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Domingo, 23 de Febrero de 2020

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Personas que ayudan a personas

Cada vez la labor de los trabajadores humanitarios encuentra más obstáculos en el camino, aún así las ONG siguen manteniendo su compromiso con la cooperación internacional

Cruz Roja ayuda a las familias más desfavorecidas

Hace unos días Médicos Sin Fronteras anunciaba su retirada de Somalia. Después del secuestro de dos de sus cooperantes la organización ha tomado esta decisión por motivos de seguridad y Somalia no es la única zona en la que el peligro dificulta la labor de las ONG. Cruz Roja recuerda que en los tres años que la organización lleva trabajando en Siria 22 de sus compañeros han fallecido cuando estaban prestando servicio.

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La seguridad siempre ha sido una palabra clave en el trabajo que realizan a diario las organizaciones no gubernamentales. Los ataques, la piedra en el camino que el personal humanitario ha tenido que esquivar a lo largo del tiempo pero, ahora, el panorama es aún más desolador.

Médicos Sin Fronteras es uno de los organismos que ha visto cómo el riesgo en los conflictos armados y emergencias ha afectado a su labor. Hace una semana saltaba la noticia a los medios, MSF abandonaba Somalia después de 22 años trabajando en la zona. El presidente de la organización en España, José Antonio Bastos, explica que "ha sido una decisión desgarradora, como una traición". Dieciséis compañeros de MSF han muerto en Somalia y el secuestro de las dos cooperantes españolas en Kenia ha sido la gota que ha colmado el vaso. "Es como si un bombero deja de apagar un fuego. Pero hemos tenido que abandonar ese fuego porque nos estábamos quemando" explica José Antonio.

El presidente de MSF España afirma que el número de amenazas ha aumentado en los últimos años pero "también hay más trabajadores en más partes del mundo". A menudo, la ayuda humanitaria se utiliza como una parte de las estrategias militares y José Antonio cree que es por eso por lo que se desconfía. Desde MSF señalan que "ya hay una colección respetable de conflictos" y recuerdan que hay países en los que las guerras se cuentan en décadas, como la de Irak que se inició en 2003, y que "aún siguen sin esperanza de resolución".

José Antonio Bastos hace hincapié en la diferencia entre la ayuda oficial humanitaria impulsada por los gobiernos, "que es buena y necesaria", y la que surge como una iniciativa de la sociedad civil, "personas que ayudan a personas sin que haya de por medio los corsés que imponen los canales oficiales".

Médicos Sin Fronteras también se ha visto forzado a suspender actividades médicas en la ciudad de Pinga y los alrededores en el este de la República Dominicana del Congo, debido a las amenazas directas contra la seguridad que ha sufrido su personal. En Pinga hace unas semanas falleció un trabajador local, un conductor, y varios hospitales han sido saqueados.

Para garantizar la salud de las personas habitualmente estas organizaciones soportan saqueos, ataques a hospitales, secuestros... incidentes que complican la capacidad de los trabajadores a la hora de proporcionar ayuda médica.

María Alcázar Castilla, directora del departamento de Cooperación Internacional de Cruz Roja, señala que aunque las amenazas han existido siempre, antes "el trabajador humanitario era como un héroe" y ahora "se ha convertido en un blanco directo".

Ante las dificultades que esta organización encuentra a la hora de prestar asistencia humanitaria, Cruz Roja y Media Luna Roja han lanzado una nueva campaña que insta a mejorar la seguridad porque "la asistencia de la salud corre peligro". En los tres años que dura el conflicto de Siria, Media Luna Roja ha perdido al menos 100 voluntarios y 20 de ellos han muerto cuando estaban prestando servicio.

María Alcázar destaca que de los 900 incidentes que ha sufrido el personal humanitario de diversas organizaciones en 2012, el 90% los han padecido trabajadores locales. Es otra realidad a la que se presta poca atención. A menudo, las noticias que nos llegan son de trabajadores expatriados y "estas amenazas las sufren en mayor medida los trabajadores locales".

La dificultad para acceder a las zonas en conflicto ha hecho que Cruz Roja haya tenido que suspender temporalmente un proyecto de agua y saneamiento en Siria "por razones de seguridad y porque el personal no tenía condiciones para trabajar". La directora del departamento de Cooperación Internacional espera que en otoño puedan volver a valorar la situación.

Sin embargo, a pesar del peligro y de la crisis, Cruz Roja y MSF siguen comprometidos con la cooperación internacional. Desde Cruz Roja señalan que ayudan a familias afectadas por la crisis y al mismo tiempo trabajan fuera. "Nuestro compromiso con la dignidad de las personas y la lucha contra la pobreza sigue allí donde esté, se pueden hacer las dos cosas".

Por su parte, MSF apunta que alrededor de 600.000 personas ayudan con su esfuerzo financiero y eso hace que "no tengan que pedir ayuda a ninguna institución" y además, añaden que la sociedad es más crítica porque "quiere saber qué se hace con su dinero y eso es saludable, debemos ser transparentes".

José Antonio Bastos afirma "que se necesita un sistema sanitario que funcione y en los conflictos se les ataca directamente, de manera premeditada". "Los trabajadores humanitarios necesitan más seguridad y respeto", insiste.

Desde Cruz Roja, María Alcázar cree que el desconocimiento del derecho internacional humanitario agrava esta situación. "Recibir atención sanitaria para enfermos heridos o combatientes es un derecho y realizar acciones que impidan ese derecho es un crimen de guerra". Las guerrillas o fuerzas rebeldes no respetan ese derecho y a menudo realizan ataques deliberados. Por ejemplo, no permiten el acceso de ambulancias o implantan toques de queda que impiden que la población se desplace.

Reconocer la labor del personal humanitario es imprescindible. Trabajan en lugares remotos y arriesgan su vida por otros. El problema, como bien indica el presidente de MSF, es que se trata a las organizaciones humanitarias como una herramienta política, "hemos perdido la visión de inocencia e imparcialidad" pero aún así, las ONG no han perdido su esencia, siguen siendo organismos que ayudan a las personas que lo necesitan.

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