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Martes, 12 de Noviembre de 2019

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Alberto Contador da una lección de coraje en la etapa del Alpe d'Huez

El ciclista español revienta la carrera con su ataque en el Télégraphe, aunque paga su esfuerzo en los últimos kilómetros del Alpe d'Huez. La etapa, para Roland y el maillot amarillo, para Andy Schleck

El ciclista español, al ataque desde el primer momento en la etapa del Alpe d'Huez /

El tricampeón español del Tour de Francia se quedó a las puertas de una victoria histórica en la cima del Alpe d'Huez en una etapa a la que compareció con una única intención: reventar la carrera y morir matando. Solo atacando desde muy pronto podía poner patas arriba la carrera.

Contador atacó nada más comenzar el primer puerto, a falta de 90 kilómetros para la meta. Pero pagó caro su esfuerzo. Solo le faltaron un par de kilómetros para rematar su faena. Ese fue el momento en el que Pierre Rolland y Samuel Sánchez le alcanzaron en el Alpe d'Huez. Al final, la victoria fue para el francés.

Pero el campeón español logró su objetivo, que no era otro que demostrar su valentía y su fortaleza. No se trataba de ganar una etapa tan mítica como la del Alpe d'Huez, ni de recortar diferencias a los favoritos para alzarse a un posible podio. De lo que iba la historia era de demostrar que Contador tiene coraje de sobra y que es capaz de protagonizar una de las jornadas más espectaculares de la historia reciente del ciclismo.

Su ataque en las primeras rampas del Télégraphe puso los pelos de punta a todos sus rivales. Saltó con fuerza y solo Andy Schleck -el que mejor lo conoce- se fue rápidamente a por él. Cadel Evans le copió la idea, pero un problema con su bicicleta le impidió seguir sus pasos. Se quedó muy descolgado, por detrás del líder de la carrera Thomas Voeckler, y a partir de ese momento inició una espectacular persecución que acabó en la falda del Alpe d'Huez, cuando dio caza al grupo de cabeza.

Alberto Contador, sin mirar atrás

Durante la subida al primer puerto de la jornada, Alberto Contador no miró nunca atrás. Impuso un ritmo durísimo y poco a poco se fue comiendo a los corredores que habían intentado la fuga desde el comienzo de la etapa. En ese momento el plan no era otro que tirar y castigar al resto de los rivales. Lo que pasara en la etapa o en la general quedaba en un segundo plano.

Nunca encontró ayuda, aunque la pidió y solo la encontró en el descenso del primer puerto de la jornada. En el segundo, el Galibier, Andy Schleck colaboró algo, pero no lo suficiente. Venía de volver loca la carrera el día anterior. Y su guerra no era la de Alberto Contador. A él le valía -de nuevo- seguir la rueda del español para sentenciar el Tour.

Por eso, y a pesar de la fortaleza que parecía haber reencontrado Contador, la ventaja respecto a Evans nunca fue demasiado imposible para el australiano. Sí lo fue sin embargo para el líder de la carrera, Thomas Voeckler, que luchó lo indecible para recortar tiempo a los más rápidos de la jornada hasta que acabó alojado en un grupo en el que llegó a 3:22 de Pierre Roland.

Veckler perdía de esta forma el maillot amarillo, que fue para un Andy Schleck frío y calculador tras el palizón de la jornada anterior en la cumbre del Galibier. Porque cuando Evans alcanzó a su grupo y el de Contador fue el primero que decidió no mover un dedo. No le correspondía hacerlo. Voeckler venía por detrás y las probabilidades de que le cazara eran escasas.

El español volvió a intentarlo en el Alpe d'Huez

Por eso llegaron todos los favoritos juntos al comienzo del Alpe d'Huez, donde Alberto Contador no se pensó dos veces volver a lanzar otro ataque a la desesperada. Saltó a falta de 12 kilómetros -el puerto tiene 13,8- y pronto empezó a hacer diferencias. Su ritmo era tremendo. Tanto, que el final se le atragantó. Iban a por él Samuel Sánchez y Pierre Rolland, que le dieron caza.

Y mientras Samuel y Alberto se pensaban cómo afrontar los tres kilómetros de carrera que quedaban, el francés decidió que sería el primero en hacer su apuesta. Su ataque demostró que Contador, tras 90 kilómetros de fuga, ya no tenía fuerzas y que las de Samuel iban justas. Pronto se supo que la victoria sería para Rolland y el segundo puesto, para Sánchez. Para Alberto Contador quedaba otro título honorífico: el de haber protagonizado una de las mayores lecciones de pundonor que se han visto en el Tour de Francia.

A falta de la contrarreloj final y el paseo por París, la general queda comandada por los Schlek. Andy tiene el maillot amarillo y 53 segundos de ventaja sobre su hermano Frank. Evans es tercero a 57 segundos y Voeckler, cuarto a 2:10. Alberto Contador es sexto, a 3:55, y Samuel Sánchez, séptimo a 4:22.

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