El peso de las cosas
"Vivir implica poseer cada vez más cosas artificiales, según la moda, que nos generen sensación de felicidad, plenitud"

'El peso de las cosas', por Xoán Tallón
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Galicia
En la larga carrera que mantienen personas y cosas, van ya ganando las cosas. Llamo cosas a todo lo que hemos fabricado: edificios, carreteras, vehículos, muebles, ropa y los infinitos objetos en los que se apoyan las vidas para no caer. Hormigón, asfalto, metal, plástico, cristal, lo llenan todo. Después de cientos de millones de años de historia en la Tierra, al fin la masa que representa el mundo artificial supera en kilos a seres vivos y plantas. Solo los edificios y las infraestructuras poseen más masa que todos los árboles y matorrales. Nueva York, con sus viviendas y calles, suma más kilos que los peces del mar. Nos aplastó el amor y los sentimientos profundos que sentimos por los objetos, que solo en unos pocos casos saben siquiera cómo nos llamamos. Nuestra historia, la colectiva y la de cada uno, es casi siempre una historia de acumulación. Vivir implica poseer cada vez más cosas artificiales, según la moda, que nos generen sensación de felicidad, plenitud. Sin embargo, si nos quedásemos solo con unos pantalones y una tarjeta de crédito, podríamos empezar desde cero de nuevo. No necesitas nada más para vivir. Solo con eso ya puedes lanzarte otra vez a juntar cosas desaforadamente.




