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Domingo, 15 de Diciembre de 2019

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Un pinochetista en la embajada de Madrid

Piden que se vaya de España el embajador chileno: Sergio Romero. Uno de los hombres de la trama civil del golpe contra la democracia chilena

El actual embajador de Chile en Madrid, Sergio Romero, tiene un pasado: colaborador de Pinochet. En Madrid, hay protestas periódicas contra él. /

No sólo el embajador tiene vinculaciones pinochetistas. Enrique Gandásegui, agregado de prensa de la embajada, fue uno de los responsables de la Dirección Nacional de Comunicación. Este organismo censuraba y visaba los medios.

La palabra "funa" no aparece en el diccionario de la Academia. No la recoge. Para conocer su significado hay que preguntar, por ejemplo, a una profesora universitaria. A María Inés: "Un grupo de personas que habían sido torturadas acudían frente a las casas de los torturadores. A las casas de los médicos que habían ignorado las torturas, de los ejecutores, de los abogados que pasaron...se colocaban delante y decían que ahí vivía un torturador". Hoy María Inés participa en una funa. No en Chile, de donde tuvo que huir tras el golpe de Pinochet. No. En Madrid, frente a la embajada de su país. Ahí, ella y otros 13 compatriotas gritan: "¡Qué se vaya! ¡Qué se vaya!".

Piden que se vaya de España el embajador chileno: Sergio Romero. Uno de los hombres de la trama civil del golpe contra la democracia chilena. "Este tipo de personas, nefastas en la dictadura, no pueden estar ocupando ahora cargos públicos. Hay que hacer lo que hicieron en Alemania, de abrir y ventilar todos los casos, exponer la realidad para que estas cosas no vuelvan a ocurrir. Tener a alguien tan oscuro como Romero en la embajada es una deshonra", se lamenta uno de los manifestantes.

El actual embajador, antes del golpe, era dirigente de los latifundistas que conspiraban contra Allende para frenar su reforma agraria. Cuando cayó la democracia, se encargó de devolver las tierras. En el momento de la mayor represión contra los campesinos, él ejercía de viceministro de Agricultura con Pinochet. Cuando Pinochet dejó el poder, adelantó su jura como senador vitalicio para que no perdiera su inmunidad. Y hay más, según otro de los concentrados delante de la embajada: "Decimos también que es pinochetista porque fue uno de los más ardientes defensores de Pinochet cuando estuvo detenido en Londres por orden del juez Garzón. Defendió al dictador a capa y espada. Y fue crítico con la justicia de Garzón".

También defendió la Colonia Dignidad, dirigida por un nazi huido. "Paul Schaefer se estableció en los sesenta en Chile y allí fundó un enclave que estaba al margen de la ley chilena, era como un lugar autónomo dentro del país", explica uno de los asistentes a la "funa". "Allí", prosigue, "se detuvo y se torturó y asesinó a los opositores durante la dictadura, durante el golpe. Cuando a principios de los años 90, ya fuera del poder Pinochet, se trató de anular la extraña personalidad jurídica del lugar, uno de los hombres, de los senadores que más protestó y defendió a Schaefer y su Colonia fue el embajador Sergio Romero". El nazi acabó condenado a 40 años de cárcel por abusos a 25 menores en su enclave.

El actual presidente chileno, Sebastián Piñera, afirma que votó contra la continuidad de Pinochet en el referéndum de 1988. Pero participó en actos de protesta por la detención del dictador en Londres. Piñera prometió no incluir pinochetistas en su gobierno. Pero nombró embajadores en Brasil y en Argentina de pasado oscuro. Aquellos países los rechazaron. Exigieron otros sin vinculaciones con la dictadura. El español no. Izquierda Unida ha insistido en el Congreso en que se le retire el placet. Y ha preguntado el motivo de que se le admitiera si el Gobierno conocía su pasado. "El Gobierno español está aplicando el mismo criterio que ha usado con otros conflictos en los que hay intereses económicos de por medio. Que es mirar para otro lado. Como en el caso reciente de los saharauis", interpreta uno de los portavoces de la protesta.

No sólo el embajador tiene vinculaciones pinochetistas. Enrique Gandásegui, agregado de prensa de la embajada, fue uno de los responsables de la Dirección Nacional de Comunicación. Este organismo censuraba y visaba los medios. Y Cristian Pizarro, agregado cultural, fue secretario personal de uno de los ideólogos del golpe y redactor de la constitución pinochetista, Jaime Guzmán. La embajada no ha querido realizar ningún tipo de declaración al respecto.

Bajo el gobierno militar de Pinochet 2.279 chilenos fueron asesinados. 1.248 siguen desaparecidos. 57 de ellos menores de edad. 28.000 ciudadanos fueron torturados. Eso incluyó la violación de 3.400 mujeres. 148 niños también pasaron por los centros de detención. 200.000 chilenos se exiliaron. Todo ello son sólo los datos oficiales registrados por los informes de la Comisión de Verdad y Reconciliación y la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura.

Un pinochetista en Madrid

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