Lunes, 17 de Enero de 2022

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ABBA, de la leyenda a su regreso

La banda sueca regresa a las tiendas con 'Voyage' tras décadas de silencio

Recuperamos la historia del grupo desde sus inicios, con el éxito en Eurovisión, a su nuevo trabajo

ABBA durante una actuación en Los Ángeles en 1976

ABBA durante una actuación en Los Ángeles en 1976 / Getty Images

Cuando Benny Andersson y Björn Ulvaeus se conocieron a finales de los años sesenta no podían imaginar que aquel encuentro iba a cambiar sus carreras y sus vidas. “Nos caímos bien, lo pasábamos bien”, recordaría Benny años después. La idea de hacer música juntos llegó más tarde, pero no sabían entonces que serían sus parejas – Agnetha y Frida- las que cambiarían el curso de los acontecimientos.

Cincuenta años después de aquel primer encuentro, ABBA vuelve a las tiendas de música con un nuevo disco que ya nadie esperaba. Voyage es uno de los grandes regresos de los últimos años por todo el impacto que tuvo el grupo y la legión de seguidores que atesoran, pero también por lo complejo que resulta reunir a dos matrimonios rotos para trabajar de nuevo juntos

La historia de ABBA es de las más fantásticas de la música, el viaje de dos matrimonios suecos que conquistaron el mundo con una colección de canciones pegadizas y bailables que con el tiempo se convirtieron en clásicos de los setenta y ochenta, triunfando en países tan dispares como Japón, Australia, Chile o la antigua Unión Soviética. El fenómeno ABBA pudo con todo y apenas se le resistió algo EEUU.

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El éxito de Eurovisión

El 26 de marzo de 1973 vio la luz el primer largo de ABBA, un disco que tardó en cruzar las fronteras suecas. Aquel disco era menor comparado con todo lo que vendría después, pero ya dejó entrever el potencial de una banda que iba a llegar como un huracán y que tomó impulso tras su apabullante actuación en el festival de Eurovisión, cuando Europa entera descubrió Waterloo.

El éxito del certamen dio a conocer a la banda en todo el continente. El grupo había editado su segundo disco un mes antes del festival, pero los sencillos que siguieron a Waterloo no funcionaron tan bien. La prensa europea se empezó a cuestionar si había grupo más allá de aquella canción. Tras una intensa gira, ABBA volvió al estudio con mucha presión por demostrar que su éxito no había sido fruto de la casualidad.

El comienzo de la racha

La respuesta de ABBA a los críticos llegó en 1975 con un disco homónimo que incluía S.O.S, Mamma Mia o I Do, I Do, I Do, I Do, I Do. Si alguien criticó al grupo por la falta de sencillos a la altura de Waterloo con esta entrega se tuvo que callar. Visto con perspectiva resulta sorprendente aquella mirada. Puede que ABBA carezca de discos redondos que tantos años después se escuchen del tirón, pero su capacidad de facturar sencillos esplendorosos y pegadizos quedó rápidamente fuera de debate.

Tampoco tardó la banda en dar con su fórmula, su estilo y su estética, pero por encima de todo estaba la cuestión sonora. ABBA trabajó en buenos estudios, con recursos importantes y de la mano de un tipo al que se le llegó a considerar el quinto miembro del grupo, el ingeniero Michael B. Tretow, un estudioso del sonido de Phil Spector que supo dotar al grupo de una energía y de un sonido compacto que diferenció a ABBA del resto de formaciones europeas de la época.

Escucha el Sofá Sonoro dedicado a la carrera de ABBA

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Los divorcios

En nueve años -entre 1973 y 1981- la banda editó ocho discos de estudio. Los últimos cinco llegaron a lo más alto de la lista de éxitos de Inglaterra, Suecia, Bélgica o Alemania. ABBA enlazaba giras mundiales, grabaciones y una constante presencia en los medios. Hay dos momentos que muestran el alcance de su éxito. Por un lado que solamente tardaron dos años en editar su primer ‘Grandes éxitos’ y otro ejemplo es su actuación en la televisión de Australia en 1976, que tuvo una mayor audiencia que la llegada de hombre a la Luna.

ABBA fue un grupo con buen ojo para detectar y cuidar a su público. La conquista del mercado latino llegó en 1979, cuando el grupo comenzó a cantar sus éxitos en castellano, adueñándose de las radios de España, México o Argentina.

Pero toda esa entrega pasó factura a las parejas y llegaron los divorcios. “Fue complicado”, reconoció Agnetha años después. “No llegó de la noche a la mañana, fue un proceso largo y después del nuestro llegó la separación de Frida y Benny. Estábamos muy tristes, pero seguimos porque éramos conscientes de que ABBA era algo nuestro”, añadió.

Tulsa y Xoel Lopez interpretan The Winner Takes It All

La situación de la banda se reflejó en Super Trouper, donde reina la melancolía y se escuchan canciones como la tremenda The Winner Takes It All, que retrata el momento que vivía la banda.

Un año después llegó The Visitors y el 11 de diciembre de 1982 se presentaron en la televisión británica. Sería su última aparición juntos en décadas.

El inesperado regreso

Tras la separación de los matrimonios y del grupo cada uno siguió su camino. Comenzaron las bandas tributo, los recopilatorios, los musicales, las películas y la consagración del grupo como un fenómeno más allá de su época y su tiempo.

ABBA dejó de ser una banda y se convirtió en un fenómeno transgeneracional que no entiende de fronteras, idiomas o gustos. El tiempo ha ido agrandando su leyenda y ahora esa historia tiene una nueva e inesperada página. “Cuando volvimos a entrar en el estudio no sabía qué esperar, pero el estudio de Benny es tan cómodo y nos sentimos tan protegidos que antes de que me diese cuenta estaba disfrutando", comentaba Agnetha en las redes sociales de la banda. "Ha sido un verdadero placer volver a trabajar con el grupo otra vez", añadía Frida. "Estoy muy feliz con lo que hemos hecho y realmente espero que nuestros seguidores lo sientan del mismo modo".

En Voyage destacan joyas como Just a Notion, un tema a la altura de lo mejor de su legado, la arrebatadora I Still Have Faith in You, una canción de esa tradición más melancólica de la banda. El nuevo trabajo mezcla la alegría de los temas más pop con baladas más sosegadas como I Can Be That Woman o la tierna Bumblebee, que da paso a la divertida No Doubt About It, una canción que es ABBA en estado puro con ese tempo acelarado y los cambios de ritmo que poblaban sus mejores composiciones. Esa alegría antecede la tranquilidad y la emotividad del último corte, Ode To Freedom.

El primer disco de ABBA después de tantos años tenía un objetivo claro: estar a la altura del mito. Voyage cumple con ese reto. No es una nueva versión del grupo ni un ABBA actualizado al siglo XXI. Es solo ABBA, tal y como nos gustaba y no es poco. En este mundo loco que habitamos quizá sea eso justo lo que necesitábamos.

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