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Viernes, 20 de Septiembre de 2019

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El marketing del champiñón (o cómo explotar el turismo gastronómico)

La XXXV edición de la Feria Internacional de Turismo (Fitur) reúne más propuestas de turismo gastronómico que nunca: vino, atunes, restaurantes, ferias de productos y ¡hasta champiñones!

"Ahora lo que se lleva es el turismo de experiencias". /

¿Ha crecido la importancia de la gastronomía en la oferta turística de Asturias? “¿¡Más!? ¡No se puede! ¡Siempre ha sido uno de nuestros principales valores!”, responden al otro del mostrador del stand.

La XXXV edición de Fitur, que se celebra en el recinto ferial de Madrid hasta este domingo, cuenta con más productos de turismo gastronómico que nunca, porque algunos se mantienen, como Asturias, y otros no dejan de crecer.

Fungiturismo en Pradejón

Javier Honorato, en el 'backstage' de Fitur. / C. G. CANO

La Rioja, por ejemplo, es uno de los destinos enoturísticos de referencia, pero en Fitur ha presentado una actividad complementaria: el fungiturismo. "La gente viene buscando vino, pero el champiñón es nuestro segundo producto agrícola. Igual que se hacen visitas a bodegas como enoturismo, se pueden visitar bodegas como fungiturismo", explica Javier Honorato.

¿Bodegas de champiñón? "Se usa el mismo término porque, en origen, los primeros cultivos se hacían en bodegas de vino abandonadas", añade el responsable del proyecto, ubicado en la localidad de Pradejón.

A los niños también les gusta el cultivo del champiñón. / FUNGITURISMO

¿Y por qué fungi y no mico? "Son lo mismo. Fungi procede del latín y mico del griego, pero la micología está ya muy asociada al hecho de ir a buscar setas al campo, y queríamos distinguirnos".

"Lo que hoy en día se lleva en un turismo de experiencias en el que tú interactúes con el producto todo el rato", señala Honorato. "Nosotros enseñamos hongos en placas de Petri o compost en diferentes fases, y ofrecemos catas. El champiñón crudo deja un sabor a nuez, la seta de ostra cocida recuerda a la castaña y las shitake combinan muy bien con los langostinos porque comparten los mismos aminoácidos".

El cocinero Pepe Solla, uno de los protagonistas de Platea, durante un 'show-cooking' en el stand de Madrid en Fitur. / C. G. CANO

Atún, barricas y patatera

Otra de las novedades presentadas en Fitur es la Ruta Milenaria del Atún, en la que, desde hace algunos meses, participan varios municipios de la costa gaditana: Conil de la Frontera, Barbate, Zahara de los Atunes, Tarifa y La Línea de la Concepción.

"Si traen a un grupo de 30 japonenes y los van a llevar a Ronda, quizás se organizan y pasan por la zona un par de días", dice Miguel Alonso, uno de los gerentes del proyecto. Pero la Ruta del Atún no trata solo de comer: "Se pueden exporar las playas, la vida y la historia, haciendo senderismo, submarinismo o avistamiento de cetáceos".

Una de las actividades más interesantes es la visita a las almadraba, a bordo de un pesquero, para ver in situ cómo es una levantá. Para eso hace falta ir entre los meses de junio y agosto, eso sí.

Quien vaya a darse una vuelta por IFEMA podrá salir cargado de folletos con información turística relacionada con la gastronomía: hoteles-bodega con spa en la Ribera del Duero, mercados gastronómicos, talleres artesanos de fabricación de barricas de roble en la Ruta del Vino de Rueda, ferias temáticas dedicadas a la miel o al ajo...

Dolores Suárez, de la IPG Ajo Morado de Las Pedroñeras, en Fitur. / C. G. CANO

"Nosotros ya estamos acostumbrados, pero los que vienen de fuera nos dicen que 1 kilómetro antes de llegar al pueblo a ya huele a ajo", explica divertida Dolores Suárez, de la IPG Ajo Morado de Las Pedroñeras. "Pero nos damos besos igual porque somos puro amor", añade entre risas.

Fitur, en cualquier caso, es una feria en la que se cieran negocios. En la edición de 2014 se celebraron 1.594 reuniones entre los 124 compradores invitados de 33 países y los 160 expositores participantes. Turopearadores, agencias de viaje, hoteles, empresas de transporte...

Uno de los hombres más ocupados del encuentro, en esta edición, es Miguel Ángel Gil, el coordinador la oficina técnica de la Capitalidad Española de la Gastronomía en Cáceres. "La idea es dejarnos ver y mostrar que el sector gastronómico tiene mucho peso y que, sobre todo, es muy transversal", dice recién salido de una reunión con el CEO de Rumbo.

Miguel Ángel Gil: actividad frenética en Fitur. / C. G. CANO

"En Extremadura llevamos practicando el slow food toda la vida, y queremos que se sepa", explica. "En el punto de mira tenemos Madrid, las comunidades limítrofes y, por supuesto, Portugal. Pero también mercados que están funcionando muy bien, como Alemania, Reino Unido o Francia. Y si viene un autobús lleno de japoneses, bienvenido sea".

Cáceres va a sociar cada mes del año a un producto extremeño: jamón de la Dehesa de Extremadura, vino de la Ribera del Guadiana, tortas del Casar... Pero, aunque el programa de actividades aún no está cerrado, también planean intentar batir un récord Guinness. "Se va a intentar. Hay propuestas. Se está hablando de las migas y de un bocadillo de patatera, pero aún no hay nada decidido, así que aceptamos propuestas".

Café de Colombia, ron venezolano, vino armenio, marisco de Mozambique... Los expositores internacionales también recurren a la gastronomía como atractivo turístico, pero no tanto como los españoles. Blanca Zayas, de Trip Advisor, explica que en 2014 los usuarios de su web (315 millones cada mes) puntuaron a los restaurantes españoles con una media de 4,07 sobre cinco.

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