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Sábado, 21 de Septiembre de 2019

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El copiar se va a acabar

Mayo y junio son para los estudiantes el último empujón del curso y, si las cosas no se tuercen, la cita con los últimos exámenes del año, incluida la Selectividad.

Una estudiante trata de copiar de su compañero

Es también el momento de entregar los trabajos finales de cada asignatura. Lo ideal, por supuesto, es haberlos preparado de antemano, pero la realidad es que un buen número de alumnos lo deja para los últimos días y acaba haciendo "copy paste" a última hora. La tecnología, que primero inclinó la balanza a favor de los estudiantes perezosos, se pone ahora del lado de los profesores. Aplicaciones como CopioNIC, desarrollada por un grupo de ingenieros de Cornellá, comparan los trabajos universitarios con el material publicado en internet y detectan posibles plagios.

El copiar se va a acabar. El centro tecnológico catalán Citilab acaba de estrenar CopioNIC, una aplicación gratuita programada por la empresa CSS Ibérica para detectar posibles "ciberplagios". Su objetivo es facilitar la labor del profesor, que hasta ahora, para comprobar si un trabajo había sido copiado de internet, se veía obligado a introducir cada texto en Google en busca de coincidencias. Miguel Ferrera, fundador de CSS Ibérica y padre de la criatura, nos cuenta que su pretensión es "automatizar el proceso y hacerlo más efectivo y cómodo para el usuario final".

Se trata de aminorar el impacto de unas cifras y una realidad inquietantes. Más de tres cuartas partes de los estudiantes de bachillerato reconoce haber copiado fragmentos de obras publicadas en internet para confeccionar sus trabajos académicos. Menos del 20% hincan verdaderamente los codos. Así lo determina un investigación en marcha de un grupo de docentes de la Universidad de las Islas Baleares, a cuyos primeros resultados ha tenido acceso la Cadena SER. De entre los infractores, según un estudio precedente, un 77,6% admite haber plagiado información sin citar la fuente y un 13,3% reconoce haber entregado trabajos íntegramente sacados de la Red, sin haber realizado ningún cambio.

De la mente del ciberplagiador...

La lista de razones que operan a la hora de copiar un trabajo la encabeza la sensación de impunidad. Por eso es tan importante hacer ver al estudiante que hay formas de detectar la farsa. Rubén Comas, y el resto de investigadores tras el estudio, han detectado que "más del 60% de los que copian creen que no les van a pillar", y por eso continúan haciendo 'copypaste' sin remordimientos a lo largo de toda su trayectoria académica.

La falta de tiempo y el volumen de trabajo, sobre todo en alumnos de bachillerato o universitarios, son otras de las causas del 'ciberplagio' que apunta Comas. "Como tienen que entregar tantos, los van sacando como pueden. Lo que nosotros nos preguntamos es: ¿para qué pedir tantos trabajos si nunca se les ha enseñado a hacer un trabajo?". Y es que, de acuerdo con los resultados de su estudio, "prácticamente el 60% de los estudiantes manifestó que nadie les había explicado nunca como hacer un trabajo académico".

... a las tripas de CopioNIC

Internet es la primera fuente a la que acude más del 90% de los alumnos a la hora de elaborar un trabajo. Por eso los buscadores son el caladero donde CopioNIC busca los originales de los que parte el grueso de los "ciberplagios". Como nos cuenta Ferrera, la aplicación "utiliza varios motores de búsqueda, basándose en las APIs de Google o Bing, y una vez obtiene los resultados realiza comparativas internas. Todo esto se hace en tiempo real. Cuando el usuario sube el documento, el servidor lo asigna a una cola de trabajo y busca los cinco lugares donde se han encontrado mayores coincidencias".

CopioNIC está abierto al público desde hace sólo dos semanas y cuenta ya con unos 4.000 usuarios, en su mayoría personas vinculadas de algún modo con el ámbito académico. Hasta el momento, su servidor ha analizado más de 250.000 documentos y admite formatos de archivo que van desde el PDF hasta el Open Office, pasando por presentaciones de Power Point o un simple documento de texto en Word.

¿Qué opinan los educadores?

Comas admite que las aplicaciones anticopia "son herramientas interesantes" y pueden ser efectivas, pero advierte del riesgo de que "el profesor acabe convirtiéndose en un detective", más preocupado de buscar plagios que de formar a sus alumnos. Además, asegura que "el efecto se evapora al cabo de cierto tiempo y da lugar a nuevas formas de copiar".

Sin embargo, sus creadores aseguran que el objetivo de la aplicación no es, ni mucho menos, perseguir a los alumnos. "Todos hemos copiado", bromea Ferrera. "Yo cuando copiaba y me hacía chuletas, a veces hasta me lo aprendía y todo. Sólo por el mero hecho de tener que leer y procesar un texto, se te va quedando. Lo que es flagrante es que la gente coja directamente los textos y los pegue. Espero que CopioNIC, como mínimo, sirva para que los alumnos se tengan que leer y trabajar los textos". Se trata de estimular la labor del estudiante, aunque sea por la vía de retarle a burlar la seguridad. De esta forma, al "colar" lo que ellos consideran una falsificación extremadamente elaborada, se consigue que, de cara a su formación, realicen un trabajo provechoso.

"Copiones" ilustres

Copiar en los trabajos universitarios no es un problema menor y puede arruinar una carrera brillante en el futuro. Es lo que ha sucedido a algunos "copiones" ilustres de la política europea, como el ministro de Defensa alemán, Karl Guttenberg, o la vicepresidenta de la Eurocámara, la también germana Silvana Koch-Mehrin. Ambos se han visto obligados a dimitir en los últimos meses tras ser acusados de haber copiado parte de sus respectivas tesis doctorales. Una polémica, bautizada como el "Copygate", que ha reabierto el debate sobre el plagio. Tal vez, de haber existido CopioNIC en su época de estudiantes, el mal trago se podría haber evitado.

"Plagios musicales" por Juan Aranaz

El ciberplagio y otras formas de copiar

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