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"No había escapatoria": Madina y Sémper recuerdan cómo convivieron con los peores momentos de ETA

El próximo 20 de octubre se cumplen 10 años del anuncio en el que la banda terrorista ETA abandona "la actividad armada" sin condiciones

Los dos expolíticos vascos publican el libro 'Todos los futuros perdidos' y hacen un repaso por la memoria, la lucha antiterrorista, de la paz en Euskadi y el futuro de las próximas generaciones

"Fue el día más feliz de nuestras vidas": así vivieron Madina y Sémper el final de ETA aquel 20 de octubre

"Fue el día más feliz de nuestras vidas": así vivieron Madina y Sémper el final de ETA aquel 20 de octubre

Madrid

Una semana más, Nacho Carretero y Nuño Domínguez traen en la sección ‘Comando N’ un tema social que está de actualidad, concretamente cumple este 20 de octubre 10 años. Se trata del décimo aniversario del cese de la banda terrorista ETA, con el protagonismo de Eduardo Madina y Borja Sémper.

Madina y Sémper "El cese definitivo de la violencia de ETA fue el mejor día de nuestras vidas. Ahora debemos luchar a favor de la verdad y de la memoria de las víctimas"

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Ambos desempeñaron cargos políticos durante los últimos años de ETA. Madina, como secretario general del grupo socialista en el Congreso de los Diputados (2009-2014), y Sémper, como portavoz del PP en el Congreso y presidente del PP de Guipúzcoa (2009-2020).

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Los dos expolíticos vascos publican el libro 'Todos los futuros perdidos', y una de las cosas que más ha llamado la atención a Nacho Carretero son las dedicatorias. Escibe Eduardo: "A Unax, un niño mágico que vivirá libre toda su vida en una Euskadi en paz"; y Borja: "A Pablo, Telmo, Eliot y también a Aran, para su generación será la libertad y el maravilloso reto de preservarla".

Madina y Sémper nacen con unas horas de diferencia, uno en Bilbao y el otro en Irún, pero ambos sentían lo mismo por aquella fecha. "El 20 de octubre de 2011 es una pieza inamovible de mi memoria, no se desgasta. La mañana empezó con una charla con Zapatero y acabó en una entrevista contigo, Àngels", cuenta el socialista. "Yo no podía hablar, solo lloraba. Creo que fue el mejor día de nuestras vidas", llega a decir.

El convivir con ello durante todos estos años no ha sido fácil, y menos en el País Vasco. "No sé muy bien cómo se puede a llegar a no sentir nada cuando un terrorismo nace en tu lugar de origen y mata a tu alrededor, en tus mismas calles, sin que tú te sientas interpelado para movilizarte venciendo al miedo. Este miedo me lleva a una segunda pantalla. A un miedo personal. No hay nada mejor que luchar contra este miedo para que no vengan a por mí. Siempre te acaba viendo y es imposible esconderse. No había escapatoria. Ve siempre a tus amigos, a tu entorno o a tu universidad. No nos fuimos de aquello porque no podíamos huir de ello", exclama Madina.

La transición lenta

"Fue una transición lenta. Aun así, seguimos llevando escoltas una temporada más. Hubo dudas. Pero era inequívocamente el final de una pesadilla de cinco décadas. Era una fiesta general. Políticamente, el presidente del Gobierno, Zapatero, estuvo muy a la altura. El líder de la oposición, Rajoy, dio una opinión muy influenciada por el PP del País Vasco reconociendo que aquello era el final y evitando broncas en un día tan importante para el país”, detalló.

Sémper lo vivió de forma muy parecida: “Yo abracé al maravilloso desconocido con el que nos encontramos. Uno se metía en política, en el PP de Euskadi, no para ser importante, sino para ser útil. Contra lo que nos rebelábamos era contra el totalitarismo. SI algún día tengo hijos, yo no quiero que tengan que vivir lo mismo que nosotros. No quiero que tengan que callar".

 El 'popular' se afilió al partido después de un atentado. “Cuando volvía a casa sí que había una línea muy firme, un muro muy alto entre lo que estaba bien y lo que estaba mal sobre el hecho de poner una bomba o pegarle un tiro a alguien. Esto era fundamental para comprender esas fiestas de pueblos monopolizadas por los abertzales. Todos fuimos capaces de ir aprendiendo de ello. Teníamos un pulso directo de lo que sucedía, por nuestro entorno social y la vida política”, narra.

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