Nunca se debió hablar de Navidad
Nunca se debió hablar de la celebración de la Navidad, nunca se debió plantear lo de salvar la Navidad, quizás nunca se debió hacer esa demostración impúdica de luces navideñas, porque todo parece empujar a que celebremos, a que salgamos a la calle, a comprar, sobre todo, y a que nos reunamos con familiares y allegados. Justo a una semana de la fecha, los que deciden están pensando que quizás es mejor hacer poquito

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Sevilla
Dentro de una semana exacta será Nochebuena, y todavía no sabemos qué vamos a poder hacer, aunque lo mejor, insisto, sería que no hiciéramos nada, pero como ni Gobierno ni comunidades se arrancan a prohibir la celebración, vamos a tener que esperar a que cada gobierno autonómico decida qué es lo que podremos y lo que no podremos hacer.
Ayer el Gobierno volvió a recordar que la llave para regular las medidas la tiene cada presidente autonómico, dentro del estado de alarma en vigor hasta mayo, y que ellos son los que deciden cuantos nos podremos sentar a la mesa, el motivo de los viajes y el horario del toque de queda. Nos encaminamos a una Navidad asimétrica, diferente en función de donde vivamos, mientras se confirma el repunte de contagios, después de haber sobrepasado ayer, por primera vez en muchos días, los 200 casos por cada cien mil habitantes.
Nunca se debió hablar de la celebración de la Navidad, nunca se debió plantear lo de salvar la Navidad, quizás nunca se debió hacer esa demostración impúdica de luces navideñas, porque todo parece empujar a que celebremos, a que salgamos a la calle, a comprar, sobre todo, y a que nos reunamos con familiares y allegados. Nunca se debió hacer porque ahora, justo a una semana de la fecha, los que deciden están pensando que quizás es mejor hacer poquito.
Claro que, visto y escuchado lo de ayer en el Congreso de los Diputados, quizás se entienda la importancia que algunos dirigentes políticos le dan a la Navidad. Daba cuenta el presidente del Gobierno de los últimos consejos europeos y del balance del estado de alarma, pero lo que echó de menos el líder de la oposición, Pablo Casado, fue que el presidente no felicitara la Navidad. Cuesta creer pero fue así.
¿El resto del pleno?, Pues una porrusalda, como la califico Aitor Esteban, donde lo del covid fue lo de menos y lo de más las amistades peligrosas del Gobierno, porque Casado centró su intervención en los socios del Gobierno.
Y todo el mundo pendiente, también, de la relación entre los socios del Gobierno, a todo el mundo le quedó claro que a la ministra de Hacienda el vicepresidente segundo le parece un cabezón.
Mucho ruido para reforzar la sensación de que nadie se mueve de su sitio ni tiene intención de hacerlo. Cada uno a lo suyo.

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Àngels Barceló
Àngels Barceló dirige y presenta 'Hoy por hoy' de lunes a viernes, de 06:00 a 12:20h. Información, análisis...




