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Sábado, 14 de Diciembre de 2019

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Toro dice que fue Zouhier quien le preguntó por explosivos

El ex cuñado del minero Suárez Trashorras declara en el juicio sobre los atentados del 11-M

Antonio Toro, miembro de la trama asturiana que presuntamente facilitó los explosivos para los atentados del 11-M y ex cuñado de uno de los principales inculpados, el ex minero José Emilio Suárez Trashorras, ha declarado que fue el también procesado Rafa Zouhier —ex confidente de la Guardia Civil y presunto colaborador de la célula terrorista que cometió la masacre—, con quien se relacionaba por temas de tráfico de hachís, quien le preguntó cómo obtener explosivos, a lo que él respondió que "preguntara por Emilio, porque era minero".

Toro está acusado de los delitos de colaboración con organización terrorista, suministro de sustancias explosivas y asociación ilícita. La Fiscalía solicita para él 23 años de prisión. Según el Ministerio Público, Toro conoció en la cárcel de Villabona al procesado Rafa Zouhier, al que puso en contacto con su ex cuñado.

Toro participó, en opinión de la Fiscalía, en la segunda de las reuniones entre los asturianos y Jamal Ahmidan, alias El Chino, uno de los jefes de la célula islamista, celebradas en Madrid, en el McDonalds de Moncloa, y proporcionó junto a su cuñado una muestra de explosivo a Zouhier. El Chino fue uno de los siete terroristas que se suicidaron en Leganés (Madrid) el 3 de abril de 2004 cuando se vieron rodeados por la policía.

Conoció a Zouhier en la cárcel

A preguntas de la fiscal Olga Sánchez, Toro ha dicho que conoció a Zouhier en 2001 en la prisión de Villabona (Asturias), con el que coincidió dos meses, y allí el marroquí pudo conocer a Suárez Trashorras, que le solía visitar en la cárcel porque "Rafa saltaba de locutorio en locutorio haciendo gracias".

Una vez salió de prisión, Toro volvió a contactar con Zouhier, y éste le presentó a un tercero, Lofti Sbai, que era el que le vendía a él la droga y a quien pagaba. Describió al marroquí como "un saltarín que va de aquí para allá, pero que al final no te da nada".

Dijo también que cuando Zouhier le preguntó por la posibilidad de conseguir los explosivos, Toro le indicó que hablara con su cuñado, "porque era minero", si bien negó que su ex cuñado o él mismo le dieran una muestra de dinamita o un detonador.

Sobre sus relaciones con José Emilio, dijo que se enfriaron cuando, tras salir de la cárcel, se enteró de que era confidente policial, a lo que se sumaba la falta de respeto que demostraba hacia su hermana.

Miedo de que "le partieran la cara"

Sobre su presencia en el McDonald's de Moncloa en noviembre de 2003, donde presuntamente se habló de la compra-venta de explosivos, Toro indicó que fue para proteger a su hermana, ya que tenía miedo de que "alguien le partiera la cara" en dicho tipo de encuentros, porque Suárez Trashorras "se creía que por ser confidente de la policía no le podía pasar nada".

También dijo no haber visto jamás que su ex cuñado proporcionara explosivos a nadie, si bien había visto dinamita en una cochera de su propiedad, lo que él explicaba por el oficio que había desempeñado su ex cuñado.

El 12 de marzo de 2004, Suárez Trashorras le preguntó por su relación con Zouhier porque creía que sus "amigos" habían tenid que ver con lo ocurrido en Madrid. "Yo no supe por qué, porque a los amigos de Rafá no los conocía".

Después ha declarado ha hermana de Antonio Toro, Carmen, ex mujer de Suárez Trashorras, quien no ha contestado a las preguntas de la fiscal Olga Sánchez ni a las acusaciones particulares. Carmen Toro ha negado que escuchara conversaciones relacionadas con la compra-venta de explosivos en las reuniones celebradas por su ex marido en McDonalds de Madrid en las que participaron Jamal Ahmidan, uno de los suicidas de la casa de Leganés, y Zouhier, y en las que ella estuvo presente.

Carmen Toro, ex mujer de José Emilio Suárez Trashorras, está acusada del delito de suministro de sustancias explosivas, por el que la Fiscalía solicita 4 años de prisión, la menor de las penas pedidas a los 29 procesados por su relación con los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid. La fiscal refleja en su informe de conclusiones provisionales la existencia de numerosas llamadas a su teléfono de distintas personas relacionadas con la masacre.

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