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Miércoles, 21 de Agosto de 2019

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MasterChef por dentro

Presenciamos la grabación de un programa para contarte lo que quizás no veas por la tele

Dani García y Pepe Rodríguez charlan con Antonio, concursante de la tercera edición de Masterchef. /

MasterChef es, posiblemente, el programa icónomico de eso a lo que muchos se refieren como el boom de la gastronomía, y es que de un tiempo a esta parte es difícil encender la tele y no toparse con alguien cocinando: recetas, series de ficción, concursos, telerrealidad...

Pero el fenómeno ha llegado a muchos otros ámbitos: las librerías, las ferias, las escuelas... ¿Cuál es el secreto? ¿Cómo se hace un programa? ¿Qué hay detrás de las cámaras? ¿Recibe órdenes el jurado?

El pasado 4 de mayo asistí, invitado por la productora Shine Iberia, a la grabación de una prueba en los Estudios Buñuel de TVE, que es donde está el plató con las cocinas de MasterChef.

Los siete aspirantes (Andrea, Antonio, Kevin, Lidia, Carlos, Sally y Mila) tuvieron que preparar platos franceses que, en general, no conocían, para 31 cocineros que suman 36 estrellas Michelin: María Marte, Paco Pérez, Fina Puigdevall, Javier Olleros, Francis Paniego, Dani García...

¡Más de 30 cocineros con estrella (o estrellas) Michelin! / MASTERCHEF

En la prueba, que se emitirá esta noche, sucedieron muchas más cosas de las que podremos ver por televisión porque, de entrada, lo que el equipo de edición resumirá en 30 minutos, sucedió a lo largo de cinco largas horas. Estas son algunas de esas cosas:

1. Las dos caras del jurado

Estamos acostumbrados a ver a Jordi Cruz con gesto serio, criticando algún plato desastroso, o a Pepe Rodríguez ironizando sobre la textura de una carne, pero lo cierto es que, cuando las cámaras no graban, el ambiente se relaja una barbaridad. Aspirantes y miembros del jurado intercambian bromas y sonrisas sin parar.

2. El que tiene boca se equivoca

"Debajo de cada una de estas campanas hay una elaboración de la cocina francesa". Samantha Vallejo-Nágera tuvo que decirlo cinco veces para decirlo bien. Y es que en MasterChef no hay tarjetones con el guion sino audiochuletas que se transmiten vía pinganillo por lo que, a veces, los pobres concursantes acaban enterándose por partes del contenido de las pruebas que tanto temen.

3. ¡Los concursantes tienen pinche (y espías)!

Alguien informa por radio de que huele a quemado. Se acerca un tipo con chaquetilla y, al cabo de unos minutos, ese mismo tipo le susurra al jurado que algo no va bien, tras lo cual Jordi Cruz y Pepe Rodríguez hacen como que miran a lo lejos con cara de preocupación.

La distancia entre los jueces y los concursantes es demasiado grande como para que puedan verlo todo, pero (lo que poca gente sabe es que) cuentan con un equipo de "culinarios" que espía y asiste por ellos. También hay un cámara pegado a cada concursante para que, si algo pasa, quede grabado.

A Mila, por ejemplo, no se le dio nada bien limpiar el lenguado y, aunque ningún fan de MasterChef podría saberlo viendo programa, lo cierto es que le debe la vida a uno de esos cocineros que están pero no se ven.

4. Selfies, abrazos y zapatillas

Pepe Rodríguez aprovecha una pausa para hacerse fotos con las primas de un miembro del equipo de producción. Les pregunta de dónde son, se abraza, sonríe... ¡y selfie al canto! A poca distancia alguien deja en el suelo unas zapatillas del 41 con las que Eva González descansa de los tacones entre plato y plato.

Los que no tienen una cámara entre manos aprovechan para echarle un ojo al móvil o para comentar la jornada de Liga con algún compañero, y el chef Nacho Manzano, uno de los más de 30 que han decidido dedicar su día de descanso semanal en MasterChef, se escapa del comedor para darle un abrazo a su hija.

5. Las prisas no son buenas consejeras

Trabajar contrarreloj rodeado de cuchillos, batidoras y otros objetos afilados es un riesgo. Por eso, a pocos metros de las cocinas, junto a las cámaras, hay un equipo de asistencia médica listo para entrar en acción.

6. Cuchicheos con estrella

Los más de 30 chefs invitados contemplan y comentan la prueba desde las mesas del comedor y, aunque quizás no sean muy conscientes de ello, hay un montón de micrófonos grabando.

A Paco Pérez, por ejemplo, le preocupa lo difícil que es hacer un plato que no conocen y, que encima, sea para comensales como ellos: "Anda, que si se cambiarán las tornas y nos mandaran a nosotros allí", responde alguien de su mesa.

Dani García, Macarena de Castro, Francis Paniego, Fina Puigdevall, Ricardo Sanz y Javier Olleros comparten mantel unos metros más allá. Uno sugiere que el plato más complicado es el de los caracoles ("se pueden meter en un berenjenal terrible") y otro se pregunta si hay que seguir la receta clásica o si pueden darle una vuelta: "Hombre, yo creo que lo suyo es que le den una vuelta", se oye.

Carmelo Bosque apunta que "todos los que ganan, están un año y desaparecen", y Dani García, tuitero empedernido, comenta uno de los últimos platos que ha visto en las redes sociales de Mugaritz.

Tras varias horas de espera y mientras los cámaras graban los platos de la prueba desde todos los ángulos posibles, los chefs invitados bajan a una sala en la que hay cervezas, refrescos, pan, tortilla de patata y jamón. Los platos de MasterChef también los probarán, pero completamente fríos. Lo primero es lo primero.

7. Secretos de pinganillo

Lo que quise ver y no pude (porque no me dejaron) es la sala de mandos. El espacio desde el que, presuntamente, la dirección del programa le sugiere cosas al jurado. Y digo presuntamente porque vi a Jordi Cruz insistiéndole a un colega para que fuese más crítico con el plato de un concursante.

El chef había probado el plato y decía que no estaba mal... Pero a Jordi Cruz no le parecía suficiente. ¿O no era a Jordi Cruz, el insatisfecho?

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