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Viernes, 19 de Julio de 2019

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Nayaf: fuego a discreción

La Cadena SER accede al diario de operaciones de la peor batalla vivida por las Fuerzas Armadas españolas en el exterior

Soldados españoles patrulla en una de las carreteras de acceso a Cam Baker, donde tiene su base parte de la Brigada Plus Ultra en la localidad iraqui de Nayaf /

El relato oficial de lo sucedido en la base española de Nayaf el 4 de abril de 2004 que se conserva en la Brigada de Infantería Mecanizada "Extremadura" XI (Bótoa, Badajoz) ocupa apenas cuatro páginas de papel timbrado. Quizá no parezcan muchas pero son suficientes para dar cuenta del infierno en el que se trasformó la ciudad cuando cientos de milicianos al mando del clérigo Muqtada al Sadar, atacaron la base Base Al Ándalus donde estaban acuartelados cerca de 200 soldados españoles. La contienda, la más dura jamás vivida por las fuerzas armadas españolas en el exterior unas semanas antes del inicio de la retirada de las tropas españolas del país. | AUDIO: Un mando, a un tirador que dispara: "¡A las casas no! ¡A la calle!"

"A las 11:30 Recibimos fuego de RPG (Lanzagranadas) que da contra el vallado". Así arranca el diario de operaciones de aquel día y redactado por la sección de reserva de la Brigada Extremadura XI, compuesta por 28 miembros (dos de ellos mujeres) pertenecientes al Regimiento de Infantería Mecanizada 'Saboya 6'.

En el transcurso de la primera andanada de de fuego, el entonces Coronel español al mando, Alberto Asarta, ordena rescatar a un grupo de tropas salvadoreñas estaban sitiadas, junto a militares iraquíes aliados, en la cárcel de Nayaf. Cuatro vehículos BMR españoles salen de la base a las 12: 30 con este propósito. La operación será una "acción de guerra" sin precedentes en los despliegues españoles en el exterior. La cárcel de Nayaf se encuentra a poco más de dos kilómetros de la base española y poco antes un grupo de salvadoreños ha salido a pie a socorrer a sus compatriotas cayendo de inmediato en una emboscada. "La sección encuentra a tres individuos que desde el suelo (fingen estar muertos) están haciendo fuego contra unidades del Salvador. Intentan hacernos fuego pero son abatidos por fuego de fusilería de la sección". Es el único número concreto de bajas "enemigas" que se precisa en el diario de operaciones. El número de insurgentes abatidos durante la batalla (que se prolongaría durante todo el día) sigue siendo hoy imposible de determinar.

"Los disparos de mortero llegan desde los edificios y el personal de la sección responde al fuego". Los francotiradores insurgentes hacen prácticamente imposible el avance de los vehículos españoles . "El personal de la sección hace fuego contra las ventanas" para cubrir el avance de la columna.

Finalmente los españoles pueden llegar a la cárcel cuando están a punto de quedarse sin munición .Las fuerzas sitiadas ascienden a 50 efectivos entre iraquíes y salvadoreños. Hay dos muertos y cinco heridos. Estos últimos han de ser inmediatamente evacuados a la base española . "Ante la gravedad de las heridas del personal transportado se realiza un movimiento muy rápido". Los disparos -de acuerdo al diario- llegan desde las azoteas de los edificios colindantes lo que obliga a la sección a avanzar a toda velocidad en una columna a la que se unirán vehículos hondureños.

La llegada a la base será breve. Una parada para dejar a los heridos y reponer munición. Los españoles volverán a la cárcel para rescatar a la veintena de salvadoreños todavía sitiados tanto en la prisión como en las calles de Nayaf, pero esta vez contarán con apoyo aéreo de helicópteros Apaches norteamericanos. Con todo, la sección deberá avanzar "batiendo otra vez los edificios" y "repeliendo sin descanso el fuego de fusilería y RPG'S" que llega incluso desde el hospital de la ciudad.

Tanto coronel de la base como el alférez al mando de la sección serían recompensados por aquella acción con la Gran Cruz al mérito militar con Distintivo Rojo.

El cabo que se "rompió" tras el combate

El cabo A.D. ni siquiera recuerda la presencia de helicópteros norteamericanos aquel día. Su mente ha bloqueado parte de los recuerdos que le quedan de Nayaf pero no todos, y ese es precisamente el problema. A.D. Era uno de los tiradores de la sección que protagonizó los hechos arriba descritos. A.D. sufre el llamado Síndrome del combatiente también denominado de estrés Postraumático. Un trastorno que se caracteriza por los efectos de las "heridas" psíquicas dejadas por el combate en el individuo y que, en el caso del cabo A.D., se tradujeron en depresión, alcoholismo, e incluso en un intento de suicidio.

Pese a que los síntomas comenzaron tras la misión, el tribunal médico militar que examinó su caso determinó que su dolencia no tenía que ver con los sucesos vividos en Nayaf sino que sufría "una inutilidad permanente ajena al acto de servicio" lo que implicaba limitar la cuantía de la pensión de incapacidad. A.D. decidió recurrir el dictamen de Defensa.

Según José Antonio Romero Porro, abogado del cabo "el principal problema fue sortear el pacto de silencio que algunos militares habían firmado a la vuelta de la misión para no hablar de los horrores vividos. Sucesos espeluznantes".

Finalmente la sala de lo contencioso del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura ha dado la razón al cabo reconociendo, en una sentencia fechada el pasado mes de julio, que "de manera clara y convincente el militar sufre un trastorno por estrés postraumático de curso crónico, causa efecto por acción concreta de guerra en Al Nayaf". Según el tribunal "el cuadro mental es causa efecto de la acción de guerra, ya que el militar no había presentado antecedentes previos de trastorno de personalidad".

Un mando, a un tirador que dispara: "¡A las casas no! ¡A la calle!"

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