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Jueves, 24 de Octubre de 2019

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Un documental muestra la controvertida terapia a adictos a Internet en China

El New York Times se adentra en un centro para jóvenes sometidos a tratamientos de "desprogramación"

Desde 2008, la adicción a Internet está considerada oficialmente como un trastorno mental en China y una de las principales amenazas para la salud de sus jóvenes. En los últimos diez años el gobierno de Pekín ha desarrollado terapias de choque que, en algunos casos, se aplican en centros parecidos a una cárcel, con alambradas y barrotes. El New York Times ha metido sus cámaras dentro de uno de ellos para mostrar la vida de los pacientes durante los meses que dura el tratamiento.

En algo más de siete minutos, el documental muestra el régimen militar al que se somete a los jóvenes en uno de estos centros situado en Daxing, un suburbio de Pekín. A primera hora de la mañana, los responsables de estas particulares clínicas despiertan a los chicos con silbatos, gritos y una luz roja en la cara para iniciar el entrenamiento. Al aire libre, desfilan en ropa militar y corren en pelotón. Es sólo una parte del tratamiento que también incluye medicación, electrodos cerebrales, dieta controlada y vigilancia continua.

Esta es la rutina diaria para los pacientes en los tres o cuatro meses que dura el tratamiento en el que les prohíben el contacto con el exterior. Los testimonios que incluye el documental revelan la angustia que sienten muchos de estos chicos a diario. Uno de los jóvenes, entre lágrimas, relata que sus padres le obligaron a ingresar en el centro. "Me trajeron para ver un doctor, pero en lugar de eso me ataron las manos y me encerraron", asegura.

Otro de los adolescentes cuenta que todo empezó cuando un amigo le llevó a un cibercafé, empezó a jugar y a tener peleas con sus padres cuando descubrieron lo que hacía. "Sentí algo siniestro cuando vi este edificio e intenté escapar, pero los jefes de entrenamiento me arrastraron dentro". Desde el exterior pueden verse jóvenes llorando en las ventanas de las celdas donde son recluidos.

Tao Ran, el director del centro, ostenta el cargo de "especialista de adicciones" va vestido con uniforme de alto cargo militar. Defiende que cualquiera que pase más de seis horas en Internet y no lo esté usando para trabajar o estudiar es propenso a convertirse en adicto a la red. "Estos niños están tan enganchados que para no ir al baño en el transcurso del juego llevan pañal, así que ¿por qué no podemos llamarlo heroína electrónica?".

El centro anima a los padres a participar en las terapias. De hecho, el documental muestra una sesión en la que el señor Ran culpa a los padres de la soledad que sienten sus hijos y cómo buscan refugio y compañía en la Red. Una de las madres lee ante las cámaras el desgarrador testimonio que le ha escrito su hijo en una carta: "Mamá estoy sufriendo. No es porque no tenga videojuegos aquí dentro sino por la soledad que siento. Me engañaste para que viniera. No puedo vivir más". "Desde que mi hijo comenzó a a jugar con el ordenador se volvió una persona muy cruel. Le tuvimos que dar somníferos para traerle", explica esta mujer.

El Centro de Tratamiento de Adicción a Internet de Daxing, establecido en 2004, fue uno de los primeros de esta clase. Ahora hay cientos de programas como este por toda China y Corea del Sur. Además, en el centro médico de Bradford, Peninsilvania, crearon recimiente un curso de diez días donde curan la adicción a Internet por 14.000 dólares con técnicas basadas en terapias de alcohólicos y drogadictos.

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