El 'cerebro' del 11-S, imputado por cargos susceptibles de pena de muerte
El Pentágono ha imputado a Jalid Sheij Mohamed y otros cuatro sospechosos

Jalid Sheij Mohamed es considerado el "cerebro" de los atentados del 11 de septiembre de 2001(Reuters)

El presunto cerebro de los atentados del 11-S, Jalid Sheij Mohamed, y otros cuatro sospechosos han sido imputados este miércoles en Estados Unidos por cargos de terrorismo y secuestro, entre otros, por los que podrían ser condenados a pena de muerte, según ha informado el Departamento de Defensa.
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Jalid Sheij Mohamed, ciudadano paquistaní, fue localizado en 2003 por medio de su teléfono celular y es considerado como el autor intelectual de los ataques del 11 de septiembre de 2001, lo acompañan otros cuatro cabecillas de Al Qaeda, entre ellos Ramzi Bin Al Shibh, miembro de la llamada "célula de Hamburgo", formada en torno al piloto Mohammed Atta, que secuestró uno de los aviones el 11-S.
Mohamed fue enviado en septiembre de 2006 a la prisión de Guantánamo y un año después, en 2007, se hizo responsable de "organizar, planear y ejecutar la operación del 11-M", según una de sus declaraciones que realizó ante la justicia militar estadounidense.
Además reconoció ser artífice de los atentados de 1993 en New York, en Bali en 2002, y de planear hasta 28 ataques terroristas.
Según el Pentágono, a finales de 2001 Sheikh Mohamed se convirtió en el jefe de operaciones externas de Al -Qaeda. Por esta razón, lo responsabilizan de organizar atentados fallidos contra Estados Unidos y el Reino Unido.
Ese año tuvo el plan, con miembros de Jemaah Islamiah, de secuestrar un avión y estrellarlo en un rascacielos en la costa oeste de Estados Unidos.
Se lo relaciona también con los ataques con bombas en Londres en julio de 2005, así como de la muerte del periodista estadounidense Daniel Pearl, que murió en Pakistán en 2002.
En 2008 Mohamed se quejó del testimonio arrancado por sus captores durante su internamiento previo al juicio y dijo que todo lo que habló fue "bajo tortura". La CIA reconoció haber utilizado la técnica de interrogamiento conocida como 'waterboarding', o simulación de ahogamiento, lo que aumentó la polémica en torno a su enjuiciamiento.




