 años, pero diferentes tragedias le acompañaron hasta el día de su muerte

Cuando Francisco José subió al trono del Imperio Austrohúngaro en 1848, poco podía imaginar lo que cambiaría el mundo durante su reino. Probablemente tampoco imaginó que llegaría a reinar 68 años. Cuando él subió al trono, no existían como estados ni Alemania ni Italia. Cuando murió, tanto estos dos países como su propio imperio estaban en medio de una guerra que estaba desgarrando el continente. Si a nivel político vivió tiempos turbulentos, a nivel personal no le fue mucho mejor. Esa misma guerra, la que ahora conocemos como Primera Guerra Mundial, fue causada por el asesinato de su sobrino y heredero, Francisco Fernando, y su mujer. Pero antes, en 1898, un anarquista había asesinado a su esposa, la emperatriz Isabel, más conocida como Sissí. Treinta años antes, su hermano Maximiliano había sido ejecutado en México, país del que había intentado ser emperador. Entre medio, su hijo Rodolfo, que debería haber sido su heredero, murió en extrañas circunstancias que fueron maquilladas como un suicidio.

Así que cuando finalmente le llegó la muerte, el 23 de noviembre de 1916, es probable que Francisco José sintiese algo de alivio. Lo que no podía imaginar es que una última fatalidad le acompañaría a la tumba. Sus embalsamadores hicieron tan mal su trabajo que se tuvo que prescindir del tradicional ataúd abierto para que sus súbditos le viesen la cara en el último adiós.

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